¿Sirve de algo la pena de muerte en nuestra sociedad?

Para la iglesia, la pena de muerte representa un fracaso, porque obliga a matar en nombre de la justicia

¿Sirve de algo la pena de muerte en nuestra sociedad?La pena de muerte se ha convertido en la herramienta favorita de las autoridades para eliminar a la oposición política. Crédito: AP
Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela).- Tras la ejecución de ocho personas en Indonesia señaladas por tráfico de drogas se avivó el debate sobre la pena de muerte y diversas son las reacciones que se han generado a nivel mundial con relación a esto.

Luego de Indonesia, la pena de muerte empezó a sonar con mayor fuerza en Egipto, donde un tribunal condenó al expresidente de esta nación Mohamed Mursi, derrocado en 2013, y a un centenar de personas más, entre ellos varios dirigentes de los Hermanos Musulmanes, según reporte de la agencia de noticias AFP.

La pena de muerte se ha convertido en la herramienta favorita de las autoridades para eliminar a la oposición política”, agregó Amnistía Internacional, organización con sede en Londres y dedicada a la defensa de los derechos humanos.

Mursi estaba acusado de espionaje, entre 2005 y 2013, principalmente en beneficio de Hamas, de Hezbolá y de Irán pero ahora su vida depende del fallo que emitirá el muftí, máxima autoridad religiosa del país, quien daará un dictamen no vinculante, antes de que el tribunal pronuncie el fallo definitivo el próximo 2 de junio, según indica el diario español ABC.

REACCIONES INTERNACIONALES

Una tormenta de criticas ha caído sobre Egipto luego de la decisión tomada por las autoridades, para algunos esto representa el deteriorado y lamentable sistema penal que reina en el país mientras que para otros, el tema es de gran preocupación.

“Estamos profundamente preocupados por otra condena a muerte masiva realizada por un tribunal egipcio a más de 100 acusados, entre los que se encuentra el expresidente Mursi”, ha afirmado una fuente del Departamento de Estado, de Estados Unidos.

Por su parte, la alta representante de la diplomacia europea Federica Mogherini, aseguró que “la decisión del tribunal de condenar a muerte al expresidente Mohamed Mursi y a más de un centenar de sus partidarios en un juicio en masa no es conforme a las obligaciones internacionales de Egipto“.

Por esta razón, el ministerio de Exteriores de Egipto, se ha pronunciado con relación a estas reacciones, catalogándolas de injerencia. “El ministerio de Exteriores cree inapropiado comentar los pronunciamientos de la justicia egipcia por lo que supone de injerencia en los asuntos internos del país”, precisó un comunicado oficial.

Recalcó que “cualquier señal negativa hacia la justicia egipcia es totalmente inaceptable, a nivel tanto oficial como popular, por el prestigio y el respeto del que goza la magistratura egipcia entre todas las partes del pueblo”.

MARATÓN DE BOSTON

Otro de los casos que ha generada opiniones encontradas es el de Dzhokhar Tsarnaev, condenado a pena de muerte por uno de los ataques más sangrientos registrados en Estados Unidos lego de las Torres Geemelas, que dejó tres muertos y 264 heridos, entre ellos 17 que perdieron una extremidad.

Para la fiscal general del Estado, Loretta E. Lynch, la sentencia corresponde a un “castigo adecuado para este crimen horrible”, quien también apuntó que “sabemos demasiado bien que no hay veredicto que pueda cicatrizar las almas de los que perdieron seres queridos, ni las mentes ni cuerpos de los que han sufrido lesiones por este cobarde atentado”, dice Lynch.

Pero para el director ejecutivo de Amnistía Internacional para Estados Unidos, Seven W. Hawkins, esto solo “agravará la violencia”.

Condenamos los atentados de Boston y lamentamos la perdida de vida y las graves heridas que causó. La pena de muerte, sin embargo, no es justicia”, señaló en un comunicado.

UNA ACCIÓN QUE NO FUNCIONA

Sin medir el dolor de un familiar o las críticas tras sus acciones, muchos tribunales en el mundo se valen del poder que dan las leyes para dictar condenas que no son aceptables en pleno siglo XXI, como lo es la pena de muerte.

Si bien es verdad que esta pena corresponde a sanciones estipuladas en los estatutos de un país, no es menos cierto que esta medida atenta contra los derechos humanos de un ciudadano y notablemente no garantiza la erradicación del delito.

“No hay evidencia científica de que la pena de muerte desaliente la comisión de crímenes de manera más efectiva que las condenas largas o perpetuas sin derecho a libertad condicional. Se puede afirmar que no funciona. Cualquiera puede ver las estadísticas, es ciencia. Hay muchas investigaciones científicas sobre la pena de muerte y no existe prueba de que inhiba el crimen”, sostiene Iván Simonovic, subsecretario general de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (DD HH).

