Podemos va mal en las encuestas a dos meses de las legislativas

Una encuesta publicada hace diez días los situaba, con 14,1% de intenciones de voto, muy por detrás de los dos grandes partidos tradicionales, el opositor PSOE (socialista, 23,5%) y el gubernamental PP (conservador, 23,4%), y de su gran rival emergente, Ciudadanos (centro-derecha, 21,5%).

Podemos va mal en las encuestas a dos meses de las legislativasLa moderación en el tono de Pablo Iglesias es achacada a falta de propuestas, debilidad o cansancio. Crédito: Juan Medina / Reuters / Archivo
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(Madrid, España – AFP) – Tibio, dubitativo, cansado: así aparece últimamente para sorpresa de muchos Pablo Iglesias, líder del partido antiliberal español Podemos, una imagen que asemeja a la de su formación, enfrentada a malos resultados y encuestas negativas a dos meses de las elecciones legislativas.

Creado en enero de 2014 por un grupo de profesores de Ciencias Políticas surgidos del movimiento ‘indignado’, determinados a cambiar el país, Podemos dio la sorpresa cuatro meses después logrando cinco escaños en las elecciones europeas.

Denunciando la austeridad y la corrupción, subió como la espuma y este enero varios sondeos lo situaban en cabeza para las elecciones legislativas del 20 de diciembre.

Pero ha llovido mucho desde entonces y Podemos e Iglesias, de 37 años, achacan innumerables golpes, incluida la incapacidad de su aliado griego Syriza para evitar las políticas de austeridad.

“Podemos tuvo un boom absolutamente desproporcionado después de las europeas”, dice a la AFP Jacobo Rivero, autor del libro “Podemos. Objetivo: asaltar los cielos”.

Esa “ola de éxito” ocultó sin embargo una progresiva “desconexión con las bases” debida, entre otras cosas, a la reticencia de la dirección a converger con otras izquierdas. “Unido a una sobreexposición mediática, los ha ido desgastando”, considera.

Una encuesta publicada hace diez días los situaba, con 14,1% de intenciones de voto, muy por detrás de los dos grandes partidos tradicionales, el opositor PSOE (socialista, 23,5%) y el gubernamental PP (conservador, 23,4%), y de su gran rival emergente, Ciudadanos (centro-derecha, 21,5%).

DECEPCIÓN TRAS DECEPCIÓN

La primera decepción llegó en marzo, con las elecciones regionales en Andalucía, donde no logró imponerse a los socialistas pese a sus escándalos de corrupción.

Poco después, uno de sus fundadores y principales ideólogos, Juan Carlos Monedero, se vio obligado dimitir envuelto en una polémica por haber cobrado 425.000 euros de países del Alba.

Y la elección en mayo de alcaldes ‘indignados’ como Manuela Carmena en Madrid o Ada Colau en Barcelona mitigó apenas la decepción por unos “porcentajes bastante inferiores a lo esperado“, señala el politólogo José Ignacio Torreblanca.

Determinado a arrebatar el poder al conservador Mariano Rajoy en diciembre, Iglesias vio como un trampolín los comicios catalanes de septiembre, pero su resultado allí también fue malo, provocando la dimisión de ocho responsables del partido en Cataluña, entre desacuerdos con la dirección. 

“Les ha sobrado todo este año, si las elecciones generales llegan a ser en enero sin duda que hubieran conseguido hacerlo muy bien, pero cada día desde entonces ha sido cuesta arriba“, resume Torreblanca. 

“Creo que les está costando ser algo más que simplemente un partido que exprese la furia” y la ilusión de la población, agrega, considerando la propuesta política de Podemos “más emocional que racional”.

“Ese tipo de propuesta, que funcionaba hace un año porque la gente estaba tan indignada que no le apetecía hablar de salario mínimo, ni de cosas técnicas, ahora se está agotando“, señala.

Buena muestra de ello, el debate televisivo del domingo contra el líder de Ciudadanos, Albert Rivera: a ojos de muchos, este abogado de 35 años presentó proyectos económicos muy precisos frente a la indefinición de un Iglesias inhabitualmente apagado.

¿DIALOGANTE O AGOTADO?

Iglesias “realmente estaba mal preparado”, considera Rivero.

La intención fue mostrar una imagen diferente, justifica la responsable de Podemos Irene Montero. “¿Cuántas veces hemos oído que Pablo era arrogante, que no escuchaba? En este debate hemos podido ver a un Pablo dialogante, que cuando tiene que dar la razón a otro político se la da”, agrega.

La moderación en las ideas para acaparar el centro político, alejando su imagen de extrema izquierda, ya le ha sido reprochada anteriormente a Iglesias: hay una “sensación en el electorado de que cambia el discurso según el público al que se dirija”, afirma Iván Gil, autor del libro “Pablo Iglesias: biografía política urgente”.

Y ahora la moderación en el tono de este gran orador acostumbrado a los debates vehementes es achacada a falta de propuestas, debilidad o cansancio.

Obviamente que está cansado ¡Al ritmo que va todo este año!”, se exclama Montero.

En este contexto, hasta algunos de los militantes más críticos llaman a la unidad, mientras la dirección de Podemos se muestra realista: hace una semana admitió por primera vez que actualmente no está en condiciones de ganar las legislativas.

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