Lejos de ser un privilegio, las colas de la tercera edad reflejan la escasez

"Es triste la situación por la que estamos pasando. Jamás pensé que tendría que salir a la calle a hacer cola por comida".

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- La realidad de la economía del venezolano es que sino tiene cantidades “groseras” de dinero para comprar harina de maíz, café, pasta, arroz, leche y demás artículos escasos debe hacer unas colas, cada vez más largas, para adquirirlos.

Y en esa suma de ciudadanos en busca de comida no hay distinción, a las personas de la tercera edad les toca una cola aparte, pero igual de larga. Lejos de ser un privilegio, la fila de ancianos y embarazadas es más bien una fotografía de la dimensión de la crisis en el país.

El diario regional El Tiempo entrevistó a personas mayores mientras esperaban su turno para ingresar en un supermerca­do, ubicado en la ciudad de Puerto La Cruz. A continuación los testimonios:

Carmen Ordaz: “Ni cuando Carlos Andrés Pérez me pasó por la mente que tendría que hacer cola. Vivíamos bien. Uno iba a un negocio y compraba cada vez que quería. Pero desde hace ocho meses me vi en la necesidad de salir a la calle a ver qué consigo. Soy la única que sale de mi familia porque mis hijos no tienen tiempo. Hasta los paña­les de mis nietos me ha tocado comprar. Tengo la esperanza de que pronto esta situación se acabe porque no quiero este futuro para mis seres queridos. Hacer colas es una angus­tia. He visto peleas, personas que han resultado heridas. Trato de mantenerme siempre lejos de esos alborotos porque puedo salir lesionada”.

Maura Cariamena: “Es triste la situación por la que estamos pasando. Jamás pensé que tendría que salir a la calle a hacer cola por comida. Pero todo lo que ocurre está escrito en la Biblia: vendrán pestes, hambre, naciones sobre naciones. Todo eso se veía venir. Tengo que salir desde las 4:00 am a ver qué consigo, me meto en las colas sin saber qué van a vender. Hay días que consigo y otros que me toca regresar a la casa, como a las 5:00 pm, con las manos vacías. Mis hijos buscan maneras de comprar, pero yo también tengo que colaborar en la casa”.

Jesús Marchán: “Desde que llegaron Hugo Chávez y Nicolás Maduro a la presidencia de Venezuela, todo se aca­bó. Fue lo peor que pudo haber pasado en el país. En los 61 años que tengo, jamás me imaginé que estaría metido en una cola para comprar una harina pan. Tengo que salir desde la madrugada para ver qué consigo para mis hijos, nietos y para mí. Espero que esta esca­sez se acabe pronto por­que a estas alturas de mi vida yo no tengo por qué estar en esta situación. Así como yo, todos lo hacen por necesidad”.

Narcisa Aguilarte: “A los 63 años que ten­go, recuerdo que en todos los gobiernos hemos tenido que hacer cola. No es nada nuevo. Eso viene más o menos desde los tiempos de Copei (Co­mité de Organización Política Electoral Indepen­diente, partido fundado en 1.946). Salgo a la calle por ne­cesidad porque cualquier producto es revendido muy caro y uno no se puede dar ese lujo de pagarlo tan caro. Vivo con mis cuatro hijos en el sector Ezequiel Zamora, y yo soy la que más tiene tiempo para sa­lir a ver qué se consigue a precio regulado”.