Los “morrales” de los candidatos a la presidencia de Perú

Los candidatos por los que votarán los peruanos el domingo cargan con pesadas mochilas, con pasados oscuros, hechos sin aclarar o tal vez, denuncias infundadas.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Lima, Perú. dpa) – “Señora (Keiko) Fujimori: Su experiencia política incluye haber sido primera dama de uno de los gobiernos más corruptos de la historia del Perú y el mundo. ¿Por qué los peruanos deben confiar y votar por usted?”.

El centrista Miguel Hilario preguntó así en el debate que enfrentó a los 10 postulantes a la presidencia del Perú. La hija del encarcelado ex mandatario Alberto Fujimori pareció desencajada antes de tildar de “irrespetuoso” al líder indígena.

“Usted encarna la impunidad, ha pervertido los valores del Perú, tiene que responder ante la Justicia”, le dijo sin sutilezas otro candidato, Fernando Olivera, al ex presidente Alan García, quien aspira a llegar a la jefatura de Estado por tercera vez.

“Por todo el daño que le ha hecho al Perú, vengo a notificarle que el 28 de julio (día de la transmisión de mando) usted no podrá fugarse del país y será juzgado”, añadió Olivera ante un García que intentaba, sin lograrlo, una sonrisa despectiva.

Los candidatos por los que votarán los peruanos el domingo cargan con pesadas mochilas, con pasados oscuros, hechos sin aclarar o tal vez, denuncias infundadas. 

El término fue usado por la propia Fujimori al admitir que siempre tendrá el peso del Gobierno de su padre (1990-2000), en el que la corrupción y las violaciones a los derechos civiles se desbordaron y se caminó por la línea entre la democracia y la dictadura.

CONTRIBUCIONES DE KEIKO

Keiko ha hecho contribuciones: No logra explicar cómo financió sus estudios en costosas universidades extranjeras, ni por qué aceptó ser primera dama en reemplazo de la madre maltratada. Tampoco convence el que nunca haya tenido empleo, más allá de cinco años como congresista, de los que pasó tres con licencias.

Pero la “China” sabe que esa mochila es un sacrificio necesario. Que una candidata tan atacada esté primera en los sondeos y tenga sitio seguro en la segunda vuelta se explica en su apellido, marca registrada, para un tercio del país, de eficiencia y liderazgo.

Por 90 segundos, Olivera fue una ametralladora verbal para acusar a García de 17 presuntos delitos y de mala gestión. “Popy”, el populista que hizo carrera con base en el odio al ex presidente, terminó el debate como héroe. Fue una catarsis soñada por muchos.

García tiene dos facetas. El estadista con fama de corrupto que arruinó al país en su primer Gobierno (1985-1990) y lo mejoró en el segundo (2006-2011) pero sin superar su difícil relación con el pueblo y las eternas sospechas, es a la vez visto como muy hábil, orador sin rivales y líder férreo, aunque las encuestas indican que, a sus 66 años, lo bueno empieza a ser sepultado por lo malo.

El liberal Pedro Pablo Kuczynski, segundo en las encuestas, tiene menos anticuerpos, pero no le faltan. Y datan de 1968, cuando huyó del país porque la dictadura militar izquierdista de Juan Velasco lo acusaba de favorecer, como director del banco central, a la International Petroleum Company.

Haber sido lobbista y banquero hacen de Kuczynski, de 77 años, un hombre con fama de estar al servicio del gran capital.

El estilo técnico, la fluidez académica y el que no se haya visto involucrado en casos claros de corrupción pese a muchos años como ministro, le ayudan a llevar la carga, con apoyo de gente joven de clase media que ve en el liberalismo económico ortodoxo el remedio.

La candidata de la izquierda, Verónika Mendoza, que se disputa con Kuczynski el paso a la segunda vuelta contra Fujimori, tiene 35 años de edad y algo más cinco en política, pero ya lleva una mochila, cargada por ladrillos propios y ajenos.

Los ajenos son más. La izquierda peruana está estigmatizada como supuesta defensora de la violencia y del populismo económico. La candidata ha prometido que no seguirá el modelo de Caracas, ni el de La Habana, pero no ha logrado transmitir, según sus críticos, cómo es el modelo alternativo que propone.

A Mendoza se la acusa, además, hasta ahora sin pruebas, de que en su paso por el Partido Nacionalista, del presidente Ollanta Humala (al que abandonó por “derechizarse” en el poder), ayudó a manejar dineros enviados a la campaña supuestamente por Venezuela.

La mayoría de la gran prensa es rabiosamente contraria a Mendoza, a quien se niegan a reconocerle valores democráticos y de quien apuestan que tiene una vena autoritaria y estatista que trata de cubrir. Sus defensores se mueven más en las redes sociales.

Los demás llevan también mochilas. El socialdemócrata Alfredo Barnechea se metió en los primeros puestos en los sondeos gracias a su calidad intelectual, pero luego se cayó, no por las denuncias de que es lobbista o de que ha estado en negocios no claros, sino por una aparente soberbia que le impide conectar con el elector.

Del ex presidente Alejandro Toledo se recuerdan menos los éxitos económicos y el respeto a la democracia que el hedonismo y la supuestamente perdida lucha con el alcohol y de otros cuatro candidatos con mínima intención de voto también hay algunas historias, incluida la del izquierdista Gregorio Santos, que hace campaña desde la cárcel mientras se le procesa por presunta corrupción.

Categoría: Mundo | Claves: Elecciones en Perú