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Nisman, Fein y la “mujer honorable”

Del fiscal se sabe prácticamente todo. Lo único que no se sabe es si se suicidó o lo mataron.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Clarín)- La querella de la esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, ha agregado una nueva veta a las numerosas que surcan el misterio de la muerte del fiscal. Ha señalado que, de acuerdo a testimonios que la fiscal Fein tiene en la causa, la Prefectura también estaba dedicada a supervisar las actividades del funcionario como “custodia paralela”. Así, Nisman tenía guardaespaldas de la Policía Federal y, de acuerdo a esta nueva denuncia, a prefectos que, en realidad, espiaban a Nisman.

Una custodia que no cumplió con su tarea, miembros de otra fuerza que habrían estado haciendo espionaje, teléfonos del fiscal infectado por virus para vigilar y controlar sus mails. 

Fein, la fiscal que días después de que Nisman fuera encontrado muerto en el baño de su departamento de Puerto Madero, declaraba por radio que “lamentablemente” la prueba de pólvora en las manos del funcionario había sido negativa, todavía sigue sin emitir dictamen de lo que pasó hace siete meses.

La pericia tecnológica, que dio con el virus que también infectó la computadora de Jorge Lanata, según denunció el domingo, se había postergado para no influir en las elecciones primarias, según dijeron voceros de la fiscalía. No explicaron, sin embargo, por qué la difusión de esa pericia podía tener impacto político y sobre qué candidato.

La Prefectura es una fuerza que está bajo las órdenes del Ministerio de Seguridad y está desplegada en Puerto Madero, donde residía Nisman. La titular del ministerio fue mencionada por la Presidenta como la fuente que la había informado del hallazgo del cuerpo de Nisman. No se sabe qué diligencia hizo María Cecilia Rodríguez, la ministra, en el caso más conmocionante que le tocó actuar. Quizá no se sepa nunca.

La certeza sobre la utilización política de fuerzas que debieran ser neutrales ha calado tanto que los propios jueces tratan de recurrir a la Policía Metropolitana para avanzar en procedimientos antes de que el poder político actúe para bloquearlos.

Ocurrió en Santa Cruz con el allanamiento de oficinas de empresas de la familia presidencial. El juez Bonadio fue removido un día después de que se metiera con los papeles de Hotesur.

Ahora está Rafecas a cargo de esa investigación que afecta a Cristina y a Máximo. También lo estuvo cuando desestimó la denuncia de Nisman contra la Presidenta y otros funcionarios por el tratado con Irán.

A 7 meses de la muerte de Nisman se sabe todo menos si se suicidó o lo mataron.

Fein podría mirar “Honourable Woman”, esa formidable serie en la que muestran cómo los servicios suicidan a gente.

Categoría: Opinión