Maduro está reduciendo el poder de la AN

El peor golpe provino el 12 de febrero, cuando el TSJ desconoció la decisión del parlamento de rechazar el decreto de emergencia dictado por Maduro.

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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) Tras perder las elecciones del 6D, el presidente Nicolás Maduro está desvalijando a la Asamblea Nacional, propinando lo equivalente a un “golpe frío”, según reseña el diario El Nuevo Herald.

La Asamblea quedaría reducida a una plataforma de denuncia pública, “sellando el carácter dictatorial de su gobierno”, señalan expertos.

A continuación el artículo completo publicado:

Tras perder el control de la Asamblea Nacional, el régimen de Nicolás Maduro procedió a desmantelar gradualmente el alcance y las funciones del poder legislativo, en lo que es visto como el equivalente de un golpe de Estado a cuentagotas que terminará sellando el carácter dictatorial de su gobierno, dijeron expertos.

El proceso de desvalijamiento institucional es conducido a través de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, entidad utilizada por el chavismo para empoderar a Maduro y para arrebatarle funciones a una Asamblea Nacional controlada por una súper mayoría de la oposición.

“Estamos viviendo un golpe de Estado judicial”, dijo desde Washington Antonio De La Cruz, director ejecutivo de la firma Inter American Trends. “El poder ejecutivo está dando un golpe de Estado al poder legislativo a través del poder judicial”.

La analista Vilma Petrash coincidió. “Esto es un golpe frío”, manifestó en Miami.

Tras conseguir una abrumadora victoria en las elecciones parlamentarias de diciembre, la oposición esperaba utilizar su control de dos tercios sobre los escaños de la Asamblea Nacional para comenzar a recuperar la institucionalidad del país, luego de que por años el chavismo se acostumbrara a gobernar autocráticamente y sin ningún tipo de control.

Pero una serie de pronunciamientos emitidos por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), le están arrebatando a la nueva Asamblea la esperanza de ejercer sus funciones constitucionales de fiscalizar y regular al gobierno.

El peor golpe provino el 12 de febrero, cuando el TSJ desconoció la decisión del parlamento de rechazar el decreto de emergencia dictado por Maduro para hacerle frente a la grave crisis económica.

El fallo fue emitido por la Sala Constitucional, donde 13 de los actuales jueces titulares fueron nombrados por la anterior mayoría oficialista en la Asamblea horas antes de finalizar su período en diciembre pasado.

Con ese paso, un TSJ controlado por el chavismo dejó entrever que tiene poder de veto sobre la Asamblea Nacional, dijo De La Cruz.

Y con ello, desaparece “toda esperanza de que la Asamblea funcione como un elemento conductivo al balance de poder, al ejercicio de poderes independientes”, explicó.

Al perder su facultad de propiciar cambios reales a través de nuevas legislaciones, la Asamblea Nacional queda reducida a una plataforma pública desde donde la oposición puede hacer sus denuncias ante los ojos de la nación.

Eso de por sí es un logro importante si se toma en cuenta que la oposición era víctima de un cerco mediático ejercido por el chavismo y muchos de sus mensajes no estaban siendo recogidos por los medios de información hace solo unos meses.

Pero las aspiraciones de los venezolanos de que la nueva Asamblea iniciara el proceso de cambio en el país comienzan a entrar en el terreno de la duda, tras el anuncio de Maduro de que se declara en rebeldía y que no cumplirá con las leyes que pase la oposición.

“A la Asamblea le corresponde aprobar leyes, tomar decisiones, pero el Tribunal Supremo de Justicia las echa para atrás. Es inoperante en la práctica. No basta con aprobar las leyes, hay que hacerlas cumplir”, comentó en Caracas el ex canciller venezolano Armando Durán.

Y no es solo Maduro el que está desacatando las decisiones.

“Ya ningún funcionario del gobierno asiste a las convocatorias que hace la Asamblea”, advirtió Durán.

El estado de parálisis institucional generado por el régimen se produce en momentos en que la población está llegando a un estado de desesperación sin precedentes y millones de venezolanos pasa la mayor parte de sus días haciendo cola en los supermercados con la esperanza de poder adquirir algo.

La Asamblea ha estado trabajando en la búsqueda de soluciones concretas a lo que es visto como la peor crisis económica en la historia reciente del país, pero ante un régimen que desacata las leyes y más bien insiste en profundizar las medidas económicas que provocaron el caos económico, son muy pocas las probabilidades de que los venezolanos comiencen a ver soluciones en el corto plazo, dijeron los expertos.

“Hay que buscar una solución ya. El país no tiene tiempo, la crisis no aguanta más. El problema fundamental es que ya estamos en una crisis humanitaria. No es que ya vamos a llegar, sino que ya estamos allí. Lo que falta es que la gente comience a morirse de hambre en las calles, pero no estamos muy lejos de eso”, afirmó Petrash.

Pero aunque la situación ya es crítica, amenaza con empeorar en lo que resta del año, dijo Petrash, al comentar las proyecciones de que el país solo va a obtener un tercio de las divisas que utilizó el año pasado en la importación de alimentos.

De La Cruz, por su parte, añadió que los inventarios de alimentos se están agotando rápidamente en el país y el flujo de importaciones está prácticamente paralizado actualmente, lo que podría llevar al país a niveles de desabastecimiento aún mayores que los actuales en cuestión de pocas semanas.

“Existe una gran probabilidad que esto produzca un estallido social, que va a generar movimientos sociales internos que no van a ser fácilmente controlables”, advirtió De la Cruz.

Categoría: Venezuela