“Los días de Maduro están contados”, dice Lilian

Publicada por: el leonor.roquett@gmail.com @Leonor_Roquett

(Caracas, Venezuela) Lilian Tintori viajó a Colombia a presentar el libro de Leopoldo López, Preso pero libre.

“Ojalá lo lean para que sepan lo que piensa un preso en Venezuela. Él es un preso político y, como Leopoldo, hay más de cien en mi país. Yo siempre digo que los párrafos de ese libro son el alma de Leopoldo; el alma de Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas, que está preso; de Daniel Ceballos, exalcalde de San Cristóbal, que está preso; de Gilberto Sojo, actual diputado, que está preso; de Manuel Rosales, exgobernador del Zulia y excandidato presidencial, que está preso, y de tantos otros presos políticos”, dijo Tintori.

A continuación la entrevista publicada en el diario El Tiempo:

En resumen, ¿qué dice Leopoldo en el libro?

Dice que su enemigo no es quien lo encarceló, ni lo son los militares custodios que lo torturan; ni es la celda pequeña y sin luz donde está. Ni su enemigo es Nicolás Maduro. No, su enemigo es la desesperanza.

¿La desesperanza?

En Venezuela no hay comida, ni medicinas, ni salud, ni seguridad; solo dolor y hambre. No hay insumos médicos para atender a los niños. Cada 20 minutos matan a un venezolano. En los últimos cuatro años han muerto cien mil venezolanos. No hay democracia, no hay autonomía de los poderes políticos, no hay un Estado de derecho. Hay impunidad. El país está desesperado. Solo hay hambre y enfermedad. La escasez de todo es terrible. La inflación nos tiene en la peor crisis económica de nuestra historia, y Leopoldo está preso por denunciarlo. (Lea: Impiden a oposición venezolana marchar por la revocatoria de Maduro)

Hace dos años anticipó, frente a los hechos, que vendría una crisis humanitaria sin precedentes si no hacíamos algo antes para corregir el rumbo de la nación, y llamó al cambio en forma pacífica y con la Constitución en la mano. Y por decir esto, en un régimen antidemocrático, corrupto, ineficiente y represor, lo metieron preso. Y sigue preso en una cárcel militar, secuestrado por Maduro. Pero ya Venezuela cambió. Venezuela despertó. Todos queremos un mejor país. Un país con bienestar, paz, progreso. Nuestro trabajo ahora es eso: llevar esperanza a donde hay tanta desesperanza.

¿Usted, que no ha sido dirigente política, de dónde saca tanta fuerza?

Del amor. Del amor a mi esposo y a mis hijos y del amor a mi país. Nos tocó a todos los venezolanos vivir este momento. A unos, huir; a otros, estar en el exilio; a otros, en la cárcel; a otros, ver cómo mataron a sus familiares; a otros, estar en lamentable condición de salud. Pero si me tocara volver a nacer, volvería a nacer en Venezuela, porque amo a mi país, y volvería a casarme con Leopoldo, porque estoy orgullosa de él. Volvería a luchar a nivel internacional para que se sepa lo que está pasando en Venezuela, y volvería a entregar todo mi amor y mi trabajo a la defensa de los derechos humanos en mi país. (Lea también: Henrique Capriles sugiere desacatar estado de excepción en Venezuela)

Yo no soy política. Yo lucho por la libertad de mi esposo. Yo quiero a mi esposo de vuelta con mis hijos. Manuela, mi hija, tiene 6 años; Leopoldo Santiago, mi hijo, tiene 3. Mi familia está fracturada. Rompieron mi familia. Destruyeron a la familia venezolana como han destruido el país. Pero, por ese amor, vamos a rescatar la democracia; a rescatar a Venezuela del momento que vivimos de crisis económica, política, social, y humanitaria. Hoy, el país está destrozado en todas sus instancias. Esa es la desesperanza.

¿Por qué los militares, que tienen la fuerza, no actúan contra el Gobierno, ante esta situación?

Es que los militares son el Gobierno. Y sostienen a Nicolás Maduro como Presidente de un gobierno militarizado, y lo digo con toda responsabilidad. A Leopoldo le hicieron un juicio injusto: lo condenaron a 14 años sin pruebas ni testigos. Imagínese quiénes estaban en la sala de audiencias en el juicio: ¡los militares! Ellos decidían quién entraba o quién salía de la sala. Quien decidió la sentencia no fue la jueza, fueron los militares. Ellos le notificaron que debía aplicarle 14 años de cárcel. Es que todos en Venezuela somos víctimas de un sistema militarista que fracasó, pero el tiempo se les está acabando. La gente se cansó de sufrir. Estamos atravesando una grave crisis humanitaria. No hay instituciones, no hay Estado de derecho, no hay protección contra la injusticia. Hay un 98 por ciento de impunidad. Esa es cifra oficial. Todas las cifras hoy en mi país son aterradoramente alarmantes. (Además: Venezuela: 8.000 empresas cerradas en dos décadas)

Pero ¿cómo se sostiene Maduro?

En el poder están los militares. Y se mantiene por las amenazas. No quiero ni imaginarme cuáles son, pero deben ser muy parecidas a las que me hacen a mí.

¿A usted?

Me han amenazado de muerte. Ya han ocurrido dos atentados contra mi vida. Y hay una presión permanente contra mí.

¿De qué manera la amenazan?

A través de mensajes. Me siguen motos sin luces, carros sin placas. Me mandaron un dron para grabarme a mi casa. Tengo mensajes de texto del Vicepresidente de la República amenazándome; diciéndome que no salga con mis niños, que soy un objetivo político, que me van a matar.

¿A sus niños quién los protege?

