Lo que esconde la delincuencia juvenil en Venezuela

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) Alejandra, una niña de 14 años, reveló a la agencia AFP como hace unos meses vio como uno de sus amigos del barrio, menor de edad también, mató en la calle y a plena luz del día a otro joven de un tiro. La víctima lo había acusado de robarle la moto.

La vida para los niños no es fácil en los barrios caraqueños ya que están expuestos, cada vez más temprano, a peleas con armas. “He visto cosas feas”, contó la niña aún llevando su uniforme azul del liceo. No es solamente las penurias por la escasez y la crisis económica, también es la inseguridad, los conflictos y la violencia los que empañan la vida de los niños y jóvenes de las zonas pobres de la capital.

Mientras, la mayoría de los delincuentes más buscados en Caracas aún no cumple los 30 años. La violencia parece estar llegando cada vez más temprano para los caraqueños.

Con los años, se han remplazado los puños y los golpes en las peleas entre niños y adolescente por pistolas y granadas, los casos en donde liceistas son descubiertos con armas en los bolsos escolares han llegado a los medios de comunicación. Pero más allá de las peleas juveniles, la violencia ha escalado a la criminalidad, al matar para robar.

Este fin de semana un hecho conmocionó al país: dos sargentos fueron asesinados en el Bulevar de Sabana Grande con un cuchillo para robarlos. Los responsables de este hecho son una joven de 15 años y un niño de 10.

Los dos menores detenidos formaban parte de una banda criminal denominada “Los Cachorros”, que se dedica al robo a mano armada en el Bulevar. Esta “organización” está conformada únicamente por menores de edad. Sin embargo, el hecho no parece ser aislado, a pesar de que no existen cifras oficiales, esta no es la única banda de menores cuyos crímenes han llegado a ocupar un espacio en la sección de Sucesos.

El criminólogo, Fermín Marmol García, denominó a esta “casta de delincuentes” como los “coco seco”, un símil con el cerebro humano. “El coco, como fruto, necesita de líquido para tener valor, por lo tanto, a esta casta de nueva delincuencia la hemos denominado con este término coloquial”, explicó.

Estos delincuentes son menores de 25 años y suelen delinquir para obtener ganancias económicas y el “respeto” de sus compañeros de banda. “Bajo los efectos de droga no solo pretenden obtener una ganancia económica sino además un respeto dentro de su grupo delictivo (…) cuando la víctima le engaña y miente, ellos lo interpretan como un irrespeto y eso se puede pagar con la vida”, explicó señalando que son de los “delincuentes más peligrosos”.

Citando a Fermín Marmol García: “Todos ellos eran niños de cuatro o cinco años cuando empezó la revolución. Encontraron un caldo de cultivo idóneo en una Venezuela con debilidades institucionales muy profundas, con facilidad para obtener armas y municiones, con facilidad para obtener drogas ilícitas y con falta de oportunidades para la educación y el empleo”.

La falta de apoyo familiar, las fallas en la educación, la crisis económica y la falta de valores y figuras de autoridad son factores que contribuyen a la institución de un joven delincuente. A esto se suma el consumo de drogas desde temprana edad. “Venezuela está en crisis con dos instituciones sociales que son el pilar del hombre, que es la familia y el sistema educativo, constituido por la primaria y la secundaria, cuya calidad está realmente muy mermada”, relataba Fermín Marmol.

A esto se suma una paternidad irresponsable y fallas del estado en la prevención del delito. Según el experto, en medio de este marco, los jóvenes pueden llegar a ver al delito como algo “rentable y de poco riesgo”.

De acuerdo al criminólogo, el “coco seco” tiene una vida marcada por la violencia: “En muchas oportunidades es hijo de una paternidad irresponsable, un padre ausente, un padrastro de turno que lo golpeó y lo maltrató, que también golpeó a su madre, un padrastro de turno que abusó de sus hermanitas; es decir, que viene marcado con el símbolo social del odio, del desprecio, del irrespeto”.

Ante la falta de educación y un núcleo familiar, los jóvenes encuentran en la banda delictiva su “hogar”, el lugar en donde consiguen atención y respeto.

El término de “coco seco” surgió luego de un asesinato que paralizó a Venezuela, el de la ex Miss Venezuela Mónica Spear y su pareja Thomas Henry Berry ocurrido el 6 de enero de 2014, en la autopista Puerto Cabello-Valencia. Entre los responsables de este hecho se encontraban Gerardo José Contreras Álvarez de 19 años y dos adolescentes de 15 y 17.

Gerardo Contreras Álvarez habló desde la cárcel asegurando que no se arrepentía del crimen y demostrando su seguridad en que algún día obtendría su libertad. Según la agencia EFE, el joven fue condenado como menor de edad y fue sentenciado a 4 años de cárcel. Cuando Contreras salga de prisión solo tendrá 23 años de edad.

Estos jóvenes suelen ser también huérfanos de la violencia, llevan el legado de haberse quedado sin padres, hermanos o amigos por culpa de delincuentes que les arrebataron la vida. Para ellos, la delincuencia “a mano armada” es una forma de vida. Son las consecuencias que no se cuentan de esas cifras extraoficiales de cuerpos que entran a la morgue de Bello Monte por enfrentamientos violentos.




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