Los cinco fallos que le dieron la libertad a El Chapo

El Gobierno mexicano admite ahora que la fuga no hubiese sido posible sin la “complicidad de personal de la prisión”. De momento hay siete funcionarios encarcelados por el hecho.

Los cinco fallos que le dieron la libertad a El ChapoUna vista de la celda del narcotraficante Guzmán dentro de la Penitenciaría Federal Altiplano, de donde se escapó, en Almoloya de Juárez. Crédito: Edgard Garrido / Reuters.
Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium)– Luego de la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán de la cárcel de máxima seguridad Altiplano I, el Gobierno está convencido de que contó con apoyo interno. Considerando esto, El País presenta cinco errores que permitieron la hazaña del capo del Cártel de Sinaloa.

1. EL PRIVILEGIO DE NO COMPARTIR CELDA

Algo tan sencillo como mover de habitáculo a El Chapo hubiese evitado su fuga, reseña el medio español.

Los presos más peligrosos son reubicados periódicamente e incluso cambiados de presidio. Así ocurrió recientemente con Miguel Treviño Morales, el Z-40, líder Los Zetas. Pero Guzmán Loera se benefició de una celda única y de un intenso trajín de citas. Desde su encarcelamiento en febrero de 2014 recibió 500 visitas.

2. PISTA LIBRE PARA EL TÚNEL

Si algo ha definido al cártel de Sinaloa son los pasadizos.

Solo en Chihuahua, Sonora y Baja California han construido más de un centenar para burlar la frontera con Estados Unidos. Esta intensa actividad subterránea, por la que El Chapo también es conocido como ‘El Señor de los Túneles’, ha tenido también como objetivo las cárceles.

En mayo de 2014, el cártel liberó a tres operarios de El Chapo encarcelados en Culiacán (Sinaloa) mediante un túnel de características muy parecidas al del Altiplano I.

3. A CARA DESCUBIERTA Y A PLENA LUZ

Los cómplices de El Chapo compraron en abril pasado, por un millón y medio de pesos (94.000 dólares), el terreno que estaba a solo 1.500 metros de la cárcel que más presos peligrosos alberga en México, y a un kilómetro del Octavo Regimiento de Infantería de la 22 Zona Militar.

Desde ahí trabajaron en el túnel que le dio la libertad a El Chapo. Los primeros trabajos los hicieron, además, al aire libre -algo perfectamente visible desde el penal- y empleando a vecinos del lugar.

Luego, cuando arrancó el túnel, abandonaron los apoyos externos. La edificación, con una planta de unos 200 metros cuadrados, incluyendo la bodega, fue creciendo sin que nadie preguntase nada. Del túnel sacaron 3.250 toneladas de tierra. Ni policías, ni militares, ni siquiera los servicios de urbanismo municipales, advirtieron (aparentemente) nada. Además, las obras se desarrollaron sin licencia.

4. EL AVISO DE LA DEA

A pocas semanas de su última captura en un hotel de Mazatlán (Sinaloa), El Chapo dio la orden a sus secuaces de buscar la forma de liberarlo. La Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA) lo supo y, según la agencia AP, dio aviso a su vecino del sur. El Ejecutivo de Enrique Peña Nieto ha negado que fuera informado, pero la DEA no.

5. EL FRACASO DEL CONTROL INTERNO

En 2001, El Chapo se escapó de la prisión de máxima seguridad de Puente Grande oculto en un carro de tintorería. Durante ocho años había vivido allí a su antojo: mujeres, fiestas, lujos. Se descubrió que había corrompido a 62 funcionarios, entre ellos el mismo director del penal.

En el caso de la fuga del Altiplano I, el Gobierno mexicano admite ahora que no hubiese sido posible sin la “complicidad de personal de la prisión”. De momento hay siete funcionarios encarcelados.