Lula hizo tráfico de influencias en Venezuela a favor de Odebrecht

Lula, después de salir de la presidencia en 2011, había llegado a actuar como operador de Odebrecht, ante los gobiernos amigos, con el fin de agilizar los contratos de los contratistas en el extranjero, siempre financiados por el BNDES.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – El expresidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, ha estado envuelto en la polémica los últimos días luego de su detención para ser interrogado en una investigación judicial por corrupción.

Los fiscales del Centro de lucha contra la corrupción en Brasilia han recogido con la ayuda de expertos y otros abogados, cientos de páginas de documentos de las actividades de Lula, Odebrecht, así como del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) que indican cómo se liberó el dinero indirectamente a la contratista.

De acuerdo a una nota de Thiago Bronzatto para época.globo.com, tras el análisis de una serie de cables diplomáticos, se encontraron facturas y asignaciones para viajes y reuniones del investigado por lo que llevaron a los fiscales a la conclusión de que el expresidente de Brasil ha cometido el delito de tráfico de influencias.

Época tuvo acceso a los documentos sobre las tres partes investigadas (Lula, Odebrecht y BNDES). En los papeles, los fiscales dictaminan lo siguiente:

– Había un ” modus operandi criminal” en el desempeño de Lula, directores ejecutivos de Odebrecht y BNDES para liberar dinero del banco al contratista.

– Lula practicó el tráfico de influencia criminal en favor de Odebrecht.

– Lula vendió su “influencia política” a Odebrecht por $ 7 millones de Reales.

– El acuerdo entre Lula y la empresa Odebrecht sirvió para “dar la apariencia de legalidad” al tráfico de influencias.

– BNDES aprobó con una velocidad inusual, hasta un 49% por encima del promedio, el financiamiento que envolvía las gestiones de Lula e interesaban a Odebrecht.

El objetivo del estudio por parte de las autoridades fue investigar la sospecha de que Lula, después de salir de la presidencia en 2011, había llegado a actuar como operador de Odebrecht, ante los gobiernos amigos, con el fin de agilizar los contratos de los contratistas en el extranjero, siempre financiados por el BNDES.

Él utilizó su influencia política para asegurar la liberación de los fondos por el BNDES en condiciones favorables y al mismo tiempo convencer a los presidentes amigos que entregaran el dinero para el contratista sin dificultad. Si esto se comprueba es un delito, con una pena de dos a cinco años de prisión.

Durante la investigación, surgieron pruebas para corroborar la sospecha inicial. Resultó que Lula viajó en aviones privados de la empresa Odebrecht para reunirse con amigos y presidentes que fue financiado por el contratista para “conferencias” en estas ocasiones. Se descubrió entonces por los informes de los diplomáticos que acompañaron a estas reuniones en el extranjero, que Lula fue favorable a las acciones de Odebrecht, ante los jefes de Estado y, por otra parte, se comprometió a convencer a la presidente Dilma Rousseff de “ayudar” en los contratos. Sucedió en países como Cuba, Venezuela y la República Dominicana.

Resultó, por último, un patrón: después de las “conversaciones” Lula y reuniones con presidentes y dictadores, el BNDES liberaba las cuotas de financiamiento al país visitado, préstamos siempre a favor de Odebrecht, y en la mayoría de los casos en desafío normas técnicas del gobierno brasileño.

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Crédito: época.globo.com

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