Las últimas horas de una de las víctimas de la masacre de Tumeremo

A las familias de las víctimas de Tumeremo el Estado les está proveyendo ayuda psicológica y asistencia en cuanto a algunos gastos.

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Crédito: Efecto Cocuyo

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).-Ese día, la esperanza fue lo último que perdimos nosotros. Teníamos la esperanza de que él estuviera escondido en la montaña”, fueron las palabras de un familiar de Jesús Alfredo Aguinagalde González, uno de los mineros asesinados en la masacre de Tumeremo.

El joven de 25 años siempre regresaba a casa entre las 5:00 pm y las 5:30 pm. Unas 12 horas antes de que se corriera el rumor de que habían matado a varias personas en la mina Atenas, Aguinagalde hizo lo de costumbre: llevó a su hijo de 7 años al colegio, al menor, de 4 años, al maternal y a su esposa al trabajo.

Según una nota de Julett Pineda, publicada en Efecto Cocuyo, el día de la masacre sus familiares estaban esperando que Aguinagalde llegara a la hora de siempre. Sin embargo, los rumores de que había ocurrido una matanza en la mina Atenas empezaron a recorrer los caseríos de Tumeremo.

Fuera del foco de la opinión pública y sepultada por otras noticias más recientes, la masacre de Tumeremo y sus respectivas investigaciones han pasado a un segundo plano. A las familias de las víctimas el Estado les está proveyendo ayuda psicológica y asistencia en cuanto a algunos gastos. Sin embargo, aunque todos conocen que El Topo es el culpable, aún no han dado con su paradero.

Categoría: Venezuela | Claves: Masacre de Tumeremo