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Racismo y libertad total para poseer armas, la combinación diabólica de EEUU

"Esto no pasa en otros países avanzados".

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- Cuando el pasado junio un hombre blanco perpetró una masacre en una iglesia de Charleston, en la que murieron tiroteadas nueve personas de raza negra, el presidente Obama declaró con tanta rotundidad como impotencia: “Esto no pasa en otros países avanzados”.

La violencia y el odio racial es una de las lacras de Estados Unidos que más preocupan al primer inquilino afroamericano de la Casa Blanca. Sin embargo, Obama está a punto de finalizar su mandato sin haber conseguido ningún avance ni en la lucha contra el racismo ni en un acceso más restrictivo a las armas. De nada han servido sus intentos para modificar la legislación. La oposición política, la fuerza de lobbies como la Asociación Nacional del Rifle y la inercia enquistada durante generaciones -no olvidemos que la segunda enmienda de la Constitución da derecho a los estadounidenses a portar armas- han frustrado cualquier cambio.

Desde enero, 710 personas han muerto en EEUU por acciones de la policía

Pero balas y protestas por la crisis racial son dos caras de la misma moneda en una alarmante realidad cotidiana en EEUU. Así, en Ferguson, un año después de la muerte del joven Michael Brown abatido por un policía blanco cuando iba desarmado -que provocó el mayor estallido de indignación racial en el país en décadas-, se han repetido protestas y duras escenas en los enfrentamientos entre ciudadanos y policías. Nada ha cambiado en estos meses, a pesar de que la investigación federal confirmó que la actuación de los cuerpos policiales está determinada por pautas racistas. El propio fiscal general acusó a la policía local de violar sistemáticamente los derechos de la población afroamericana, con detenciones arbitrarias y un uso excesivo de la fuerza. Patrones que se repiten en todo el país.

Son inaceptables síntomas de la desigualdad que sufren las minorías étnicas en EEUU.

Desde enero, 710 personas han muerto en EEUU por acciones de la policía -casi tres cada día en el último año-. Da cuenta de la barbaridad el hecho de que en Alemania fallecen por este motivo ocho personas al año y en el Reino Unido o Japón, ninguna, según The Economist. Los agentes se escudan en que, dada la proliferación de armas, disparan en defensa propia ante movimientos sospechosos. El ratio de víctimas negras triplica a las blancas; un joven negro tiene 21 veces más posibilidades de morir tiroteado por la policía que un blanco. Y, pese a que los afroamericanos sólo son el 13% de la población, protagonizan el 30% de los arrestos. Son inaceptables síntomas de la desigualdad que sufren las minorías étnicas en EEUU. Un asunto que deberá ser prioritario para el próximo presidente de una gran nación obligada a borrar esta vergüenza.

Categoría: Opinión