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Las tribulaciones de los sciolistas

El sciolismo debe dejar de estar a la defensiva y esperar que sus ex (?) impugnadores expliquen su voltereta política.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Clarín). El jefe de Gabinete de Daniel Scioli está convencido de que Carlos Zannini, el candidato a vicepresidente del ticket oficialista, no “es traidor”. Agregó: “No lo imagino haciendo lo que hizo Cobos”. Todos recuerdan el voto “no positivo” del vicepresidente radical que acompañó a Cristina Kirchner que se constituyó en derrota para el oficialismo. Tanta fue la importancia que Néstor Kirchner le dio a esa votación adversa en el Senado que intentó que Cristina renunciase. Eso es historia conocida.

Pero la reiteración de que Zannini no es traidor por una de las primeras espadas de Scioli suena más como una expresión de deseos que una certeza. Si Alberto Pérez cree conveniente decirlo a pocas horas de constituirse la fórmula es porque el fantasma anda suelto por el campamento bonaerense.

Simultáneamente, ya que se habla de Cobos, el kirchnerismo encontró finalmente al único culpable de la 125, que según la Presidenta le costó “sangre, sudor y lágrimas”. Esta cita de Cristina a la célebre frase de Winston Churchill, dicha bajo la lluvia de bombas nazis en medio de la batalla por Inglaterra, busca responsabilizar exclusivamente a Martín Losteau por el durísimo enfrentamiento con el campo en el otoño de 2008.

Ayer lo recordó la Presidenta, ninguneando a su efímero ministro de Economía: ‘se equivocó en los números’.

Pero como nada es casualidad en el universo K, un adelanto lo habíamos tenido en el debate de los candidatos porteños en TN. Mariano Recalde, con las mismas palabras se lo enrostró a Losteau, que está en las encuestas mejor ubicado que el kirchnerista en su carrera de forzar una segunda vuelta con el macrista Rodríguez Larreta, primero en todas las encuestas.

Pero volvamos a Zannini, el “no traidor”.

Claramente es más eficiente urdiendo en la semipenumbra de la mesa chica que inflamando a la militancia con su verba electoral. No hay ninguna duda de que es un candidato que no está solo completando la fórmula con Scioli, en un medio tono, sino que tiene peso político propio y trata de hacerlo valer.

Los sciolistas creen que sus reiteradas manifestaciones de fe kirchneristas son una prescripción que deben cumplir obligatoriamente para ser aceptados. Es como aquellos que intentan entrar a otro club y para hacerlo exageran y rayan el ridículo.

Por el contrario, en vez de demostrar que Zanini no traicionará a Scioli, sin explicar en qué consistiría esa traición, los sciolistas debieran dejar que sus presuntos comisarios políticos expliquen por qué ahora votarán a un gobernador al que públicamente han tratado inútilmente de demoler.

Categoría: Opinión