Leopoldo López, un carismático opositor y azote del chavismo

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. dpa) – Hace apenas unos meses circuló el rumor de que Leopoldo López había muerto en la cárcel. Ante la marea de reacciones, el gobierno de Venezuela tuvo que difundir un video para probar que el carismático dirigente opositor seguía con vida en la prisión de Ramo Verde.

Semanas después era el propio López quien desde allí llamaba en un video a los militares del país a rebelarse contra el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, un mensaje que para sus seguidores supuso una demostración de que no estaba permitiendo que la reclusión lo doblegara.

Otros suelen afirmar que “para ser presidente de Venezuela hay que pasar por la cárcel”, recordando casos como los de los ex mandatarios Carlos Andrés Pérez (1974-79 y 1989-93), Rafael Caldera (1969-74 y 1994-99) o el propio Hugo Chávez, fallecido en 2013.

El hecho de que por razones humanitarias López ahora haya podido abandonar la cárcel para cumplir su condena en arresto domiciliario hace temer a sus simpatizantes por el estado de salud de un político que el oficialismo ha tildado de “monstruo” y “asesino”.

Nacido en el seno de una familia pudiente en Caracas en 1971, López, de hoy 46 años, es un abogado y economista con estudios en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Está casado desde 2007 con Lilian Tintori, quien con su campaña para liberar a López, encarcelado en 2014, también se ha convertido en uno de los rostros más conocidos de la oposición en Venezuela. La pareja tiene dos hijos: Leopoldo Santiago y Manuela.

Para contrarrestar el ascenso meteórico del presidente Hugo Chávez en 1999, López participó en la fundación del partido Primero Justicia (PJ). Seguidamente, confirmó su ascenso político cuando en el 2000 logró, con apenas 29 años, ser elegido alcalde del municipio caraqueño de Chacao.

Sin embargo, la carrera de López no ha estado libre de polémica. A fines de los años 1990, cuando era empleado de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), gestionó una donación de la empresa a la organización no gubernamental Primero Justicia, que posteriormente se convertiría en su partido.

Este conflicto de intereses fue sancionado por la Contraloría venezolana, que decidió imponerle en 2008 una inhabilitación política por nueve años.

Mientras batallaba contra esa inhabilitación, López creó su propio partido (Voluntad Popular, VP) para lanzar su candidatura presidencial en 2012 bajo el lema “La mejor Venezuela”.

“Vean esa Venezuela llena de autopistas que funcionen y resguarden las vidas de los venezolanos, vean esa Venezuela llena de trenes que puedan conectar a los venezolanos, vean esa Venezuela llena de hospitales del primer mundo, vean esa Venezuela llena de ambulatorios con médicos venezolanos, vean esa Venezuela llena de policías honestos, ¡vean esa Venezuela que está por venir!”, dijo en el acto que oficializó el lanzamiento de su candidatura.

Pese a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) falló en favor del opositor, el Estado venezolano ratificó la inhabilitación política de López, quien se vio obligado a renunciar a sus aspiraciones presidenciales.

En cambio, aceptó ser el jefe de campaña del candidato presidencial Henrique Capriles, su ex compañero en PJ pero con quien también había tenido importantes diferencias políticas.

Tras las derrotas de Capriles en las elecciones presidenciales de 2012 y 2013, López planificó su retorno al protagonismo político al lanzar un movimiento de protesta contra Maduro, sucesor de Chávez en el poder.

En febrero de 2014, López encabezó una marcha hacia el centro de Caracas que se saldó con la muerte de tres personas. Posteriormente, las protestas se extendieron a todo el país dejando 43 muertos.

La Fiscalía solicitó la detención de López por considerarlo responsable por estos hechos, por lo que el opositor decidió entregar tras encabezar un acto multitudinario.

“Si mi encarcelamiento vale para el despertar del pueblo, para que Venezuela despierte definitivamente, pues bien valdrá la pena”, sentenció López el día de su entrega, mientras algunos de sus seguidores lo escuchaban con lágrimas en los ojos.

Finalmente, López fue condenado a 13 años y nueve meses de prisión en un juicio en el que sus defensores denunciaron numerosas irregularidades hasta el punto que muchas organizaciones lo consideran un preso político.

Por su lado, Maduro repetidamente descartó conceder la libertad a López, al tiempo que el dirigente chavista Diosdado Cabello le deseó “una larga vida para que cumpla su condena”.

Mientras estaba encarcelado, encuestas como la de la firma Datanálisis indicaron que López tenía una aceptación que rondaba el 50 por ciento, en comparación con el 20 por ciento de Maduro.