Protestas violentas, la protagonistas de 2014

Aunque Voluntad Popular (VP) fue el partido más activo en las protestas de 2014, militantes de otras organizaciones políticas y ciudadanos descontentos sin afiliación partidista se unieron a las manifestaciones contra el Gobierno y sus políticas, muchas de las cuales terminaron en "guarimbas". Sin embargo, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no se plegó al llamado.

Protestas violentas, la protagonistas de 2014Créditos: AFP / archivo
Publicada por: el andreduardo@gmail.com @AndrEduardo

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Las protestas con barricadas, cuya popularidad se disparó en Venezuela en 2014 tras los hechos violentos ocurridos al finalizar una manifestación contra el Gobierno de Nicolás Maduro en las inmediaciones del Ministerio Público, no eran algo algo nuevo a enfrentar por parte de la “Revolución Bolivariana”.

Ya en 2004, diez años antes de que el líder opositor Leopoldo López fuera encarcelado, los venezolanos habían sido testigos -y en unos cuántos casos partícipes- de esta forma de protesta que fue bautizada ese mismo año por medios de comunicación como “guarimba”.

El origen del término es confuso. En el diccionario de la Real Academia Española (RAE) no aparece la palabra “guarimba” y en la prensa se le ha adjudicado el término a Robert Alonso, cubano-venezolano asilado en Miami, Estados Unidos, quien fuera dueño de la finca Daktari, propiedad famosa porque el Gobierno nacional denunció en 2004 que en ese lugar se encontraron más de 200 paramilitares colombianos que querían asesinar al entonces presidente Hugo Chávez. El episodio fue una de las tantas denuncias de maginicidio realizadas por el finado mandatario.

Alonso se convirtió ese año -junto a movimientos opositores- en uno de los impulsores, a través de videos y comunicados difundidos por Internet, de las “guarimbas” que se multiplicaron por el país entre febrero y marzo y él mismo definió el término como un “juego” en el que los participantes permanecen en su respectivo “territorio”, desde donde se obstruye el paso al contrincante.

Sin embargo, personas consultadas que vivieron la década de los ’30 en Venezuela dieron cuenta de que en esa época los niños en varias partes del país llamaban así a cualquier sitio seguro y fijo para jugar.

EL DETONANTE

Luego de que estudiantes opositores fueran detenidos en febrero de 2014 en los estados andinos Táchira y Mérida por protestar contra las políticas económicas de corte ultraizquierdista del mandatario Nicolás Maduro, así como contra la inseguridad ciudadana y el resto de diversos problemas que se arreciaron dentro de una debacle socio-económica que aún no termina, Leopoldo López convocó a una protesta juvenil en Caracas exigiendo su liberación y “la salida” del poder del sistema político de la llamada revolución.

Ese día, el 12 de febrero, hubo tres asesinatos por arma de fuego: dos en las inmediaciones del Ministerio Público, donde minutos antes había concluido la manifestación opositora convocada por López, y otro más tarde en el bulevar Arturo Uslar Pietri en Chacao. La Fiscalía indicó que el arma de fuego usada en Chacao era la misma que había matado horas antes a uno de los jóvenes en las inmediaciones del lugar de la protesta en el centro de Caracas.

Los videos y fotografías tomados ese día cerca del Ministerio Público revelaron cómo presuntos funcionarios uniformados del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) dispararon hacia donde se encontraban jóvenes manifestantes y las detenciones posteriores por las muertes del 12 de febrero fueron en ese sentido, aunque el Gobierno hizo una campaña por todos los medios disponibles para culpar a Leopoldo López, finalmente encarcelado el 18 de febrero, y a su partido político Voluntad Popular (VP).

El gobierno nacional había dicho que ese día le fue ordenado acuartelamiento al Sebin, por lo que sus funcionarios no podrían estar implicados. Sin embargo, ante la contundencia de las imágenes difundidas a través de Internet, la administración de Maduro alegó que el cuerpo de inteligencia no había acatado la orden y que se abriría una investigación.

Precisamente, a partir de los sucesos acaecidos tras la manifestación opositora en Caracas, las “guarimbas” volvieron a la realidad venezolana. Entretanto, el coordinador político nacional de VP, Carlos Vecchio, era buscado por las autoridades tras dictársele una orden de aprehensión que posteriormente lo motivaría a irse al exilio en los Estados Unidos.

EL MODUS OPERANDI

Aunque VP fue el partido más activo en las protestas de 2014, militantes de otras organizaciones políticas y ciudadanos descontentos sin afiliación partidista se unieron a las manifestaciones contra el Gobierno y sus políticas, muchas de las cuales terminaron en “guarimbas”. Sin embargo, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no se plegó al llamado.

Las “guarimbas”, que se hicieron frecuentes más que todo en horas nocturnas, desde febrero de 2014 confinaron a innumerables urbanizaciones en las principales ciudades del país, llegando a ser -para muchos- una especie de autosecuestro de manifestantes, pues ni los mismos, ni sus vecinos que se pudieran sentir ajenos a la causa, podían salir de las zonas bloqueadas con grandes obstáculos.

