elmundo

Nuevas Generaciones aviva el debate de la renovación del PP

Ha llegado el momento de abandonar el inmovilismo porque las exigencias de cambio no van a desaparecer.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo). El documento en el que Nuevas Generaciones del PP reclama a la dirección del partido que abra una reflexión después del revés del 24-M es, en primer lugar, un diagnóstico certero y valiente sobre los males que aquejan a la formación y que explican su retroceso electoral. Pero también debería servir de aldabonazo para el debate interno que necesita la mayor organización política del país. El programa que las juventudes del centro-derecha han elaborado -con listas abiertas, primarias y limitación de mandatos- acredita que todavía queda un sano espíritu crítico en el PP.

En este sentido, hemos visto a destacados barones renunciar a seguir en política tras sus malos resultados electorales, a Juan Vicente Herrera solicitar a Mariano Rajoy que se «mire en el espejo» antes de proclamarse candidato a las elecciones generales o a Cristina Cifuentes asumir la exigencia de Ciudadanos de promover un proceso de primarias. Rajoy y su cúpula no pueden seguir ignorando estos planteamientos. Ha llegado el momento de abandonar el inmovilismo porque las exigencias de cambio no van a desaparecer e ignorarlas sólo puede empeorar la situación. El presidente adelantó que estaba dispuesto a mover ficha en el Gobierno y en el partido, lo cual despertó unas expectativas que luego se encargó de enfriar.

Nuevas Generaciones acierta al señalar, porque así lo reflejan todas las encuestas, que el PP se ha desconectado de los sectores más jóvenes de la sociedad. Al contrario de lo que sucedió en los 90, cuando la organización que dirigía Aznar -en la que jugaba un papel destacado Rajoy- supo enhebrar un discurso ilusionante. Ahora el Gobierno sigue empecinado en el relato de la recuperación económica que no convence a casi nadie y tampoco a buena parte de su electorado, que se ha ido a refugiar en partidos como Ciudadanos. En medio de un intenso proceso de transformación social, el PP queda sólo como la opción preferida de la España envejecida y rural, mientras que pierde terreno en la España urbana y en las clases profesionales.

Para tantas personas que todavía confían en el PP como la opción de centro reformista, el debate que suscitan Nuevas Generaciones y su líder, Beatriz Jurado, puede alimentar esperanzas de que el partido será capaz de sintonizar con el sector de la sociedad que le ha dado la espalda. Y ello pasa ineludiblemente por un acercamiento de la cúpula a las inquietudes de las bases y de muchos ciudadanos sorprendidos por las medidas que ha tomado el Gobierno que contradicen su programa electoral.

Parece evidente que el modelo de partido, que ha mimetizado el carácter y la forma de ejercer el liderazgo de su presidente, está en crisis. Y también que ha llegado el momento de introducir las reformas que garanticen una participación de los militantes en las decisiones y en la designación de los candidatos. Ello debería incluir una discusión abierta sobre la sustitución del actual sistema de cooptación de los líderes por una elección democrática en la que todos los afiliados puedan votar.

No es fácil introducir esos cambios en los cinco meses que, como máximo, quedan para las elecciones. Pero ello no es óbice para que Rajoy marque una hoja de ruta que transmita el mensaje de que el PP va a abrir un debate sin limitaciones sobre su democratización interna y su renovación ideológica, como quieren la gran mayoría de sus militantes.

Categoría: Opinión