Dios y la Virgen. Todos estamos en riesgo, no solo mis hijos y yo; todos los venezolanos corremos el riesgo de que nos disparen. Hoy nos están robando no por un celular o unos zapatos, sino por bolsas de comida. Es un desastre lo que nos pasó. Maduro controla los poderes del Estado, tiene el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que bloquea las leyes aprobadas por la Asamblea. ¿Por qué? Porque el TSJ está compuesto por jueces del mismo partido del Presidente.

¿Eso fue lo que ocurrió con el proyecto de amnistía a presos políticos?

Exactamente. El TSJ nos la bloqueó. La ley de amnistía ni siquiera había sido discutida y estudiada por los diputados de la Asamblea, y Maduro en cadena nacional dijo que no pasaría. Decisión arbitraria y sin precedentes. Utilizan el poder del Estado para reprimir, encarcelar, fabricar delitos y detener a los opositores. Por eso mi esposo está preso. (Además: Gobierno español concede nacionalidad a 6 familiares de Leopoldo López)

¿Es verdad que usted es sometida a vejámenes cuando va a ver a su esposo?

Sí. Me han desnudado más de diez veces en la cárcel de Ramo Verde. Cuando ingreso, tengo que pasar por varias puertas llenas de militares; y en la última sala, que es la requisa final, me ordenan quitarme la ropa, abrir las piernas, saltar y dar la vuelta. Todo para humillarme. Si no lo hago, me retiran la visita familiar. Ya lo he dicho y lo repito aquí: nos podrán quitar la ropa y los documentos, le podrán robar a Leopoldo sus escritos, pero nunca nos van a robar la razón ni el amor y la fuerza para que esto no pase más nunca, ni en Venezuela ni en otro país del mundo.

Me impresiona una cosa, Lilian: ¿por qué tres mujeres –usted, María Corina y la señora Ledezma– han asumido este riesgo para hacer estas denuncias?

Porque nos han quitado a nuestros hombres. Yo me hago la misma pregunta cuando estoy en una tarima y miro a mi alrededor: son solo mujeres. María Corina Machado es una presa más, no la dejan salir del país, le quitaron su inmunidad parlamentaria, le quitaron su curul de diputada. Igual se lo quieren hacer a Léster Toledo, que es diputado regional. Esta semana ya lo están amenazando con meterlo preso porque es un líder en Zulia. A Mitzy Capriles, mi hermana de lucha, que ha recorrido el mundo conmigo, le tienen preso a su esposo, que es el alcalde metropolitano; Patricia de Ceballos es la esposa de Daniel Ceballos, alcalde de San Cristóbal, que está preso. Nos quitaron a nuestras parejas, a los hombres, a los políticos. Pero nunca imaginaron que íbamos a salir las mujeres como lo hacemos: con garra. Ustedes saben cómo reaccionamos las mujeres cuando se meten con nuestros hijos. Nuestros hijos son intocables, y ya se metieron con los niños. Ahí, a las mujeres nadie nos para.

¿A usted quién la protege en Venezuela?

Tengo medidas cautelares por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la protección de la policía del municipio donde vivo, en Chacao, del que fue alcalde mi esposo. Me cuidan la CIDH, la ONU y la OEA con medidas cautelares. Pero igual me siguen, igual vivo angustiada. Cuando estoy en el carro con mis niños, ellos también sienten miedo de que nos disparen. Estoy hablando aquí por millones de venezolanos a los que les pasa lo mismo o peor. No tenemos garantías de seguridad física.

Usted logró el jueves una hazaña al conseguir que estuvieran en la presentación del libro los expresidentes Uribe, Gaviria, Pastrana y Betancur. Eso no lo logra ni el presidente Santos cuando convoca la Comisión Asesora de Relaciones. ¿Cómo lo hizo?

Esa asistencia no fue por mí. Fue por Leopoldo y su batalla, su pelea. Leopoldo entregó lo más sagrado, que es su libertad, por la libertad de un país que perdió la democracia. Yo me sentí muy honrada al compartir tarima con ellos. Esa foto de todos reunidos significa que somos países hermanos para fortalecer y promover los derechos humanos en nuestros países. Esa foto es la unión sin fronteras por los derechos. En derechos humanos no existen fronteras, y creo que esa presencia impactó a toda la región.

En Venezuela cada día aparecen más trabas para la realización del referendo revocatorio. ¿Usted cree que habrá referendo?

Sí. Y habrá porque el pueblo lo quiere. La mayoría de los venezolanos queremos un cambio. Más del 94 por ciento rechazan la gestión de Nicolás Maduro. Ese cambio viene, y nadie lo detiene. No es fácil, porque no lo es luchar contra una dictadura de 17 años, pero estamos luchando y lo vamos a lograr organizada y pacíficamente, así como ganamos la Asamblea Nacional. (Lea: Nicolás Maduro descarta revocatoria y dice que AN ‘desaparecerá’)

¿Por qué tiene tanta fe en que habrá referendo?

Porque Venezuela no soporta más hambre e injusticia. Hay largas colas para conseguir comida y nos marcan la piel como vacas para comprarla. De cada tres venezolanos, uno come una vez al día. Y ahora ni siquiera hay luz. Créame: los días de Maduro están contados. Pero quiero decir que, antes de que triunfemos, yo temo por la vida de Leopoldo en la cárcel militar; temo que lo maten. No confío en las autoridades de Ramo Verde; en el coronel de esa cárcel, que obedece órdenes directas de Diosdado Cabello y de Maduro. Si algo le pasa a Leopoldo, si algo le pasa a mi familia o a mí, es responsabilidad directa de Nicolás Maduro. Lo hemos denunciado en instancias nacionales e internacionales y lo seguiremos haciendo, no solo por nuestra familia, sino por todo un país que hoy no tiene paz, y no puede haber paz si no hay justicia.




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