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Los alquileres turísticos esconden un negocio ilícito que hay que regular

Bajo la máscara de la economía colaborativa, las pernoctaciones en alojamientos no regulados esconden un negocio que genera dinero negro.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- La amenaza que supone el descontrol sobre los apartamentos turísticos para uno de los sectores más importantes de la economía española amarga el dulce sabor del récord que ha vuelto a registrar la llegada de turistas a España. Mientras el sector debería estar celebrando que cada vez son más los extranjeros que se decantan por nuestro país como destino vacacional, el creciente impacto de los alojamientos en viviendas particulares contratadas a través de internet suscita inquietud en la industria hotelera. En el primer semestre, 29,2 millones de turistas internacionales visitaron España, la mejor cifra de la serie histórica. Bajo la máscara de la economía colaborativa, las pernoctaciones en alojamientos no regulados esconden un negocio que genera dinero negro, competencia desleal a los hoteleros y no garantiza las condiciones sanitarias esenciales ni a turistas, ni a vecinos. El mejor ejemplo de hasta dónde puede llegar el caos es Barcelona, donde el malestar por la saturación de turistas en algunos barrios por estos alquileres animó al Ayuntamiento a suspender temporalmente la concesión de licencias hoteleras a la espera de elaborar un plan que ordene el sector.

España debe proteger el turismo, uno de los pilares de su economía. Y las autoridades deben ser ágiles en dar respuesta a los retos que plantea el desarrollo tecnológico.

El alojamiento en hoteles sigue siendo la opción escogida por la mayoría de visitantes extranjeros que llegan a nuestro país. Pero las estancias en establecimientos no hoteleros no dejan de aumentar, lo que pone en riesgo el desarrollo de un modelo turístico sostenible y de calidad. En junio, por ejemplo, el número de turistas que decidió alojarse en un hotel descendió un 2,1% frente al mismo mes del año anterior, mientras que las pernoctaciones en alojamientos no hoteleros creció un 8,4%, según el Ministerio de Industria. La ausencia de una regulación para el negocio de los alquileres vacacionales favoreció que por un lado, muchos de esos turistas no pagaran IVA y por otro, los propietarios de algunas de las viviendas en las que se alojaron tampoco rindieran cuentas en Hacienda de su negocio.

España debe proteger el turismo, uno de los pilares de su economía. Y las autoridades deben ser ágiles en dar respuesta a los retos que plantea el desarrollo tecnológico. Internet ha permitido la aparición de aplicaciones como la popular Airbnb (la comunidad para reservar alojamientos particulares en todo el mundo) que compiten en desigualdad de condiciones con los hoteles que pagan licencia e impuestos. En lugar de ignorar este fenómeno, algunas ciudades, como Ámsterdam, han cerrado acuerdos con esta plataforma para que recaude y liquide una tasa turística que grava los alquileres. Regular este negocio es vital para dar seguridad jurídica a los hoteleros y tranquilidad a los vecinos.

Categoría: Opinión