¿Qué puede hacer Maduro con el estado de excepción?

El decreto ordena a la Fuerza Armada Bolivariana y demás órganos de seguridad "garantizar la correcta distribución y comercialización de alimentos y productos de primera necesidad"

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela) – De todo. Literalmente, de todo.

Y es que el estado de excepción que dictó el presidente Nicolás Maduro el pasado viernes le da un amplio abanico de poderes, no delimitados en la propia redacción del decreto, con el que puede desde activar una restricción financiera, más conocida como “corralito”, hasta aprobar contratos con empresas o países sin pasar por la aprobación del Parlamento.

El Presidente puede “dictar las medidas que considere convenientes” para intervenir el sistema de distribución de alimentos (incluye el uso de la Fanb y el llamado “poder popular” a través de las Clap), aprobar gastos no previstos en el presupuesto nacional e incluso aprobar estas erogaciones sin la autorización de la Asamblea Nacional (AN).

SUSPENDER SANCIONES

Un artículo parece estar destinado a las mociones de censura que la AN podría dictar contra los ministros de Maduro, y le da al Mandatario la posibilidad de “suspender” estas medidas a título personal y sin pasar por el filtro del TSJ, como había hecho antes.

DISCRECCIONALIDAD PARA EL USO DE DIVISAS

Maduro, de nuevo a título personal, podrá decidir qué rubros precisa el país para la subsistencia -se les llamará “prioritarios”- y podrá establecer en qué se gastan las divisas que tiene Venezuela.

ORDEN INTERNO

El Presidente podrá, por la vía del Ministerio del Interior, dictar las medidas que considere para garantizar el orden interno en el país. Esto incluye la suspensión de porte de armas, lo que en la práctica está vigente, e incluso suspender el financiamiento interno o externo a personajes y entes, oficiales o no, que usen estos recursos para “desestabilizar”.

EVITAR “INJERENCIA”

Maduro tendrá potestad para ejercer acciones que protejan al país de la “injerencia externa” y garantizar el “absoluto ejercicio de la soberanía nacional”. Otra vez, de la forma en que el Presidente lo considere.

AJUSTE DE HORARIOS

El decreto de estado de excepción otorga a Maduro poderes para “tomar las medidas necesarias para contrarrestar los efectos de los fenómenos climáticos”. Entre ellas se destaca de forma explícita el “ajuste” de las jornadas laborales en los ámbitos público y privado.

FANB Y CLAP PARA DISTRIBUIR ALIMENTOS

El decreto ordena a la Fuerza Armada Bolivariana y demás órganos de seguridad “garantizar la correcta distribución y comercialización de alimentos y productos de primera necesidad”. Esto, en coordinación con los recién creados Comités Locales de Abastecimiento y Distribución (CLAP), grupos de ciudadanos que se encargarán de la entrega directa de alimentos subsidiados -en grave escasez- para evitar que terminen en manos de contabandistas.

Maduro fue más allá en las facultades a esos colectivos, al atriburirles “funciones de vigilancia y organización”, cojuntamente con la Fuerza Armada y la Policía, “para mantener el orden público y garantizar la seguridad y soberanía del país”.


Esta medida en particular fue criticada por el reconocido activista de derechos humanos Marino Alvarado, quien sostuvo que “abre el camino para un enfrentamiento pueblo contra pueblo”.

“Poner a civiles a ejercer control social promueve la violencia política porque estos grupos ahora están autorizados para reprimir el creciente descontento social”, añadió.


La oposición ha señalado que si la AN no aprueba este decreto, será ilegal. Pero Maduro advierte en el texto, que fue divulgado este lunes y tiene fecha del viernes 13 de mayo, que lo enviará al TSJ, que le ha dado la razón en todas las pulsadas que el Ejecutivo ha abierto con el Parlamento, para que se pronuncie sobre su constitucionalidad.