Las víctimas “invisibles” del cierre de la frontera

Las utilidades de miles de vendedores informales cayeron 80% de un día para otro.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Tras el cierre de la frontera, la economía informal sufrió considerables bajas. Las utilidades de miles de vendedores cayeron 80% de un día para otro, reseña La Opinión.

Una mujer -prefirió mantener el anonimato- que se dedica a esta actividad en las calles del centro de Cúcuta, contó a Helena Sánchez, escritora del diario colombiano, que antes del cierre de la frontera iba hasta Ureña a traer chichas, jugos, crema de leche, chocolatadas y yogures para vender en un puesto sobre la avenida quinta. Asegura que le iba bastante bien, pues obtenía hasta 40 mil pesos de ganancia diaria.

“El día que dijeron que cerraban la frontera por tres días, yo pensé: ¡Gracias a Dios, que había guardado mercancía!”, dijo. “Pero cuando ya aumentaron, fue terrible…”

Sus ganancias se redujeron notoriamente. Según dice, de los 40 mil pesos de antes hoy solamente son 8 mil, vendiendo agua y gaseosas.

Las utilidades de miles de vendedores informales cayeron 80% de un día para otro.

Afirma que nunca la atacaron por pasar los productos venezolanos, y que cuando se los retenían regresaba a Cúcuta sin problema, aunque sin la mercancía para ‘el plante’.

Viviana asegura que mucha gente dependía de la venta informal: “Yo sostengo toda la familia”, dice orgullosa. “Tengo tres hijos: una niña con discapacidad y dos varones. Mi esposo está desempleado y yo tengo que ver por todos”.

UNO DE TANTOS CASOS

De acuerdo con Olga Cristina Jaimes, secretaria de la Mujer de Norte de Santander, consultada por La Opinión, este es solo uno de cientos de casos de mujeres que esta dependencia identificó como sectores afectados por el cierre de la frontera.

“Hay especial alerta por dos grupos de víctimas: las directas y las indirectas”, explicó. “Las víctimas directas son todas aquellas mujeres que hoy están en los albergues, con sus hijos, o sin ellos, y que deben pasar por las incomodidades de vivir en una carpa, sin privacidad alguna”.

Las indirectas, indicó, son un segundo grupo que permanece invisible, y es el de las que habitan en Cúcuta que traían productos del vecino país para la venta.

“Tenemos un corredor, en pleno corazón de Cúcuta, con estas mujeres, el cual se encuentra en las avenidas cuarta y séptima, entre calles 11 y 17”, expuso.

Pero, ¿qué ha hecho el Gobierno departamental tras detectar estas situaciones?

Según la funcionaria, la secretaría trata de mitigar la falta de recursos con el acompañamiento y asesoría en la organización de asociaciones de mujeres, además de las capacitaciones para que cambien su actividad económica.

Si bien reconoce que se podría hacer más, se mostró satisfecha por la ayuda que se brindó desde organismos como la Alta Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer a las habitantes de los albergues.

En desarrollo de las mesas de trabajo con las deportadas, hubo peticiones que iban desde la capacitación y formación en oficios, o en carreras técnicas, hasta la cobertura de necesidades elementales como toallas higiénicas y ropa interior.

Por otra parte, la Consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer, Martha Ordóñez, visitó ayer el albergue de Villa Antigua, en Villa del Rosario, donde escuchó algunos de los problemas de las mujeres que allí se encuentran, y entregó mil paquetes de ayudas que llegaron de ONU Mujeres.