Los problemas de Panamá, el país sin ejército que le hace frente a las FARC

Panamá, el vecino norte de Colombia, suele ser la primera escala del tráfico por tierra o lancha de la droga.

Los problemas de Panamá, el país sin ejército que le hace frente a las FARCEl general Frank Abrego (centro) dirige el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá, en el Darién. Crédito: BBC
Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Panamá, BBC). “La paz no es una cosa mala, pero es improbable que resuelva nuestros problemas”, dice el director de Senafront, la policía fronteriza de Panamá, Frank Abrego.

Se refiere a las perspectivas de paz entre el gobierno de Colombia y el grupo rebelde Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
La mayoría de los problemas de seguridad de Panamá se originan en su frontera sur, en Colombia.

Colombia es uno de los tres principales productores de coca, la materia prima de la cocaína, y grandes cantidades son introducidas desde este país a Estados Unidos.

Panamá, el vecino norte de Colombia, suele ser la primera escala del tráfico por tierra o lancha rápida de la droga.

BASTIÓN REBELDE

Colombia también es escenario del conflicto armado más antiguo del continente.

Durante más de 50 años, los rebeldes de las FARC han combatido al gobierno colombiano.

La impenetrable zona del Darién ha sido un lugar de operaciones de las FARC. Crédito: BBC.

La zona selvática entre Colombia y Panamá fue, durante años, un bastión de los rebeldes.

Desde un helicóptero, el general Abrego señala pequeñas aldeas en la provincia del Darién, en el lado panameño de la frontera.

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“Aquí es donde las FARC sostenían su torneo de fútbol”, dice indicando un claro en la selva.

“Y aquí es donde descansaban después de realizar sus ataques”.

SIN EJÉRCITO PERMANENTE

En 2008, casi dos terceras partes de la provincia del Darién estaban bajo control de los rebeldes, explica el militar.

Combatir a los guerrilleros no ha sido cosa fácil para Panamá que, con Costa Rica, es uno de sólo dos países en América Latina que no tienen ejército permanente.

Panamá no tiene un ejército permanente pero tiene una fuerza especial con policías. Crédito: BBC.

Los agentes de Senafront han sido entrenados para el combate en la selva. Crédito: BBC.

Las fuerzas militares panameñas fueron disueltas después de la invasión de EE.UU., en 1989, que derrocó el gobierno militar de Manuel Antonio Noriega.

Una enmienda constitucional posterior, en 1994, prohibió para siempre la creación de un ejército permanente.

Así que no es mucha sorpresa que, durante años, los rebeldes de las FARC hayan podido cruzar con casi total libertad desde Colombia a través de la frontera de 250 kilómetros hacia el Darién para descansar y reagruparse.

Fue sólo después de la creación del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá, Senafront, en 2008, que el gobierno ha tenido una presencia permanente en la zona.

El incremento de seguridad también ha sido en el interés de Bogotá, que durante mucho tiempo manifestó su frustración ante la facilidad con la que los rebeldes podían escapar cruzando la frontera.

EL ESFUERZO CONJUNTO

Desde la creación de Senafront se han podido controlar las incursiones de las FARC en el Darién. Crédito: BBC.

Ambos países cooperan de cerca en temas de seguridad y operan conjuntamente una base de control llamada La Unión.

La Unión se encuentra en la cima de una montaña en esta densa jungla.

Yace exactamente frente a las principales rutas que utilizan las FARC para incursionar en el país.

Cuando aterrizamos, está envuelta en una espesa niebla que le da un aspecto misterioso.

La Unión no consiste de mucho más que un par de búnkeres de madera cubiertos de sacos de arena.

La base de La Unión queda en la frontera entre Panamá y Colombia. Crédito: BBC.

Las tropas colombianas emplazadas aquí trabajan conjuntamente con los policías panameños. Crédito: BBC.

Los agentes panameños están emplazados en La Unión durante un mes. Crédito: BBC.

Los puestos de observación están atendidos por jóvenes policías, del lado panameño, y jóvenes soldados, del lado colombiano, que se muestran un tanto relajados, hasta aburridos.

Los colombianos, que están emplazados aquí por períodos de cuatro meses, se mantienen ocupados construyendo una nueva cabaña para vivir que esperan sea más cómoda que las carpas en las que actualmente duermen.

“CORAZÓN Y MENTES”

No parece haber mucha amenaza, pero el general Abrego me asegura que esta base, como otras iguales, es clave para mantener a raya a los rebeldes y segura a la población local.

Los soldados colombianos le hacen mantenimiento a sus armas. Actualmente, construyen una nueva cabaña para dormir. Crédito: BBC.

“Durante mucho tiempo, la única autoridad en estos lares era el comandante del frente 57 de las FARC”.

“Aquí encontramos talleres para reparar armamento y campos abandonados porque las FARC no permitían que la población local los asistiera”, explica.

Abrego dice que con una campaña para ganar “los corazones y mentes”, ofreciendo a los residentes asistencia básica de salud, educación y alimentación, la policía ha logrado ganarse la alianza de la mayoría.

Pero, a medida que la influencia de las FARC mengua, una nueva amenaza ha emergido.

Pandillas criminales han tomado control de muchas de las rutas del narcotráfico que manejaban las FARC.

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Y muchas veces son más difíciles de combatir que los rebeldes, según el general.

“Las FARC están organizadas a lo largo de líneas militares. Tiene líderes, subalternos, lealtades y disciplina”, indica.

“En cambio, la única lealtad que estas nuevas pandillas criminales tienen es al dinero”.

“Si el jefe no paga, lo matan a tiros, así es como operan”.

EL ATRACTIVO DINERO

El general Abrego sostiene que combatir la influencia de las pandillas sobre la población también se volverá más complicado debido a las grandes cantidades de dinero que ofrecen a los residentes para que almacenen y transporten drogas.

Un lema en la base de entrenamiento en el Darién busca inspirar a la fuerza. Crédito: BBC.

El número de policías que patrullan la zona es relativamente alto para un país tan pequeño como Panamá. Crédito: BBC.

“Vamos a tener que hacer mucho más trabajo con la población local para explicarles cómo la droga por la cual reciben US$5.000 para esconder termina matando a los que la consumen en Nueva York”, expresa.

En cuanto a las FARC, Abrego no cree que todos sus combatientes se desmovilicen, aún si se llega a un acuerdo de paz.
“Van a continuar operando como un cartel de las drogas”, asegura.

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“Es difícil imaginar que alguien que ha visto cómo se hacen millones de dólares con el narcotráfico quede satisfecho ganando US$600 como guarda bosques”.

“Puede que no sea imposible, pero me parece muy improbable”.

Categoría: Venezuela | Claves: BBCMundo