“Mi papá dice que hay trabajo para todos”… El “turismo sexual” en Cancún alcanza a niños

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- La ciudad mexicana de Cancún esconde un “turismo sexual” que envuelve a menores de edad que ofrecen servicios de compañía a visitantes nacionales y extranjeros.

“Primero tenemos que trabajar antes de poder estudiar”, confesaron dos niños, María y Tonatiuh, a un reportero de RT que visitó la avenida Chichén Itzá, en Cancún.

Los pubertos no muestran señales de diversión, “todo es negocio”, dice María a RT. “Tenemos que juntar por lo menos 3.000 pesos (unos 160 dólares) por día, hay que cumplir una cuota”, agrega la menor de edad, como si se tratara de pagar la renta de un establecimiento.

En cuanto María se muestra más accesible a la entrevista, Tonatiuh se acerca molesto y expresa su malestar: “Me estás quitando clientes, estúpido mexicano”. Y agrega: “Si no te vas de aquí, le voy a decir a mi jefe que te saque a patadas de mi zona”. Al parecer, los dos menores pagan una especie de derecho de piso para trabajar cerca del Mercado 28 de Quintana Roo.

María intervino y acordó otorgarle al reportero 15 minutos más a cambio de una orden de tres empanadas, una comida típica del estado de Quintana Roo. En ese momento, RT preguntó si su vida corría peligro, ya que todos los días había turistas nuevos en la capital del estado, es decir, desconocidos. Él, menospreciando el riesgo, se anticipó: “Mi papá dice que hay trabajo para todos, es decir, para todos sale el sol, ¿no?”, cuestionó Tonatiuh. Por su parte, María agregó: “No somos los únicos”.

Intrigado por la respuesta, el reportero reviró la declaración: “¿Conoces a más niños que se dedican a esta actividad?”. Ambos voltearon a verse con cara de complicidad y rieron en coro. Tonatiuh agregó: “Claro, pues ¿en qué mundo vives, amigo?”.

El tiempo se agota y Tonatiuh exige un pago superior a unas empanadas. “La cuota subió, te pasaste de los 15 minutos”, dice al reportero. El comunicador intenta negociar, y un grupo de tres personas vestidas de blanco se acerca al integrante de RT. “¿Qué pasa aquí?”, increpan los hombres morenos y de más de 1,80 metros de estatura. “Tus muchachos me ofrecían empanadas”, alcanza a decir el reportero. “Vete de aquí, periodista de mierda. No eres el primero, pero tampoco quieres ser el último”, interviene otro de los sujetos fornidos.

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