Los rebusques del 2015, entre bachaqueo y reventas en Venezuela

Comprar productos básicos a precio regulado para después revenderlos se ha convertido en un negocio ante la escasez de algunos alimentos en el país.

Los rebusques del 2015, entre bachaqueo y reventas en VenezuelaComprar para luego revender se ha convertido en el negocio del año en Venezuela. Crédito: Reuters
Publicada por: el marquezmarielyc@gmail.com @PeriodistaMarie

Según el BCV, Venezuela cerró el 2014 con una inflación en 68,5%, y una moneda que cada día pierde valor, no falta quien se la ingenie para sobrevivir a la crisis económica con un trabajo “extraordinario”, llámese “rebusque”. Actualmente, el bachaqueo, la venta de puestos en las largas colas que se presentan en los establecimientos y la compra y venta de “cupos electrónicos”, son algunos de los “rebusques” de los venezolanos.

Aunque la definición de bachaqueo no aparezca en el diccionario, ni en la Real Academia Española, ha sido caracterizado como una actividad de negocio ilícito, en la que una o un grupo de personas se dedican a comprar alimentos básicos, productos de higiene personal y hasta medicamentos a precios regulados para luego revenderlos al triple en Colombia.

Inicialmente esta actividad fue implementada en el estado Zulia para llevar los productos al vecino país, situación generada por la regulación de precio de algunos productos en Venezuela, pero como la escasez llegó a los anaqueles, se extendió en todo el territorio nacional y la palabra “bachaqueo” dejó de ser desconocida para los que no son zulianos.

Hay quienes prefieren pagarle a los bachaqueros el triple del costo determinado por el Gobierno (llamado Precio Justo) y hasta más por los anhelados productos, como en el caso de Ada Izarra, una ama de casa, que vive en Caracas y que dejó claro que “para no estar recorriendo los supermercados y haciendo colas, cuando los vecinos me ofrecen los productos como la leche en polvo que cuesta 70 bolívares yo la he tenido que pagar a 400 bolívares, porque la necesito para mi nieta, igual hacemos con los pañales, los compramos a un precio muy elevado porque no se encuentran fácilmente”.

Anteriormente, los “bachaqueros” en la región zuliana solían ser algunos colombianos y otros venezolanos; no todos, pero muchos de la etnia guajira, las mujeres vestían sus mantas y los hombres usaban un sombrero grande para cubrirse del sol en las largas colas. Estos personajes eran los primeros en llegar a los supermercados cuando llegaban los productos básicos y los más solicitados: harina precocida, arroz, aceite vegetal, leche, azúcar, papel higiénico y pañales desechables, pero cuando la escasez comenzó en el país, algunas personas vieron el “bachaqueo” como un “buen negocio” y comenzaron a dedicarse a este oficio.

No se puede menospreciar otra de las alternativas del rebusque, aquellas personas que se dedican a hacer colas en los establecimientos para luego vender los puestos y no solo en los supermercados, también donde se tenga que realizar alguna gestión con documentos o cualquier procedimiento que genere cola.

Largas colas frente a los supermercados en Caracas se vive día a día. Crédito: AP

EL NEGOCIO CON LOS CUPOS ELECTRÓNICOS

Los antes llamados “cupos Cadvi de internet”, se han convertido en el negocio del año, pero este un poco más discreto, pues entre conocidos se riega la voz de comprar los cupos tipo subasta a través de grupos por teléfono y hasta redes sociales. “Doy 35 mil por los cupos”, “Compro cupos” dicen los anuncios, y así quien ofrezca más se queda con los billetes verdes. Dos semanas atrás ofrecían pagar 54 mil bolívares.

Estos “cupos” se refieren a la cantidad de dólares que el Gobierno de Venezuela le permite gastar a los ciudadanos en operaciones de compra por internet, sin embargo Cencoex anunció que este cupo electrónico será “fraccionado”, 100 $ cada cuatro meses, para un total de 300 $ al año, sin carácter acumulativo y deducible del cupo anual viajero, pero la medida la eliminaron, solo que se tendrá que gestionar por la banca pública desde mayo de este año y mantiene los 300 dólares.

EL INSTAGRAM SE IMPONE ENTRE LAS REDES PARA VENDER

Y si se creía que las redes sociales iban a ser utilizadas solo para publicar fotografías personales, pues no es así, también se ha convertido en un canal para el negocio, donde los usuarios desde la comodidad de sus hogares promocionan sus productos en los que resaltan bisutería, ropa, pastelería, restaurantes y lugares turísticos, entre otros. Cualquier pequeño negocio puede ser promocionado en las redes.

María Parra, una maestra de educación básica, ante su preocupación por un sueldo que ya no alcanzaba para pagar la luz, el teléfono, el agua y hacer el mercado, se planteó el tema de “rebuscarse” con algo.
Parra, sin pensarlo mucho, montó una quincallería tipo librería y sus productos los vende a través de las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram. Actualmente María sigue dando sus clases y se bandea económicamente con este negocio.

También los artistas aprovechan las redes para ofertar obras de teatro, conciertos y alguna que otra publicidad.

Los venezolanos se están rebuscando porque vivir solo con su salario no les alcanza

Según Henkel García, director de Econométrica estas nuevas tendencias de rebusques se deben a que “vivir solo con su salario no les alcanza, pero eso va a cambiar, no para peor, sino para mejor. Ese tipo de práctica puede que no se extienda si a corto plazo se aplica un modelo productivo para que la crisis no se siga agravando en el país”.

A criterio de García esta actividad de comprar para revender a mayores precios “no seguirá aumentando porque este tipo de producto a precio regulado está limitado y las nuevas personas que quieran entrar en el negocio no están dispuestas a tener un margen de ganancia menor, entonces es muy poco probable que la práctica se extienda”.

El rebusque ha sido una alternativa para que algunos venezolanos puedan mantenerse económicamente, la falta de producción en el país y la alta inflación generan que los salarios promedio no alcancen ni para cubrir la Canasta Básica Familiar (CBF) que en abril de este año costó Bs. 37.960,36, según un reporte del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros.