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Qué son los polémicos CLAP, el sistema paralelo de distribución de alimentos del gobierno de Venezuela

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

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Cuando este jueves en Caracas un camión cargado de alimentos que llegaba a un comercio fue desviado para que el gobierno venezolano los distribuyera directamente a la población, las protestas de quienes esperaban en fila para comprar degeneraron en violencia.

A unas pocas calles del palacio presidencial de Miraflores, manifestantes, policías y grupos civiles armados intercambiaron golpes, piedras y gases lacrimógenos.

Los CLAP son el nuevo mecanismo para derrotar la “guerra económica”, según el gobierno venezolano. Crédito: GETTY

Los productos estaban destinados al CLAP -el Comité Local de Abastecimiento y Producción- de la zona.
Creados en abril pasado por el presidente Nicolás Maduro, los CLAP para muchos no son más que un acrónimo oficial cuyo significado desconocen.

Cuando BBC Mundo preguntó por ellos a los que esperaban en dos filas diferentes este viernes en busca de alimentos en la capital venezolana muchos no sabían de qué se trataba. Pero cuando explicamos que nos referíamos a la venta de bolsas de comida a quienes aparecen en un registro de las autoridades comunales, encontramos a varios de sus beneficiarios.”Ah, sí, una vez recibí una bolsa. Traía tres harinas (de trigo), una salsa de pasta, un aceite y un kilo de leche”, nos dijo una señora. “Yo tuve dos harinas (precocida de maíz), dos pastas, una leche condensada y dos de azúcar”, explicó otra. Un tercero dijo haber obtenido “un arroz, una harina, un aceite y una pasta”.

Eso es lo que son los CLAP: una “nueva forma de organización popular encargada, junto al Ministerio de Alimentación, de la distribución casa por casa de los productos regulados de primera necesidad”, según explica una nota en el portal del canal oficial Venezolana de Televisión (VTV). Y ahora tendrán prioridad, dijo Nicolás Maduro en cadena nacional este jueves. “Primero los CLAP, después lo demás”, señaló. “Vamos a una revolución del sistema distributivo, que es donde tenemos penetrado al capitalismo parasitario, bachaquero, especulador y criminal”, aseguró el mandatario.

El desvío de un camión cargado de alimentos hacia una CLAP provocó enfrentamientos en el centro de Caracas este jueves. Crédito: GETTY

CONTRA LOS “BACHAQUEROS”

En efecto, el jefe del sistema en el Distrito Capital, Daniel Aponte, atribuyó la violencia del jueves en el centro de Caracas a la actuación de los llamados “bachaqueros”: personas que compran los productos a precios regulados y después los venden en el mercado negro a un precio muy superior.

Aponte acusó a periodistas de intentar crear “una matriz de opinión donde se quiere ver que los CLAP son para quitarle la comida al pueblo”.
“Eso es falso. (Los CLAP) van fundamentalmente a la raíz del problema, los bachaqueros y bachaqueras que se colocan en las afueras y no permiten que el pueblo pueda adquirir sus productos”, afirmó en declaraciones a VTV.

Las diferencias pueden ser muy marcadas: un paquete de harina de maíz precocida que cuesta 190 bolívares (US$19 a tasa preferencial) a precio regulado puede valer 2.000 bolívares “a precio bachaquero” (US$200).

Este viernes, por diversos medios, circularon informaciones según las cuales el gobierno dio instrucciones para prohibir a ciertos establecimientos la venta de productos regulados, que ahora deberán ser distribuidos exclusivamente por los CLAP.

En rueda de prensa, el diputado del partido opositor Un Nuevo Tiempo mostró la copia de una supuesta carta oficial en la que se le comunican esto a comercios de la capital. Encargados de dos supermercados ubicados en el centro de Caracas le confirmaron a BBC Mundo que sí habían recibido la orden. “Sí, chama, aquí no hay cola porque aquí no hay nada”, nos decía una señora que vendía helados en las afueras de uno de ellos.
“Ahora el CLAP será. A ver si alcanza para mí y mi familia”, añadía.