Para este activista de los DD HH, la pena de muerte corresponde a una acción desproporcionada que afecta a los más pobres y marginados. Partiendo de esto sería adecuado implementar severos correctivos que conlleven a educar al delincuente sin necesidad de acudir a tan escalofriante ley.

MILES DE PERSONAS SON PRIVADAS DE SUS VIDAS

Pese a la tendencia que existe a nivel mundial a la abolición de esta condena, para finales de 2014 unas 19.094 personas se encontraban penadas a muerte a nivel global, esto, como una manera de castigar la criminalidad y a su vez disminuir el delito, sin embargo este no ha sido el resultado.

El número de países que llevaron a cabo ejecuciones disminuyó en 2014 un 22% en comparación con el año anterior. En todo el mundo, al menos 607 personas fueron ejecutadas en 22 países frente a las 778 de 2013, según el último informe anual de Amnistía Internacional.

¿QUÉ DELITOS SE CASTIGAN CON LA PENA DE MUERTE?

En países como China el tráfico de personas, el fraude fiscal o la violación, son delitos que requieren de uno de las correctivos más viles que pueden existir como lo es la pena capital. Estados Unidos por su parte, aplica este método cuando alguien comete robo y de tal hecho se desprende un asesinato.

Arabia Saudita considera delitos graves el proxenetismo, el robo a bancos, el tráfico o la posesión de ciertas cantidades de droga. Vale mencionar, que algo particular ocurre en esta nación, para marzo de 2015 unas 44 ejecuciones se realizaron, casi la mitad obedecían al delito de drogas, lo que contradice totalmente lo expuesto por autoridades saudíes, quienes sostienen que se procede a esta pena cuando el delito es grave y se ampara en la ley islámica.

Actualmente Arabia Saudita entra entre los cinco países con más prácticas de pena de muerte, siendo lo más común la decapitación pública.

Pero no son solo estos delitos los que conllevan a terminar con la vida de alguien; los ataques terroristas, la fábrica del alcohol, la utilización ilegal de armas de fuego, secuestro, actos homosexuales, adulterio o la práctica de brujería, también se sancionan con ejecuciones.

¿JUSTICIA O CRUELDAD?

Para la abogada venezolana y defensora de ​los derechos humanos, Rocío San Miguel, ejecutar a una persona pese al crimen que esta haya cometido, no obedece a un acto de justicia. “No comparto ni compartiré nunca la pena de muerte, esta no se justifica en ninguna de sus formas”.

San Miguel sostiene que se han realizado las tareas pertinentes para avanzar en la abolición de la pena capital, sin embargo en la actualidad son muchos los países que la mantienen por diversas razones, tal es el caso de Brasil, el cual permite la pena de muerte solo en casos de guerra. Con relación a esto, la abogada explica que todos los militares están autorizados para accionar en situaciones de conflicto armado.

La ​defensora de los DD HH destaca que tal ejercicio representa un símbolo de retraso para una nación, pero por la complejidad del tema y la variedad de delitos, resulta incierta la erradicación total de esta condena. Asegura también que no basta con la muerte de un inocente para que se planteen iniciativas encaminadas a la anulación de este método de justicia implementado por algunos países del mundo.

La inocencia de Deluna se descubrió 15 años después. Crédito: mraybould.wordpress.com

UN ERROR QUE NO SE PUEDE REPARAR

Se estima que un 4% de las personas ejecutadas en Estados Unidos son inocentes, pero, ¿qué pasa en este caso?, ¿basta con unas disculpas públicas y un: ‘tendremos más cuidado’?

Una de las terribles consecuencias que trae la pena capital, es la condena y ejecución de personas inocentes de lo que se le acusa, definitivamente este daño es irreparable, nadie responde por el.

Tal es el caso de Carlos Deluna, un residente de Texas (EEUU), acusado de un asesinato, a Deluna se le colocó la popular inyección letal hasta provocar su muerte, 15 años más tarde se descubrió que era inocente. Partiendo de esto vale preguntarse, ¿es justo un estado asesino?, ¿aplica la pena de muerte para un juez y un sistema que mata a un inocente?

LO QUE PIENSA LA IGLESIA

El máximo representante de la iglesia católica, el papa Francisco, sostiene que con la aplicación de esta pena, el individuo quedaba sin posibilidad alguna de arrepentirse y reparar el daño causado.

Destaca la necesidad de medidas diferentes que no atenten contra la dignidad de la vida y contra los designios de Dios. A su juicio, esto representa un acto no admisible en los tiempos actuales.

Para un Estado de derecho, la pena de muerte representa un fracaso, porque lo obliga a matar en nombre de la justicia. Nunca se alcanzará la justicia dando muerte a un ser humano.