Cauchos, neveras viejas, “caparazones” de electrodomésticos varios, carros estropeados, muebles viejos, bolsas de basura y cualquier trasto malogrado se unían en un cóctel incendiado que, enarbolando la bandera del descontento popular, llenó de humo kilómetros de calles urbanas.

También fueron lanzadas, junto a las barricadas, los “miguelitos” que hacían huecos a los cauchos de los carros de quienes intentaban transitar por una calle bloqueada y en numerosos casos se colocaban guayas sobre los objetos que obstaculizaban la vía. Aunque la motivación era que “no pasaran motorizados”, el hecho de que en muchos casos no había nadie que quitara las guayas cuando terminara la jornada diaria de protesta, ni que emitiera algún tipo de advertencia a quien iba acercándose a la barricada, terminó irresponsablemente matando a varias personas inocentes por degollamiento.

DENUNCIAS DE TORTURAS Y DESTITUCIÓN DE OPOSITORES

La ONG Foro Penal Venezolano afirmó que tenía registrados numerosos casos de torturas a detenidos, las cuales fueron denunciadas a las autoridades venezolanas. Estas torturas, algunas por parte del Sebin, incluirían golpizas, descargas eléctricas y asfixia, además de tortura psicológica. A los detenidos se les negaría el acceso a abogados y serían obligados a firmar un acta donde declararían que sí habían sido atendidos por abogados defensores.

Amnistía Internacional ha respaldado esta información, indicando que la “tortura es común” por parte de las autoridades venezolanas en contra de los manifestantes, pese a que el artículo 46 de la Constitución de Venezuela dice que “ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”.

Por su parte, The New York Times reportó que el Foro Penal Venezolano afirmaba que los abusos son “continuos y sistemáticos” y que las autoridades venezolanas eran “acusadas en general de golpear a los detenidos, en muchos casos fuertemente y muchas personas han indicado que las fuerzas de seguridad les han robado, tomando sus teléfonos móviles, dinero y joyas“.

En un caso, un grupo de hombres dijo que se estaban yendo de una protesta que se había puesto violenta; “los soldados rodearon el vehículo, rompieron las ventanas y lanzaron gas lacrimógeno adentro”.

Un hombre dijo que un soldado le “disparó con una escopeta a quemarropa” mientras estaba en el vehículo. Él y su acompañante luego fueron “sacados del vehículo y golpeados violentamente“; posteriormente un militar “aplastó sus manos con la culata de su escopeta, diciéndoles que era su castigo por lanzar piedras”. El vehículo luego fue incendiado.

Asimismo, un manifestante dijo que mientras estaba detenido, los militares “lo patearon una y otra vez”. Los otros protestantes con los que estaba “fueron esposados juntos, amenazados con un perro de ataque, obligados a mantenerse arrodillados por largos periodos de tiempo, golpeados y rociados con aerosol de pimienta”. El manifestante luego dijo que fue “golpeado tan fuerte con el casco de un soldado que lo escuchó romperse”.

Según la misma publicación del diario neoyorquino, una mujer también dijo que estaba con su hija cuando “fueron recogidas por soldados de la Guardia Nacional, llevadas junto a seis otras mujeres a un puesto militar y entregadas a soldados mujeres”. Las mujeres luego dijeron que “los soldados las golpearon, patearon y amenazaron con matarlas” y “fueron dejadas en libertad solo después de hacerlas firmar un documento indicando que no habían sido maltratadas“.

Por otra parte, los alcaldes opositores Daniel Ceballos, de San Cristóbal (Táchira) y Enzo Scarano, de San Diego (Carabobo), fueron destituidos de sus cargos y arrestados luego de que presuntamente no acataran una orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que les exigía recoger la basura que se usaba para las “guarimbas”. Ambos compartieron temporalmente arresto con López, que se entregó a un piquete de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) el 18 de febrero de 2014, y Ceballos aún permanece detenido en un apartamento en Caracas.

En momentos álgidos de las protestas, hubo reportes desde la propia empresa Twitter de que el acceso a las imágenes de la red social había sido bloqueado en Venezuela por algunas horas, presuntamente por parte de las autoridades venezolanas, que luego desmintieron la información en un comunicado. También el canal colombiano de noticias NTN24 fue sacado del aire indefinidamente por órdenes de la gubernamental Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) por su cobertura sobre las protestas, lo que constituyó un golpe más a la disponibilidad de información de los venezolanos a través de los medios de comunicación social.

VÍCTIMAS FATALES Y ENCARCELADOS

Según cifras oficiales, 43 personas murieron en hechos relacionados con las protestas de 2014, incluyendo los asesinados por la fuerza pública y efectivos de los cuerpos de seguridad que también cayeron asesinados en disolución de protestas. A esto se suman 873 heridos.

Por su parte, Foro Penal Venezolano contabilizó 3.400 encarcelados por las protestas. Esta cifra incluye a los que estuvieron horas detenidos y a los que permanecen tras las rejas.