Alejandra Benítez dice que encontró “corruptelas” en MinDeporte

Publicada por: el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Río de Janeiro, Brasil. DPA).- La condición para entrevistar a la venezolana Alejandra Benítez era no hablar de política, pero la esgrimista no puede evitarlo. La ex ministra bolivariana admite que “todo” es política y que su gran pasión, el deporte, está “lleno de política”.

“Soy agresiva, guerrera, rebelde”, dijo en entrevista con dpa la odontóloga, ex ministra de Deportes, trabajadora social y ex modelo de 36 años, que tiene como ejemplo de vida al fallecido ex presidente de Venezuela Hugo Chávez, a quien considera “un padre”.

Tras su eliminación en la competición de sable de sus cuartos Juegos Olímpicos, la deportista habla de sus inicios en la esgrima y de su apoyo al Gobierno bolivariano de Venezuela.

Al término de su combate el lunes dijo “yo tengo las botas de Chávez puestas”. ¿Qué quiso decir exactamente con eso?

Benítez: Como me atacan tanto yo digo: para Alejandra Benítez, Chávez fue un ejemplo de persona porque lo conocí, no me dejé llevar por los periódicos ni por lo que salía en el pedacito de televisión que le pasaban a la gente. Yo lo conocí, conocí a la persona y por eso me identifico con él. Porque él hasta lo último luchó, hasta en el momento más duro de su vida que fue el cáncer, luchó.

¿Cómo llegó al esgrima?

Benítez: Tengo una tía paterna que conocía un entrenador de esgrima. (…) Me llevó cuando yo tenía casi 15 años. Ese día el maestro me vio, y como yo ya era atleta dijo ‘déjala aquí’. Y ese déjala aquí fue el que me hizo quedarme en el esgrima.

¿Por qué el sable?

Benítez: Porque en el sable, al igual que en el florete, la prioridad es el ataque. Cuando empecé el sable no competía a nivel mundial. Fui una de las primeras mujeres en el mundo que inició el sable.

Es atleta, odontóloga, política. ¿Qué Alejandra Benítez se repite en cada una de esas facetas?

Benítez: Soy agresiva, guerrera, rebelde. Y eso fue en todo. La odontología, por ejemplo, tiene la tendencia de que todos lo que la estudian son personas de mucho dinero. Yo no estaba en ese perfil, para nada. Y allí yo ya tenía un prototipo que no encajaba porque era pobre. Las personas me veían mal porque yo decía que yo era de Antímano, no lo ocultaba. Fui siempre muy directa, y creo que mi sinceridad es lo que a veces me ha traído problemas.

¿Por qué?

Benítez: A la gente no le gusta que las personas sean sinceras, ni en la política ni en ningún lado. A la gente le choca la sinceridad. En cambio a mí me agrada.

¿Qué desafíos enfrentó por ser mujer?

Benítez: Creo que el mayor obstáculo para una mujer, entre todos, es hacer política. Más que en el deporte, porque aquí dentro nosotros nos enfrentamos entre mujeres. Pero en el mundo político es más difícil todo para la mujer porque la política está diseñada para los hombres. Cuando a una mujer la nombran para un cargo, para cualquier responsabilidad, inmediatamente ves en una red social o en un periódico ‘esta es la mujer de tal’. Siempre te ponen en la cama de alguien y no se dan cuenta que tú eres profesional, que has escalado posición poco a poco gracias a tu esfuerzo.

¿Y ser una mujer bonita conlleva desafíos extras?

Benítez: Ser bonita es horrible, horrible. (…) Tengo que estar mal, destrozada, sin peinarme para que me valoren, para que digan ‘qué buena profesional es’. En cambio, la que se arregla, la que se pone un pantalón pegadito, esa no puede ser inteligente. Te ponen ese perfil de la modelo cabeza hueca. Ese tema del machismo patriarcal que hay por doquier es increíble.

¿Cómo conjuga el deporte con la política?

Benítez: La gente cree que el deporte no tiene nada que ver con la política, pero es al revés. El deporte está lleno de política. Tú te sientas aquí (en la tribuna de un estadio) y ves a todos esos dirigentes, como manejan todo, y ves a los árbitros, y todo eso es política.

¿Cómo comenzó su trabajo social en la Fundación Benítez Ven?

Benítez: El trabajo social nació en mi casa. Mi mamá era la que ayudaba a hacer en el barrio las tareas dirigidas a los niños, daba clases de matemáticas, estaba siempre atenta a los problemas de los vecinos. (…) Además, mi mamá adoptó cuando tenía siete años a mi tercer hermanito. Estaba en la calle con un hermano de cinco que adoptó mi tía. Mi madre lo adoptó aunque teníamos una casita chiquitita, con dos habitaciones. Ella se acostaba en la sala para que mi hermanito entrara al núcleo familiar. Todo viene de ahí.

Cuando quedó eliminada en Río 2016 habló de la presión que le hicieron. ¿A qué se refería?

Benítez: Si buscas en las redes sociales mi nombre, lo que más te va a aparecer son insultos. Y no saben cuánto pueden herir. (…) La sociedad venezolana está completamente dividida y no logra separar las cosas. Por ejemplo, yo soy política. En el deporte soy política, en el esgrima soy política. Soy política porque me meto en todas las cosas en que puedo ayudar, cambiar. Y me dicen ‘tú eres atleta no puedes meterte en política’. Y yo digo no, yo soy atleta, yo represento a mi país, pero también soy política.

¿Volvería a ocupar un ministerio?

Benítez: No, no es algo que desee, yo nunca lo deseé, a mí me colocaron ahí. Lo tomé como una tarea militante. Estuve casi un año y me llevé muchas desilusiones. Es luchar contra un monstruo para que después el monstruo te caiga sobre tu cabeza. (…) Encontré corruptelas y después me dijeron ladrona a mí.