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Condenado Salvatore Mancuso a 16 años de cárcel en EE UU

La sentencia de la Justicia colombiana del 31 de octubre de 2014 da cuenta de una larga serie de crímenes de los que Salvatore Mancuso fue partícipe.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

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En testimonios ante la Justicia Salvatore Macuso confesó 402 delitos puntuales, que afectaron a cientos de personas.

Este martes el exparamilitar colombiano, Salvatore Mancuso, fue condenado por la Corte del Distrito de Columbia (la ciudad de Washington), Estados Unidos, de forma definitiva, a 15 años y 10 meses de prisión, de los cuales ya cumplió casi siete años.

Mancuso fue sentenciado allí por cargos de narcotráfico.

Pero su carrera criminal es muchísimo más vasta.

Homicidio y tortura en persona protegida, toma de rehenes, desaparición forzada, desplazamiento forzado de población civil, y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.

Difícil ser más elocuente que los tipos de delitos, en total 23 (la lista completa está al final de esta nota), por los que Salvatore Mancuso Gómez fue sentenciado por la Justicia colombiana, para empezar a definir a este exparamilitar hoy detenido en Estados Unidos.

Su camino por los tribunales comenzó después de que Mancuso dejara las armas, a fines de 2004, en el marco de lo que se conoció como el proceso de desmovilización de los paramilitares, al que su grupo llegó tras un acuerdo con el gobierno.

Casi dos años más tarde, fue encarcelado por las autoridades colombianas.

Pero antes de que la Justicia de ese país tomara una decisión definitiva sobre su caso, el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe accedió al pedido de Estados Unidos de extraditarlo por cargos de narcotráfico.

Lea: Extradición masiva de paramilitares

Llegó allí el 13 de mayo de 2008, junto a otros 13 excomandantes paramilitares investigados por narcotráfico.

40 AÑOS DE PRISIÓN

Su tiempo tras las rejas no terminará al cumplir la condena que este martes le han impuesto en Estados Unidos.

En Colombia todavía tiene que completar la sentencia definitiva en su contra, emitida -en ausencia- en 2014.

Entonces fue condenado a 40 años de prisión, 20 años de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas y al pago de una multa de 50.000 salarios mínimos, unos US$10 millones al cambio actual.

Sin embargo, por haberse acogido al proceso de desmovilización, la pena se le conmutó a 8 años de prisión.

Este es su presente y su futuro, ¿pero cuál es su pasado?

¿Cuál es el origen de una vida de crimen y violencia?

¿Quién es este hombre?

ALTA SOCIEDAD

Salvatore Mancuso Gómez nació el 17 de agosto de 1964 en la ciudad de Montería, departamento de Córdoba, en el norte de Colombia.

Con los años fue sumando una colección de alias a su nombre: Mono Mancuso, Santander Lozada, Uno Quince, Manuel y Triple Cero.

Es hijo de la colombiana Gladys Gómez y del inmigrante italiano Salvatore Mancuso D’Angiolella.

Cursó el bachillerato en el Colegio Juan XXIII, de los Hermanos de la Salle, en Montería.

“Sus amigos (lo) describen como un hombre beligerante, parco, intelectual, pero, sobre todo, rencoroso”, decía el diario colombiano El Tiempo en un artículo de junio de 2001.

Luego estudió ingeniería (no terminó la carrera) y administración agropecuaria en Colombia y cursó también en la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos.

Habla tres idiomas: castellano, italiano e inglés.

Se casó de joven “con una integrante de la alta sociedad cordobesa”, apunta María Teresa Ronderos en su libro Guerras Recicladas, dedicado a la historia del paramilitarismo en Colombia.

El nombre de la mujer con la que tuvo tres hijos y de la que se separó en 1998 es Martha Elena Dereix, hija de una familia de Montería de origen francés , terratenientes de la zona -como los Mancuso- dedicados a la ganadería y la agricultura.

“Sus amigos (lo) describen como un hombre beligerante, parco, intelectual, pero, sobre todo, rencoroso”, decía el diario colombiano El Tiempo en un artículo de junio de 2001.

INGRESO AL PARAMILITARISMO

“La familia Mancuso había sufrido intentos de extorsión por parte de la guerrilla desde el comienzo de la década y esto lo había llevado a buscar maneras de protegerse y responderle a la guerrilla”, cuenta Ronderos en su libro.

La sentencia de la Justicia colombiana de 2014 dice que “el accionar delictivo de Salvatore Mancuso Gómez tuvo sus inicios en mayo de 1992”.

El 28 de julio de 2004 Mancuso, junto a otros dos líderes paramilitares, hizo una presentación frente al Congreso colombiano acerca de las negociaciones que llevaron a la desmovilización.

