Los críticos de Almagro “parecen haber tomado partido por Maduro”

"Les cabría igual crítica, pues ellos a su turno parecen haber tomado partido por Maduro y su gobierno"

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- El abogado y articulista del diario colombiano El Tiempo, Eduardo Posada Carbó, destacó que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, incluyera en su informe sobre Venezuela el tema del referendo revocatorio.

Posada coincide con Almagro en que la eventual realización del referendo es la vía central para solucionar la crisis del país. En este sentido, condenó a quienes acusan de “partidista” al secretario de la OEA por esa declaración. A ellos dice, “les cabría igual crítica, pues ellos a su turno parecen haber tomado partido por Maduro y su gobierno”.

El analista asegura que estas voces que se han elevado contra Almagro “harían mejor en responder por qué acudir al referendo revocatorio no sería la herramienta constitucional, legítima y adecuada para encontrarle una solución a la crisis venezolana“.

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Es un acto sin precedentes. El secretario general de la OEA, Luis Almagro, solicitó esta semana la convocatoria urgente de su Consejo Permanente “para promover la normalización de la institucionalidad democrática” en Venezuela. Con anterioridad, las activaciones de la Carta Democrática fueron resultado de peticiones de los gobiernos. Esta vez, no. Por el contrario, se ha dado marcha al proceso por Almagro, en su condición de Secretario General, frente a resistencias del mismo Gobierno venezolano. Sin embargo, la Asamblea Nacional de Venezuela había pedido a la OEA que activara la Carta Democrática a mediados del mes pasado.

Almagro ha solicitado dicha convocatoria en una carta de 123 páginas dirigida al presidente del Consejo Permanente de la OEA. Es un documento quizás innecesariamente extenso, con largas secciones dedicadas a la “crisis humanitaria” que sufren los venezolanos –una serie de problemas sin duda graves, y merecedores de la solidaridad mundial, pero sin directa relevancia para el proceso democrático–.

De cualquier manera, la lectura del informe de Almagro demuestra muy bien que en Venezuela “existe una alteración del orden constitucional […], derivada de una gradual, sostenida y sistemática erosión de la democracia”. Por lo menos son notables los siguientes puntos: 1) “la utilización del poder público para interrumpir la libre asociación y las actividades de grupos opositores y de medios de comunicación”; 2) “la violación de los frenos y contrapesos propios de la separación e independencia de los poderes del Estado”; 3) “el nombramiento arbitrario de miembros del Poder Judicial con el fin de validar las acciones inconstitucionales de sus benefactores”; 4) “la terminación arbitraria, inconstitucional o ilegal del mandato de funcionarios democráticamente elegidos”.

Almagro le dedica una buena parte del documento al examen del referendo revocatorio, el mecanismo constitucional puesto en marcha por la oposición que se ha enfrentado a toda suerte de obstáculos. Los propósitos del Gobierno son claros: impedir su convocatoria o dilatarlo hasta que precluyan los tiempos para que, de efectuarse, no puedan llevarse a cabo nuevas elecciones. Es decir, negarle al referendo revocatorio su significado.

La eventual realización del referendo es la propuesta central de Almagro para buscarle soluciones a la crisis democrática venezolana. Se trata de un dispositivo constitucional. Establecido en la Constitución diseñada por el mismo Chávez, padre del régimen que gobierna. “Este revocatorio no pertenece ni al Gobierno ni a la oposición, sino al pueblo de Venezuela”, dice en sus conclusiones el informe de Almagro.

Algunos críticos de Almagro, como el Council on Hemispheric Affairs y otras organizaciones, lo acusan de adoptar una posición partidista: al invocar la Carta Democrática, argumentan, se ha ubicado del lado de la oposición. Les cabría igual crítica, pues ellos a su turno parecen haber tomado partido por Maduro y su gobierno. Harían mejor en responder por qué acudir al referendo revocatorio no sería la herramienta constitucional, legítima y adecuada para encontrarle una solución a la crisis venezolana.

El Council on Hemispheric Affairs prefiere que se siga la ruta del diálogo promovido por Unasur. Nadie se opone al diálogo. El informe de Almagro sugiere en sus conclusiones la coordinación de tareas entre la OEA y Unasur. Pero importa advertir que el diálogo no debe utilizarse como recurso para obstaculizar la realización del referendo revocatorio, un mecanismo constitucional, hay que insistir, que podría desarrollarse bajo la verificación de ambos organismos internacionales.