Los nuevos oficios de los venezolanos para paliar la crisis

La economía informal y hacer las colas del supermercado pasaron a ser alternativas del venezolano para sostenerse en la crisis.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Plastificado de cédulas y carnets también es un oficio ante la crisis. Crédito: Cortesía /El Universal /Pablo Pupo

(Caracas, Venezuela. Sumarium).- La grave crisis económica que vive Venezuela ha obligado a miles de venezolanos a cambiar sus rutinas, oficios y vocaciones, a fin de poder sobrevivir ante una inflación de tres dígitos que se exacerba cada vez más.

En un reportaje publicado en el diario El Universal, relatan la historia de tres venezolanos que decidieron cambiar sus vidas para poder sostenerse en la situación actual. Uno de ellos es Elena Sánchez, quien tomó la difícil decisión de renunciar a su trabajo como enfermera para dedicarse a vender productos, ropa usada.

En otras oportunidades también es remunerada por acompañar a ancianos a realizar sus diligencias.

“Mis oficios alternativos se convirtieron en mi trabajo diario. Con la venta de ropa usada gano el 75% de mi salario mensual, el resto lo cubro con lo que me pagan los adultos mayores por atenderlos”, expresó.

100.000 BOLÍVARES AL MES

Ana Morales vende bolsos y cojines que ella confecciona, usa como vitrina su vehículo. Crédito: Cortesía /El Universal/ Pablo Pupo

Lino Uzcátegui fue otro de los que se atrevieron a trabajar en la economía informal, ya que esa actividad le ha permitido triplicar el salario que percibía en la empresa donde trabajaba.

Con la venta de bolsos de tela y loncheras, Uzcátegui percibe hasta 100.000 bolívares mensuales.

“La crisis te hace más sensible y te lleva a sobrevivir de cualquier manera. Lo que ganaba como asistente administrativo no me alcanzaba ni para el mercado quincenal”, apuntó.

OBREROS Y VIGILANTES TIRAN LA TOALLA

Un obrero no regresó a la construcción en la que trabajaba y ahora, vende chucherías en las colas de pasajeros que se dirigen desde la estación Miranda hasta Guarenas, Guatire y Barlovento.

“Trabajo desde las 9:00 a.m. hasta las 8:00 p.m. de lunes a viernes. Como vendedor informal pude cuadruplicar los recursos que obtenía mensualmente en una constructora privada. Con un salario de Bs 20 mil no cubres las necesidades básicas de una familia de cinco personas”.

Un hombre, quien responde al nombre de Alexander Ramírez, siguió el ejemplo del obrero y abandonó su cargo de vigilante al darse cuenta de que el salario y los beneficios eran insuficientes para mantener sus gastos.

“Gano más dinero recorriendo urbanismos de clase media para comprar productos usados en buen estado y revenderlos. También vendo plantillas de figuras para niños, zapatos, tablas de cocina y ropa usada”, enuncia Ramírez,

CLASES DE COSTURA Y HACER COLAS PARA ANCIANOS

Hay personas dedicadas a hacer colas para que ancianos compren comida y medicinas. Crédito: Cortesía /El Universal/Pablo Pupo

Ana Morales es otra venezolana que tiene varios meses vendiendo distintos productos en las calles de La Candelaria.

“En Caracas hay que vivir de algo. Siempre me gustó coser y ahora hice de ese oficio mi trabajo diario. La situación está muy difícil y por eso me aventuré a vender en la calle. Esto lo alterno con el alquiler de habitaciones en mi casa y con clases de costura a vecinas”, indica.

Por su parte, un vecino residente en Bello Monte conocido como Otto Márquez, se dedica a comprarles alimentos y productos a los ancianos de la zona desde que fue despedido de su empresa en noviembre.

“Son personas que tienen a sus hijos fuera del país y por prestarles esa ayuda me pagan muy bien”.

Categoría: Venezuela