“Con apoyo del mayor del Ejército Nacional Walter Fratini, conformaron un grupo de justicia privada auspiciado por ganaderos de esa región”, agrega la sentencia.

“Primero le dio dinero al ejército para apoyarles en la labor, después le solicitaron que fuese guía de operativos, y al final (fue puesto) a cargo de un pelotón de soldados con el que salió abiertamente a combatir guerrilleros y liberar secuestrados”, confesó Mancuso a la Justicia años después, según narra Ronderos.

En un artículo de mayo de 2008, el diario El Tiempo dice: “Según su propio testimonio, luego de ingresar a las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia), se especializó en guerra de guerrillas (…) y es piloto de helicópteros gracias a las enseñanzas de un capitán retirado del ejército. A su cargo estuvo la conformación de la flotilla de helicópteros con que cuentan las autodefensas”.

Con el tiempo se convertiría en miembro del Estado Mayor y comandante de varios bloques de las Autodefensas Unidas de Colombia, la agrupación paramilitar de derecha fundada en 1997 para combatir a la guerrilla.

CRÍMENES DE MANCUSO

La sentencia de la Justicia colombiana del 31 de octubre de 2014 da cuenta de una larga serie de crímenes de los que Salvatore Mancuso fue partícipe, en su mayoría como autor mediato. Estos son tan solo tres de ellos.

Las AUC realizaron un asalto de la zona de los llanos orientales en 1997, donde buscaban expandirse. A mediados de julio de ese año lanzaron una incursión armada sobre el municipio de Marpipán, en el departamento del Meta. La Corte Suprema de Justicia describió cómo “retuvieron y ultimaron a varios de sus pobladores tras señalarlos de ser auxiliadores de la guerrilla”. María Teresa Ronderos agrega en su libro Guerras Recicladas que los paramilitares “torturaron con toda la calma a los más característicos habitantes, a mujeres y a algunos menores de edad… Degollaron a unas víctimas, descuartizaron y echaron al río a otras, por lo que se ha hecho muy difícil establecer el número exacto, pero se ha documentado que por lo menos fueron 49 víctimas fatales”. Ese hecho se conoce como la Masacre de Marpipán.

A mediados de febrero de 2000, en el corregimiento de El Salado, en el departamento de Bolívar, “se utilizaron armas ligeras, piedras, palos, morteros de hierro, cabuyas, el nefasto y lamentable resultado de esa incursión militar fue de 62 homicidios”, según contó el propio Mancuso a la Justicia. “El objetivo era quitarle este territorio a las FARC”, dijo el exparamilitar, uno de los hombres encargados de planear ese ataque, hoy conocido como la Masacre de El Salado.

El 23 de diciembre de 2001, 230 hombres del Bloque Catatumbo montaron un retén en un camino en Norte de Santander. Allí interceptaron a Luis Felipe Hernández Gómez, Jorge Vaca Colmenares y Abilio Guzmán Pinto Camelo, a quienes asesinaron luego de considerar que eran colaboradores de la guerrilla del ELN (Ejército de Liberación Nacional). A Vaca Colmenares le dispararon por la espalda cuando intentaba huir.

Las Autodefensas Unidas de Colombia llegaron a mover miles de hombres.

Durante el tiempo que lo comandó, según datos de la Fiscalía, el Bloque Catatumbo pasó de contar con 270 hombre a unos 2.500.

Pudo sostener ese crecimiento, de acuerdo con la Fiscalía, por la solidez financiera alimentada por el narcotráfico.

Con ese número de hombres, armas y dinero, Mancuso encabezó un extenso número de crímenes.

DESMOVILIZACIÓN

Mancuso fue uno de los principales representantes de las AUC en el proceso de negociación promovido por el entonces presidente Álvaro Uribe, el que llevó a su desmovilización en diciembre de 2004.

Lea: Empieza el desarme

Entre el 18 de diciembre de 2004 y el 15 de agosto de 2006, se presentó la desmovilización colectiva de aproximadamente 16 Bloques y 11 Frentes de las AUC.

Mancuso estuvo al frente de las negociaciones para la desmovilización de paramilitares.

El Bloque Catatumbo, comandado por Mancuso, se desmovilizó en la finca Brisas de Sardinata, en Norte de Santander.

De los cerca de los 2.500 hombres del Bloque Catatumbo solamente se desmovilizaron 1.437.

Durante el proceso de desmovilización señalaron la ubicación de fosas clandestinas donde se encontraron los cuerpos de decenas personas desaparecidas y entregaron bienes y armas y municiones.

Mancuso entregó individualmente 22 bienes inmuebles.

Y en testimonios ante la Justicia confesó 402 delitos puntuales, que afectaron a cientos de personas.

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