Los “sustitutos” ante la escasez

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – En el oriente del país toman otras medidas para sobrevivir ante la crisis económica y el desabastecimiento en los supermercados de esa región, según un reporte de El Tiempo.

A CONTINUACIÓN LA NOTA COMPLETA DEL DIARIO EL TIEMPO:

América Guzmán, de 70 años, no consigue pasta dental desde finales de 2015. Ella vive en la comunidad rural de Caico Seco, en el municipio Aragua de Barcelona, y le cuesta trasladarse a la ciudad de El Tigre para hacer colas y comprar los productos escasos.

La carencia del dentífrico en el mercado no impide que mantenga su higiene bucal, pues prepara una fórmula de bicarbonato con limón.

El ama de casa tampoco se resiste a tomarse un jugo, batido o café sin azúcar. Para endulzar las bebidas, desde hace tiempo compra miel de abeja, que consigue a 1.800 bolívares el litro.

El mismo desabastecimiento y el alto de costo de los productos básicos en el llamado mercado del bachaqueo han hecho que la tigrense Sandra Ruiz se bañe con champú y no con el tradicional jabón de olor. “Me ha tocado hasta usar trapitos cuando me viene la menstruación porque no consigo toallas sanitarias”, dijo.

Y las arepas no pueden faltar en la mesa de la vecina del sector Ciudad Tablita, Martina Cumana, quien cuando no consigue la harina de maíz precocida, ni siquiera por pasar horas en una cola, opta por comprar masa de maíz pilado.

A la vendedora de empanadas Eneida Martínez le ha tocado hasta adquirir manteca de cochino a 500 bolívares en lugar del aceite vegetal. “Es muy complicado hallarlo y los bachaqueros lo quieren vender en 900 bolívares el litro”.

Yudith Corales, habitante del sector Villa Hermosa, relató que su hijo llegó a remojar el boxer con jabón Ace, luego bañarse. Así lavaba la prenda y se aseaba él. “Ya me dijeron que eso le irrita la piel”.

Mientras que María Hernández se decidió sustituir el papel higiénico por servilletas o toallín.

Además de esas opciones, los consumidores reemplazan el arroz y la pasta por yuca, ocumo, auyuma o casabe.

Esos testimonios son parte de las “recetas” y artilugios de los que se valen muchos en la zona sur para sustituir aquellos productos que desaparecieron de los anaqueles o son difíciles de hallar.

Tanta es la demanda de “nuevos productos” que en cualquier esquina de El Tigre hay vendedores de alternativas artesanales.

En su puesto dentro del mercado municipal en Casco Viejo, al pequeño comerciante Ángel Verde le va bien con la venta de papelón que ofrece a Bs 300 el medio kilo.

La miel de abeja también ha sido otra opción, pero se encuentra escasa en esta época.

Antes, el derivado de la caña de azúcar era pedido, principalmente por los vendedores de jugo de limón. “Hay un gentío buscando azúcar pero se decide por el papelón, aunque no les guste mucho”.

Otro endulzante que tiene nuevos compradores es el melao de caña.

El pequeño comerciante Romer Villanueva comentó que ese producto siempre ha estado en el mercado, pero se usaba más en Semana Santa para preparar buñuelos. “El envase de dos litros cuesta mil bolívares y la gente lo busca mucho porque no hay azúcar”.

En la entrada del popular centro comercial, la expendedora Irene Navas coloca un molino y los sacos de maíz amarillo para vender la masa preparada a Bs 120 el kilo, con el que se sacan unas cinco arepas. La comerciante contó que desde hace un año esa opción artesanal comenzó a ser más demandada.

INGENIO Y DEPRESIÓN

Dentro de la creatividad y alternativas de la gente para hallar y sustituir productos surgen también problemas.
El jefe del servicio de Psiquiatría del hospital de El Tigre, Andrés Yánez, consideró que puede resultar positivo cuando la persona recurre al ingenio para salir de la crisis, pero cuando se llega al extremo, por ejemplo, de usar “un trapito”, en vez de toalla sanitaria o papel periódico para ir al baño, eso genera más depresión.

El especialista indicó que cuando las necesidades básicas no pueden ser satisfechas como las personas estaban acostumbradas, indudablemente se produce un impacto psíquico, que descompensa y perturba. “Eso tendrá una determinación sobre su rendimiento y desempeño a nivel laboral, social y familiar”.

El especialista recordó que anteriormente las personas se despreocupaban porque, sus necesidades básicas, como la alimentación, estaban satisfechas. Pero en estos tiempos de crisis el venezolano descuida los niveles superiores, como la autorrealización, para tratar de sobrevivir.

“Todo esto lleva a cambiar las conductas y la función mental no va a estar en el presente (..) Más allá de una crisis económica, se está creando una crisis existencial”, apuntó el médico.

COSTOS

De acuerdo con información publicada por El Tiempo en su edición del 24-1-15, los “bachaqueros” han subido hasta más de 3.300% los costos de los productos regulados. Es así como el kilo de harina de maíz precocida pasa de Bs 19 a Bs 450 y el paquete de espagueti se halla en Bs 500 cuando el costo legal es Bs 15.