Los testimonios del terror en Bruselas

"El suelo ha temblado bajo mis pies. La gente gritaba, había sangre”.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Redacción Sumarium) – Al menos 26 personas murieron y otras 35 han resultado heridas por varios atentados registrados este martes en el aeropuerto de Zaventem en Bruselas.

La red de metro de la capital europea fue clausurada luego de que también se registrara una explosión en una de las estaciones, la de Maelbeek, en el corazón del barrio europeo, donde tiene su sede la Comisión Europea.

A continuación, algunos testimonios recogidos por El Mundo de las personas que se encontraban en los lugares de las explosiones:

“Un señor gritó en árabe y escuché una explosión”

“Un señor gritó en árabe. Gritó algunas palabras y después escuché una gran explosión”, dice Alphonse Lyoura, empleado de la seguridad del aeropuerto de Zaventem. “He ayudado al menos a siete heridos. Hemos sacado cinco cuerpos que no se movían”, ha relatado. “Se ha desatado el pánico. Muchos han perdido las piernas. Bélgica no merece esto”, dice a la agencia France Presse este trabajador del área de seguridad de equipajes.

“No estábamos preparados”

“Estaba trabajando cuando he escuchado una primera explosión. El suelo ha temblado bajo mis pies. La gente gritaba, había sangre”, explica Adamo, de 43 años y trabajador de limpieza en el aeropuerto. “Ha sido como un terremoto. Sabemos cómo evacuar el aeropuerto cuando hay un incidente, pero no cuando hay un atentado”, explica, en un testimonio recogido por La Libre.

“La gente estaba en estado de shock”

“Estaba desayunando y de repente todo el mundo empezó a correr hacia nosotros. La gente no sabía qué hacer. Pensaron que era un simulacro. Algunos se quedaron en el restaurante, pero poco a poco se dieron cuenta que era real”, cuenta Owen Li trabajador de servicios financieros que trabaja en Londres y se encontraba en el aeropuerto de Bruselas.

“Me he escondido en los baños”

“Escuché una primera explosión, pequeña, luego una mucho más grande, justo a las 8 en punto. Los techos se han caído, las canalizaciones explotaron. Me he quedado en los baños para protegerme. He salido 15 minutos más tarde, había sangre por todas partes, pero no he llegado a ver cuerpos. Es una catástrofe. Estoy vivo de milagro” (Zach Munzun, belga, llegaba de Ginebra). Testimonio recogido por La Libre.

“Los servicios de emergencia han tardado mucho”

“Lo primero que he pensado es que se había caído una grúa. Pero tres minutos después ha vuelto a pasar”, cuenta Phillippe Lenaerts, conductor de taxi en Zaventem. “Me he acercado a ver qué pasaba. Había mucha sangre, cuerpos desmembrados. No había ni un solo policía, ni ambulancias durante varios minutos, y eso que estamos en alerta tres. Una organización muy al estilo belga…”, opina, en declaraciones al periódico belga ‘La Libre’

“Todo el edificio ha temblado”

“Hubo una primera explosión, luego otra, al nivel de los mostradores”, cuenta Teresa Küchler, periodista del periódico sueco Svenska Dagbladet. “Todo el edificio ha temblado. Hay humo por todas partes, la gente se ha echado al suelo. Caían trozos del techo”.

“Creíamos que era un accidente. Era una confusión total”

“Ahora me doy cuenta de lo que nos podía haber pasado. Había preparado este viaje desde hacía dos años. Cuando Pablo cumplió 16, le dije que íbamos a meter en un bote todas las monedas que cayeran en nuestras manos para ir a Nueva York. Hoy era el día que cogíamos el avión desde el aeropuerto de Zaventem. Cuando estábamos a 200 metros del aeropuerto hemos visto un atasco enorme. Hemos oído la sirena de una ambulancia del 112 y hemos pensado que había un accidente. Pero a esa ambulancia le ha seguido un coche de bomberos y otro y más ambulancias y mucha gente como surgida de la nada tirando de las maletas por la carretera”, cuenta Pepa Michel, que iba a coger un avión en Zaventem esta mañana.

“Seguimos acercándonos a la terminal en caravana y empezamos a alarmarnos porque escuchamos muchas sirenas. El conductor, un flamenco de pocas palabras, quería irse pitando de ahí. Sinn saber todavía lo que ocurría dentro, ha querido que nos bajáramos y fuéramos andando esos 200 metros que nos separaban de la terminal. Le digo que nos lleve de vuelta a casa. Vemos cientos de personas con sus maletas sin saber qué hacer. Agarradas al móvil. Todas están quietas y con expresión de desconcierto. Nadie sabe muy bien cómo actuar. Los teléfonos dejan de funcionar”, continúa Michel.

Categoría: Mundo | Claves: Atentados en Bruselas