“Sí” de Santos fue impulsado con una “propaganda adoctrinante”

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(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- La congresista del Centro Democrático María Fernanda Cabal, conversó con Sumarium Radio sobre el significado e impacto del inesperado triunfó del NO liderado por el ex presidente Álvaro Uribe en el plebiscito del domingo, gracias al voto de casi seis millones y medio de colombianos o 50.21 % de los votos contra 49.78% del SI defendido por el Presidente Juan Manuel Santos.

Según la congresista Cabal, en este proceso pasaron muchas cosas que no estaban previstas. En primer lugar, asegura que las encuestas nunca fueron confiables, porque muchos de esos encuestadores eran contratistas del gobierno, razón por la cual daban unas diferencias abismales a favor del SI. “Pero al hacer campaña en la calle, comprobábamos que eso no era cierto. El poder tocar a la gente, y estar en contacto con la sensación del ciudadano, ofrecía una perspectiva diferente”. Adicionalmente, la campaña por el SI evidenció “un gobierno aplastador” como el de Juan Manuel Santos “con una propaganda adoctrinante y mentirosa”, pagada con dineros públicos utilizados presuntamente para hacer pedagogía política cuando en realidad era una propaganda engañosa. Además de que se hacía una pregunta ambigua que confundía a los electores. Se trató, en suma de gobierno y medios en contra de una oposición que simplemente pedía respeto por la dignidad humana. “El resultado fue que el pueblo colombiano le dijo al país y a la comunidad internacional que acompañó a este proceso de manera irresponsable, sin tener en cuenta el contenido de estos acuerdos y dejando a las víctimas en segunda categoría, que la dignidad del pueblo no tiene precio y está por encima de todo”.

El talante del gobierno de Santos ha sido la arrogancia, el desprecio a la oposición y al disenso

La congresista refutó el argumento de que el presidente teniendo la potestad constitucional para avanzar este proceso sin necesidad de la aprobación popular, había sometido el acuerdo a plebiscito en aras de la transparencia. Para ella, fue todo lo contrario, pues para darle confianza a los colombianos Santos había prometido un referéndum que después cambió a una sola pregunta engañosa. “Un acuerdo de cuatro años no iba a ser entendido en un mes por un pueblo con bajos niveles de alfabetización”. Además segura que fue totalmente ilegal convocar al plebiscito en apenas un mes, pues violaba todas las garantías electorales que están en la constitución y en las leyes estatutarias. “Todo esto fue un abuso porque es parte de la vanidad y el ego de Santos”, quien quería imponer a los colombianos una paloma disfrazada de paz con unas FARC presentadas ahora como buenas. Expresó que el Centro Demócratico está dispuesto a renegociar, “pero sobre la base de que los principios son los cimientos de una sociedad que pretende vivir en comunidad de manera civilizada”. “No se puede tener un tribunal que tenga la función de exonerar crímenes de guerra y de lesa humanidad, pero por el otro lado tenga la tenaza de condenar a otros. Eso no tiene ética ni equilibrio”, aseveró.

“El talante del gobierno de Santos ha sido la arrogancia, el desprecio a la oposición y al disenso”, expresó la congresista, al punto que estigmatizó al Centro Demócratico como si fueran fascistas o “camisas negras”, y además nunca tuvo tiempo para reunirse con Alvaro Uribe. “Hoy la gran perdedora es la clase política colombiana pues no refleja el sentir de Colombia y ojalá se lo cobren los colombianos en las próximas elecciones”, sentenció. También aseguró que la prensa colombiana fue además cooptada con 9 mil millones de pesos colombianos en publicidad gubernamental durante los cuatro o cinco primeros meses de este año. “En consecuencia el Centro Democrático tuvo que hacer una campaña a punta de megáfono, de caminatas y de redes sociales para hacerle llegar el mensaje a la gente. Y la gente respondió porque tiene rabia, más que miedo e incertidumbre, pues han sufrido mucho para ahora ver a estos bandidos coronados por un gobierno desacreditado como el de Juan Manuel Santos, que no conecta con la ciudadanía”.

De acuerdo a la congresista Cabal, el Centro Democrático pedía que se reformara el acuerdo con la justicia y que no se permitiera esa suerte de tribunal revolucionario, que resulta inaceptable para un país que pude a gritos justicia porque tiene 95 por ciento de impunidad. En segundo término pedía reformas respecto al tema del narcotrafico. “Colombia está nadando en coca porque el gobierno no volvió a fumigar”. Y advirtió que “el acuerdo dice que hay que pedirle permiso a las comunidades y resulta que la mayoría son coaptadas por las FARC, el ELN o las “bancrims”. Recordó que “la gasolina de la violencia en las zonas urbanas y en el mundo es el narcotráfico”. Pero además criticó el hecho de que las FARC iban a ser “un partido político como 31 emisoras FM patrocinadas por los colombianos, que iba a recibir dos millones de dólares al año, más unos 800 mil dólares para promover la ideología comunista que es la ideología de la muerte”. De allí que emplazara al gobierno de Santos a “pensar en las víctimas” y que si le iban a “regalar curules a los bandidos”, se los dieran más bien a a las víctimas que los merecen más que ellos.

Finalmente, la congresista se preguntó si en vista de las muchas concesiones que se hicieron, pudieran haber más concesiones por detrás, y si todos los que participaron en las negociaciones serían también los grandes contratistas del estado que van a recibir los multimillonarios recursos del postconflicto. “Hay que pensar que aquí hay negocios detrás, porque este en un “pacto de elites”: entre la élite política colombiana que desde Bogota incendió el país durante 80 años y la elite de las FARC que son los que mueven las grandes sumas de dinero y que no son ni Iván Márquez ni Timochenko, sino probablemente mentes pensantes con mucho poder económico proveniente de la trasnacional del tráfico de cocaína”.

La congresista concluyó que lo que queda de aquí en adelante para el Centro Democrático es impulsar “un gran pacto nacional si se quiere construir una verdadera paz, sin negociar principios y con miras a tener una sociedad civilizada. Y eso se logrará con el imperio de la ley; no negociando leyes ni cambiando delitos de forma selectiva y grosera”.