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Mas dice que respeta la ley cuando no ha hecho más que vulnerarla

Está a punto de cruzar una línea roja que puede obligar al Estado a adoptar medidas legales para frenar un desafío que el propio Rey considera "irreconducible".

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- En el papel institucional que le corresponde, Felipe VI advirtió ayer a Artur Mas en Barcelona que “para las instituciones del Estado el respeto a la ley no es una alternativa” sino que se trata de “una exigencia inexcusable” de quienes ejercen responsabilidades públicas.

La ley vigente en España no ha dejado de saltársela en los últimos años.

La reacción del presidente de la Generalitat a estas palabras estuvo cargada de cinismo cuando aseguró que él “nunca se ha saltado la ley”. Desde luego, la ley vigente en España no ha dejado de saltársela en los últimos años, empezando por la permanente negativa a aplicar las sentencias de los tribunales en materia de lengua y educación.

Nada más comenzar la legislatura, Mas impulsó una declaración de soberanía del Parlamento catalán, que fue declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional en marzo de 2014. Al mismo tiempo, creó un Consejo para la Transición Nacional para diseñar estructuras de Estado para Cataluña, un acto absolutamente ilegal y desleal. Luego, organizó la consulta sobre el derecho a decidir en noviembre, que, a pesar de la prohibición del Constitucional, respaldó y ayudó a organizar, lo que está siendo investigado por la Justicia. Y, por último, ha anunciado la convocatoria de unas elecciones que quiere convertir en un plebiscito en contra de lo que establece la legalidad.

Mas no siente ningún respeto por las leyes que emanan del Parlamento español, como él mismo ha declarado en numerosas ocasiones. Pero ahora está a punto de cruzar una línea roja que puede obligar al Estado a adoptar medidas legales para frenar un desafío que el propio Rey considera “irreconducible” en el sentido de que los nacionalistas no van a dar marcha atrás.

Mas ha llegado incluso al extremo de no pagar la deuda si el Estado no se aviene a negociar la independencia.

Cada día que pasa, CDC, ERC y sus aliados van dando pasos para esa “desconexión” con España que pretenden consumar antes del verano que viene mediante una declaración unilateral de independencia. Mas ha llegado incluso al extremo de no pagar la deuda si el Estado no se aviene a negociar la independencia. Mayor irresponsabilidad no cabe.

En este contexto, y justo el día en el que el Rey se desplazaba a la Ciudad Condal para un acto oficial, el Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por una coalición liderada por Podemos, tomó la decisión de retirar el busto de Don Juan Carlos del salón de Plenos -colocado en 1976- con el argumento de que ya ha dejado de ser jefe del Estado y que la monarquía está “sobrerrepresentada” en la ciudad.

Es cierto, la iniciativa es legal; pero a nadie se le escapa que Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ha querido lanzar un mensaje político que encaja con la estrategia nacionalista de ruptura con España. El gesto es para muchos ciudadanos una ofensa innecesaria por el momento, las razones y el procedimiento elegidos. A pesar de la actitud de Mas y Ada Colau, las instituciones del Estado deben mantener las formas y no caer en las provocaciones, sin abdicar de la máxima firmeza a la hora de defender el respeto a nuestro ordenamiento jurídico en Cataluña.

Categoría: Opinión