BBC Mundo contactó al Ministerio de Alimentación de Venezuela para contrastar la veracidad de las informaciones que hablan del envío de la carta pero no logró obtener respuesta al cierre de esta nota. En declaraciones a la prensa local, sin embargo, el ministro Rodolfo Marco Torres, afirmó que los comercios seguirán distribuyendo alimentos.
“Los CLAP están suministrando alimentos. Los abastos y supermercados están distribuyendo alimentos”, aseguró.

CÓMO FUNCIONA

Lo que hay y lo que no hay en los supermercados es el tema que absorbe las conversaciones de los venezolanos hoy. Crédito: GETTY

Los CLAP están vinculados a otra organización de base impulsada por el gobierno: los Consejos Comunales.
Cada CLAP cuenta con representantes de los consejos, además de la Unión Nacional de Mujeres y los llamados Frentes de Batalla Bolívar-Chávez. Los comités tienen como primera tarea levantar un censo de población de la localidad, en el que se registra quién vive dónde, con cuántas personas hay y cuáles son las necesidades.

Cuando reciben los alimentos, o bien informan a la comunidad y organizan una “jornada de distribución” en un lugar determinado, o bien los llevan casa por casa. El formato es parecido pero no idéntico: los productos se colocan en bolsas, que se venden como “combos”. El beneficiario no tiene palabra en determinar qué va en la bolsa, ni cada cuánto puede acceder a ella. Algunas de las personas a las que entrevistamos nos dijeron haber sido censadas y haber recibido una bolsa hace uno o dos meses.

Carmen, que se identificó como organizadora de un CLAP que atendía a unas 200 personas en el vecindario de Caricuao, en el oeste de la ciudad, nos dijo que “funciona excelente” y que le garantiza una bolsa a cada familia cada 21 días.

A principios de abril el gobierno informó que había destinado unos 8.400 millones de bolívares (US$840 millones a tasa preferencial) al financiamiento de los CLAP.

LAS CRÍTICAS

Además de quienes cuestionan si las bolsas del CLAP pueden abastecer en forma suficiente y frecuente a las familias venezolanas, el mecanismo es polémico por el componente político del que parece no poder desligarse.
En teoría, los CLAP deben distribuir sin distingo de afiliación o simpatía partidista.

Una de las quejas frecuentes es que, sin importar el mecanismo que se use para controlar las filas -como marcar las manos con números-, los “bachaqueros” siempre parecen llevar las de ganar. Crédito: GETTY

La práctica, sin embargo, puede ser diferente. “Si llega comida para todos, muy bien. Pero si hay que priorizar, se prioriza. Esa es mi opinión muy personal. No voy a dejar de darle a un revolucionario para entregarle a alguien que luego va a estar hablando pestes del gobierno”, le decía al diario El Nacional un integrante de una CLAP, en un amplio reportaje sobre la materia publicado el mes pasado.

“Se han convertido en una forma de discriminación”, declaró este viernes el diputado Stalin González.
Luego está la posibilidad de que los CLAP se conviertan en otra fuente de corrupción y “bachaqueo”, el sistema que precisamente dice querer derrotar. “Yo no veo bien esto de los CLAP”, nos decía una señora en una fila de supermercado. “Una sola vez nos dieron una bolsa. Después tuvieron que echarlo para atrás porque descubrieron que una de las organizadoras se había cogido la mitad de la mercancía”, agregó.

“Consejos comunales chavistas, colectivos chavistas y claps chavistas se roban la comida del pueblo ante sus ojos para después bachaquear”, tuiteó este viernes el presidente de la Asamblea Nacional, el opositor Henry Ramos Allup.
Por último, está la cuestión de la eficacia de las CLAP como mecanismo económico. Y en ese sentido, para economistas como Ángel García Banchs, son un “suicidio”.




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