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Luis Cardona, el periodista mexicano que narra su secuestro con dibujos

No está claro si el fotógrafo que ahora se exilia pueda volver a su casa, como no lo han hecho varios que huyeron de allí hace varios años.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

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El sonido del viento sopla fuerte, mientras el fondo de la pantalla aparece en negro. Casi enseguida se escucha una voz:

“El secuestro número 16 fue el mío”, dice mientras aparece el dibujo de un hombre con barba que levanta una mano y luego alza una piedra.

Quien habla es el periodista Luis Cardona. En septiembre de 2012 fue plagiado en Nuevo Casas Grande, Chihuahua, en el norte de México.

El reportero había publicado reportajes sobre una serie de desapariciones de jóvenes, a quienes bandas de narcotráfico se llevaban para trabajar en cultivos de amapola y marihuana.

No pudo seguir con su trabajo.

Más de 100 periodistas han sido asesinados en México desde 2000.

Después del secuestro huyó de la ciudad, y durante más de dos años permaneció en un exilio obligado en la capital mexicana.

Su historia se narra en el cortometraje “Soy el Número 16”, realizado con dibujos animados por el colectivo Sácalepunta.

El nombre del video se refiere al número en la lista de plagios que ocupó el periodista.

Es el primer documental de este tipo sobre el drama que viven decenas de periodistas mexicanos en el exilio.

“PREFERÍA QUE ME GOLPEARAN”

El secuestro de Cardona ocurrió el 19 de septiembre de 2012 en Nuevo Casas Grandes, un municipio cercano a Ciudad Juárez, Chihuahua.

El periodista era director de un periódico local y pensaba retirarse pronto.

Pero entonces empezó una oleada de desapariciones de jóvenes, a quienes bandas de narcotráfico se llevaban para obligarlos a trabajar en cultivos de droga.

Cardona publicó reportajes sobre 15 plagios. El siguiente fue el suyo.

Un grupo de hombres vestidos como militares lo secuestró en el centro de la ciudad, frente a decenas de personas.

Con los ojos vendados lo llevaron a un sitio que, según dice el periodista, era la comandancia de la policía.

Allí alguien que decía ser “el jefe de la plaza” le preguntó. “¿Cuánto ganas?”.

“Como 250 pesos (US$16) al día”, contestó Cardona. El capo se burló. “¿Y por esa pendejada te vas a morir?”.

Luego empezaron los golpes. “Eran tan continuos que ya no se sentían”, recuerda Cardona en el documental.

“Yo prefería que me golpearan, uno tras otro, porque se me adormecía el cuerpo”.

“Luego de la golpiza me quedé dormido. No desmayado, sino dormido”.

EXILIO

Más de 100 periodistas han sido asesinados en México desde 2000.

Sufrir un secuestro, aunque sea por unas horas, es una experiencia terrible. Pero lo que viene después es un infierno.

En el caso de los periodistas que han sido secuestrados en México, al drama se suma el exilio forzado, desempleo, pobreza.

Algo que Cardona conoce muy cerca.

Por qué no fue asesinado durante su secuestro es algo que no entiende aún, le comenta a BBC Mundo. Pero desde entonces su vida ha cambiado por completo.

“Lo que sucede después es un calvario, te rompen, te quiebran con la familia, la estabilidad laboral se pierde, todo se va al caño“, afirma.

“Quedas con un estigma, nadie te da empleo. Entregas tu currículum y cuando se enteran que eres desplazado va para atrás, no quieren broncas (problemas)”.

Cardona se encontró de pronto en un lugar muy distinto a su ciudad. Al principio organizaciones civiles le ayudaron, pero luego tuvo que buscar empleo.

No lo encontró. Apenas consiguió vender algunos reportajes a medios extranjeros, porque en México nadie quiso comprarlos.

Hace unos meses regresó a Ciudad Juárez, donde se encuentra su familia, y fundó una revista que le salvó de la miseria.

También, dice, encontró apoyo en la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión de la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR).

GUERRA

La vida de los periodistas desplazados y exiliados es un tema del que se habla poco en México.

Los medios de comunicación que abordan la violencia contra periodistas suelen enfocarse en las agresiones y homicidios.

Pero del drama que representa abandonar su casa, empleo y a veces también a la familia hay pocas noticias.

El corto en video –dura 10 minutos- pretende hacer visible esa realidad, le dice a BBC Mundo el caricaturista Rafael Pineda, director del documental.

Rapé, como firma sus dibujos, también es un periodista exiliado: hace unos años fue amenazado de muerte en Xalapa, Veracruz, donde vivía, y se vio obligado a refugiarse en Ciudad de México.
Conoce bien el problema.

“Los periodistas desplazados necesitamos trabajar y contar las historias, lo que me pasó es una nimiedad comparado con lo de Luis”, explica.

La gente debe saber que nos estamos convirtiendo en noticia y no por otra cosas que por esta guerra que empezó (Felipe) Calderón”.

VIOLENCIA

La violencia contra periodistas aumentó en el gobierno de Felipe Calderón.

Desde 2000 en México han sido asesinados 103 periodistas, según datos de la Fiscalía que atiende delitos contra periodistas en la PGR.

Otros 25 comunicadores están desaparecidos y varias decenas –no está claro el número- huyeron de sus casas.

Una veintena solicitó asilo en Estados Unidos y otra más emigró a Europa.

La mayoría se encuentra en la capital mexicana o en otras ciudades grandes del país.

Organizaciones como Periodistas de a Pie han realizado colectas para ayudarles, pero lo recaudado no ha sido suficiente.

Mientras, la violencia contra los comunicadores no cesa.

Este 15 de junio el fotógrafo Rubén Espinosa huyó de Veracruz por amenazas de muerte en su contra.

El estado es considerado como el más peligroso en México para ejercer el periodismo.

No está claro si el fotógrafo que ahora se exilia pueda volver a su casa, como no lo han hecho varios que huyeron de allí hace varios años.

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