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La historia detrás del “camuflaje digital” chino que está revolucionando los tanques de guerra

El mayor reto fue convencer a los escépticos militares de que los cuadros eran mejor que las manchas a la hora de camuflarse con el paisaje.

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

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Los tanques, con un llamativo diseño azul, blanco y negro, llamaron la atención en el desfile de septiembre de 2015 en la plaza Tiananmén.

El 3 de septiembre de 2015, China celebró el 70 aniversario del final de la Primera Guerra Mundial con un impresionante despliegue de su poderío militar.

Cientos de carros de combate y unos 12.0000 efectivos del Ejército Popular de Liberación desfilaron por la Plaza de Tiananmén, en Pekín.

Muchos de estos vehículos nunca habían aparecido en público y algo que llamó la atención –y que para muchos fue una gran sorpresa- fue el uso por parte del ejército de camuflaje “digital”.

El desfile contó con columnas de vehículos militares cubiertos de cuadros pixelados, algunos de ellos en tonos verde y caqui, otros en un llamativo diseño azul, blanco y negro.

El diseño, que se asemeja a los gráficos a base de bloques del videojuego Minecraft, contrasta enormemente con los camuflajes tradicionales de diseño “orgánico” que los militares utilizan desde el siglo XIX, con colores que simulan la vegetación y otros elementos naturales.

¿Contrario al sentido común?

El camuflaje, audazmente “pixelado”, que a pesar del rechazo inicial está siendo adoptado cada vez más por fuerzas militares en todo el mundo, parece contradecir el sentido común: no existe nada en la naturaleza que tenga formas tan rígidas.

El diseño pixelado funciona bien como camuflaje tanto en las distancias largas como cortas.

Pero funciona. Y sus mejoradas prestaciones incluso lograron sorprender a un hombre –un oficial del Ejército de los Estados Unidos- que llevaba 40 años desarrollando uniformes de camuflaje.

“Cuando analicé la información no salía de mi asombro”, recordó el ahora retirado Teniente Coronel Timothy R O’Neill, al preguntarle sobre los primeros ensayos de ese camuflaje.

A fines de la década de 1970, O’Neill sugirió al Ejército de los Estados Unidos que los bloques cuadrados de color disimularían mejor que las manchas un carro de combate.

Su idea consistía en inventar un diseño que funcionara sin importar la distancia desde la que se observara el vehículo.

Los diseños grandes funcionan bien a larga distancia y los pequeños son mejores en distancias cortas.
Pero los modelos fabricados a partir de pequeños cuadros o píxeles pueden imitar a ambos.

De cerca, simulan formas naturales, como las hojas de los árboles, pero de lejos crean una macro textura que se mezcla con las hojas, los árboles y las sombras.

Combinación de texturas

“La computación gráfica (manipulación de imágenes digitales) estaba comenzando a popularizarse en ese momento”, dice O’Neill.

“Algunas personas comenzaron a desarrollar lo que se llamó cuantificación aproximada, que consiste en dividir las cosas en cuadrados”, explica.

O´Neill se unió a tres o cuatro amigos, y por unos US$100 hicieron un ensayo de un camuflaje –o, tal y como él prefiere llamarlo, una “combinación de texturas”– digital.

El diseño, en realidad, tardó en popularizarse. Pero cada vez más fuerzas militares lo están adoptando.

Pintaron un transporte blindado de personal (sin motor) utilizando un rodillo de 5 centímetros, y los cuadrados eran las formas más fáciles de dibujar con la computadora.

Tomaron las fotos en el campo de pruebas Aberdeen Proving Ground del Ejército de los Estados Unidos, en Maryland.
El experimento superó sus expectativas, pero pasó mucho tiempo hasta que el camuflaje digital se popularizó.

El mayor reto fue convencer a los escépticos militares de que los cuadros eran mejor que las manchas a la hora de camuflarse con el paisaje.

“Las pruebas continuas mostraron que el (diseño) digital funcionaba bastante mejor, pero los mariscales de sillón y la gente que no sabe de camuflaje se apresuraron a decir que no podría, ni debería, funcionar”, dice Guy Cramer, presidente y director de la empresa canadiense HyperStealth Biotechnology Corp.

Lo que depara el futuro

Actualmente, diferentes grados de las fuerzas armadas utilizan la estrategia en todo el mundo.

Pero el camuflaje del futuro será, probablemente, más sofisticado.

Cramer está desarrollando un tipo de camuflaje digital que se transformará activamente como un camaleón, al que ha llamado SmartCamo (camuflaje inteligente).

También hay un modelo en el verde tradicional.

Las desventajas son que probablemente será caro y que necesitará una fuente de energía, lo cual es menos problemático para vehículos que para soldados.

“En usos para vehículos motorizados, ya sea un avión, un barco o un carro, lo mejor sería poder alterar los colores del camuflaje y del estampado”, dice Cramer.

Dando un paso más allá, la compañía de defensa británica BAE Systems desarrolló un sistema de camuflaje térmico para vehículos blindados que puede modificar su aspecto por completo, utilizando píxeles calientes para cambiar la forma en la que éstos aparecen en los sistemas de imágenes infrarrojas (cámaras que se utilizan para detectar vehículos por la noche).

Este sistema de camuflaje puede hacer que un tanque se vea como un carro o incluso como una vaca.

De igual manera, un Mercedes-Benz hizo que un auto Clase-B desapareciera por completo en un entorno urbano utilizando una cámara en un lateral para reflejar una imagen en una “pantalla” en el otro lado, compuesta de esteras flexibles con miles de diodos luminosos.

Pero la solución de tecnología elemental de cuadrados de colores, desarrollada en la década de 1970, continúa siendo la forma más sencilla y efectiva de camuflaje.

Tanto O’Neill como Cramer continúan trabajando en perfeccionarla.




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