Un peruano en negocios de pasaportes venezolanos con Cuba

Univisión Investiga ha revelado que una empresa alemana fabricante de documentos de identidad negociaba con países de "gobiernos antidemocráticos" como Cuba y Venezuela.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Redacción Sumarium) – Este domingo, Univisión ha revelado una serie de datos y documentos que dejan al descubierto la creación de un entramado de sociedades para ocultar que una empresa alemana fabricante de documentos de identidad estaba negociando con países de gobiernos como Cuba y Venezuela.

El de Francisco Pardo Mesones, es uno de los nombres involucrados, supuesto amigo -según documento- de el actual candidato a la presidencia de ese país Pedro Pablo Kuczynski.

“No quiere venderle directamente a Cuba y Venezuela, es justo por el tema reputacional (sic). Están nerviosos que la competencia de ellos haga propaganda adversa por el tema de ventas a gobiernos totalitarios”, escribió el abogado Ramsés Owens en 2007 en una comunicación interna, detalló Peniley Rampirez en su artículo para la cadena internacional.

Owens era entonces abogado del bufete panameño Mossack Fonseca que diseñó el esquema de camuflaje. La firma nombró como dueño de una de las compañías a un abogado de Panamá que le admitió a Univision que no conocía el objeto de la empresa ni a Pardo.

En el centro de la operación está la sociedad Billingsley Global Corp. en Panamá con la que se ocultó una red de al menos cinco compañías en paraísos fiscales.

Los documentos consultados reflejan que las empresas fueron utilizadas para esconder la identidad de los dueños y las jugosas comisiones de contratos para proveer pasaportes y máquinas de personalización al gobierno de Chávez en Venezuela. “Estamos hablando de US$4 Millones que quedarían de ganancia para Billingsley al final de todo”, escribió Owens en 2007.

El bufete panameño Mossack Fonseca se ocupó durante siete años, entre 2007 y 2014, en mantener la apariencia de que la compañía no era solo de papel y en ocultar la identidad de Pardo, quien fue presidente de la Asociación Nacional de Bancos del Perú, y de su socio, el alemán Joerg Baumgartl. Este empresario era al mismo tiempo comisionista, vicepresidente de ventas de la imprenta proveedora de los productos Bundes Druckerei y director general de su división internacional para América Latina.

Como parte de esta red el gobierno de Cuba firmó varios contratos para triangular la venta de las máquinas para personalización de los pasaportes venezolanos por medio de Albet Ingeniería y Sistemas, una contratista estatal que apareció como la proveedora de los productos sólo en el papel, ya que los equipos iban directamente de Alemania a Venezuela y ni siquiera pisaban territorio cubano.

Así lo muestran más de mil correos electrónicos y documentos del archivo de este caso que resguardaba Mossack Fonseca, revisados por Univision Investiga como parte de una investigación global liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos (ICIJ, por sus siglas en inglés).

Mossack Fonseca ha negado que el bufete se dedique al ocultamiento de sus clientes.

VIEJA DATA

El acercamiento de Mossack Fonseca a los contratos millonarios pagados por el gobierno de Venezuela por los pasaportes de sus ciudadanos comenzó en la primavera de 2006. La representante del despacho en Lima, Mónica de Ycaza, solicitó que aceptaran manejar una sociedad que tenía uno de sus clientes.

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Inicialmente la operación debía culminar en 2008, pero los archivos muestran que se extendió hasta 2014. Owens consideró el esquema de Billingsley “muy endeble”. Recomendó “una compañía holding diferente y acciones a favor de un Trust o Fundación, y las cuentas deberían manejarse por profesionales ubicados en Panamá, para evitar problemas tributarios a Francisco Pardo Mesones”.

La propuesta de Owens fue aceptada y Mossack constituyó en Tórtola, la mayor de las islas vírgenes británicas, la sociedad Billingsley Global Investments Corp con dirección en Bahamas. Los directores fueron Pardo y Baugmartl, mientras las acciones se dividieron a partes iguales entre Billingsley Global Corp y Axford Investments Inc., compañías que ambos controlaban en Panamá y cuya dirección fiscal era la casa Pardo en Lima, según logró corroborar el medio digital peruano Convoca.

La triangulación incluía encontrar un banco que aceptara el esquema: su cliente quería “vender un producto específico en Venezuela, pero es el gobierno de Cuba quien debe pagar por el producto”.

Para leer las notas completas pulse los siguientes enlaces: Univisión y Papeles de Panamá.

Categoría: Mundo | Claves: Panamá Papers