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Solidaridad y responsabilidad con Grecia frente a veleidades populistas

Atenas necesitaba imperiosamente el primer tramo del rescate que le permitirá mañana mismo hacer frente a los vencimientos de deuda con el BCE.

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Editorial El Mundo)- Antes incluso de que se cerrara la ardua negociación entre el Gobierno griego y las instituciones europeas, Mariano Rajoy anunció que el Congreso español tendría que pronunciarse, por primera vez, sobre el rescate. Y eso fue justo lo que ocurrió ayer, en una sesión extraordinaria en la que los principales partidos de la oposición, salvo Izquierda Unida, sumaron sus votos a los del PP para dar luz verde al tercer programa de auxilio al país heleno -hoy debe hacerlo el Bundestag alemán-. Pese a que el Gobierno no estaba obligado a someter este asunto a respaldo parlamentario, cabe decir antes que nada que fue una hábil y acertada decisión. Porque se ha hecho tanta demagogia estos meses y se ha abusado tanto de esta cuestión como arma política arrojadiza, que resultaba imprescindible que todos los partidos se retrataran.

Los populismos acaban generando únicamente espejismos y sólo dejan promesas incumplidas, frustración y descontento social.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, acusó a Syriza de haber llevado a Grecia a “una situación límite”, que le ha obligado a tener que aceptar condiciones mucho más duras de las que se negociaban en un principio. Y advirtió que “los populismos acaban generando únicamente espejismos y sólo dejan promesas incumplidas, frustración y descontento social”. Una clara alusión a Podemos, que ha visto estas últimas semanas precisamente cómo lo sucedido en Grecia le ha provocado un gran desgaste electoral, según todas las encuestas. Ayer mismo, el número dos de la formación, Íñigo Errejón, insistió en el discurso de que el único interés de Europa frente a Grecia era “doblarle el brazo al Gobierno” de Tsipras.

Pero lo cierto es que, como los mismos simpatizantes de Podemos saben, el tercer rescate era la única tabla de salvación posible para Atenas. Por ello, es plausible el pragmatismo y rigor con el que se ha comportado el PSOE, respaldando al Gobierno y votando ayer a favor de la inyección económica a Grecia, que recibirá en los próximos tres años 86.000 millones de euros, de ellos 10.150 de España. Es un ejercicio de coherencia imprescindible que responde a los principios fundacionales de cohesión y solidaridad entre estados en los que se sustenta la UE. La retórica populista dispara, irresponsable, con pólvora del rey. Pero la realidad es mucho más compleja y exigente. Y Atenas necesitaba imperiosamente el primer tramo del rescate que le permitirá mañana mismo hacer frente a los vencimientos de deuda con el BCE, evitando un impago que habría tenido consecuencias indeseables no sólo para el país heleno, sino para toda la Eurozona.

De no haberse llegado al acuerdo, la temida salida del euro de Grecia habría tenido graves efectos para España, que, de entrada, habría visto disparada su prima de riesgo y padecería ataques especulativos difíciles de soportar ahora que nuestra economía inicia la senda del crecimiento tras la peor recesión en décadas. Por el contrario, la estabilidad helena redunda en un claro beneficio, como el de tener en estos momentos un acceso a la financiación muy favorable.

Era imprescindible el respaldo al Gobierno heleno.

Atenas deberá realizar un exigente programa de ajustes y, como hemos señalado otras veces, es cierto que nada garantiza que este tercer rescate sea suficiente. De hecho, el FMI se resiste a participar hasta que en otoño se aborde la espinosa cuestión de la quita de deuda. Pero hoy era imprescindible el respaldo al Gobierno heleno. Y en la Europa de la solidaridad -España se ha beneficiado de ella muchos años, siendo hasta hace bien poco un Estado miembro receptor neto de ayudas-, la obligación de todos los países era no dejar caer a Atenas al abismo.

Categoría: Opinión