“Pescar cauchos”, la arriesgada práctica para ganarse la vida

Cada vez que se sumergen en estas aguas negras todos exponen su vida, pueden morir ahogados al intentar sacar una cantidad de cauchos.

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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Una laguna convertida por años en un vertedero de desechos, se ha transformado en el sustento para algunos zulianos, quienes ante la dura crisis por la que atraviesa el país, se han visto en la necesidad de “tragar aguas negras”, con el objetivo de llevar el pan a sus “ranchos”.

Tal es el caso de Johaly Goyo, una mujer de 41 años, residente del sector Los Pozones, en Cabimas. Ella junto a otros pobladores de la zona se han dedicado a extraer “basura”, específicamente cauchos, desde el fondo de la laguna que además está cargada de animales peligrosos, pero fue esta la alternativa que encontraron para ganarse la vida, si es que en el intento lograr salir con ella.

Una investigación realizada por el periodista Rafael Sulbarán, para El Pitazo, narra en detalle cómo fue que un inocente hallazgo se transformó en un trabajo que le da a los “pescadores de chivas” los ingresos necesarios para seguir adelante.

“Aquí siempre han traído basura, y bueno muchas caucheras grandes que contratan camiones están dando de comer a esta gente, porque durante años esa basura ha sido descargada aquí”, comentó Enrique Seguerí, quien aguardaba por una carga de cauchos que fueron embarcados en su Ford Maverick para ofrecerlas en toda Cabimas.

Seguerí que se gana la vida también como chofer de tráfico, tiene un ingreso entre mil y dos mil bolívares diarios por transportar los cauchos. Pero él es solo una parte intermedia de toda la cadena.

PASO A PASO POR LO COBRES

Luego del proceso de “pesca de cauchos” viene el del transporte donde Seguerí tiene su parte del pago muchas veces con cauchos. “Si mijo porque la cosa está bien difícil para comprar unos zapatos nuevos, y yo aprovecho y les quito algunos para trabajar”.

Los cauchos son distribuidos en diversas chiveras de la zona, una vez en el lugar son reparados con parches y son pintados con brea con gasolina también para que se vean más bonitos y presentables. A algunos les hacen marcas nuevas con planchas calientes. Esta es una cadena que se vuelve a repetir día a día, al menos hasta que se acabe la existencia en la laguna.

UNA VIDA EN RIESGO

Cada vez que se sumergen en estas aguas negras todos exponen su vida, pueden morir ahogados al intentar sacar una cantidad de cauchos que hace gran peso, o bien por causa de uno de los animales que hacen vida en la laguna, como enormes culebras por ejemplo.

“Esa bicha mide entre seis y siete metros, tiene la cabeza mollejúa. Una vez la tropecé, pero no me hizo daño. Se dice que a un tipo una vez le cortó un pié, pero no estamos seguros. Claro, debemos cuidarnos de esa culebrota, no vaya a ser que nos trague”, comentó Luis Alberto, para referirse a una anaconda o tal vez alguna otra especie de culebra grande que habita en la laguna.

También hay babillas, “hace dos semanas sacamos una de dos metros, la matamos y la asamos, casi todo el vecindario comió”, refirió otro de los pescadores de caucho.

Categoría: Venezuela