eluniverso

Migraciones

Muchos ecuatorianos han emigrado, expulsados por la pobreza, la falta de oportunidades de trabajo y la desesperanza.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Universo)- La prensa ha mostrado gráficas desgarradoras de personas que han tenido que abandonar sus países huyendo de la guerra, de la pobreza, de la ausencia de futuro. Son hombres y mujeres que quieren trabajar, son ancianos que llevan consigo su experiencia y su desesperanza, son niños equipados solo con su inocencia. Llegan por miles a las costas mediterráneas de Europa o por el sur a los Estados Unidos, atravesando zonas inhóspitas. Muchos pierden la vida en el mar, en el desierto o a cargo de los traficantes de seres humanos. Los demás esperan de un golpe de suerte, ser legalizados para poder trabajar sin temor y olvidarse del riesgo del abuso que ronda a los ilegales o de una posible deportación.

Muchos ecuatorianos han emigrado, expulsados por la pobreza, la falta de oportunidades de trabajo y la desesperanza. Paradójicamente, los que quedamos nos beneficiamos de la decisión que los separó de su familia y los condujo al desarraigo, pues sus remesas llegaron a ser el segundo rubro de ingresos del país.

Los países que los reciben buscan formas de responder a su llegada con políticas para refugiados, pero el mundo evita plantearse una solución a la causa de la emigración, quizás porque se evade el proponerse otra manera de concebir el mundo, la economía y la fraternidad universal.

Categoría: Opinión