Venezolanas narran su “viacrusis” para poder conseguir comida

Aquí, al contrario de lo que dice el ministro de Alimentación, no han llegado los Clap".

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Carmen Lombana, una señora de 61 años, residenciada en la urbanización El Marquéz, municipio Sucre del estado Miranda, ha sufrido dos veces de un infarto por el desabastecimiento de alimentos, según declaraciones ofrecidas a Prensa Unidad Venezuela.

Una de las veces, cuenta Lombana, que se ocurrió en el Makro de La Urbina. “Hice mi cola desde la madrugada, para, tal como se acostumbra, adquirir un par de productos – dos paquetes de Harina Pan, dos de arroz- y cuando llegué a pagar la cajera me dice que no puedo cancelarlos. Hablé, entonces, con el gerente del local, y me señaló que no podía ayudarme. Fue cuando me regresé llorando a mi casa y allí sentí el sincope”, narró la experiencia.

Carmen Lombana. Crédito: Prensa Unidad Venezuela.

Comentó que el otro incidente lo sufrió después de haber esperado desde las dos de la mañana bajo la lluvia “en zozobra por no tener alimentos (…) Resulta que lo que estaba en venta era solo jabón en polvo, lavaplatos y pasta dental”. “¿Y eso es lo que voy a dar de comer en mi casa?, inquirí al encargado del expendio, y él me dijo que la comida se había acabado y que no podía hacer nada por mí. Y de nuevo estallé en llanto”,  detalló. Para esta señora, la situación que vive Venezuela “es una burla contra el pueblo”.

Además, Lombana también ha sido víctimas de asalto en las colas y asegura no conseguir los medicamentos que necesita, como aspirina, anticoagulantes y fármacos para el colesterol. “A veces me ayudan amigos que viajan a Colombia y me los traen, pero me salen muy caros. Tengo, incluso, que dejar de comer para poder comprar las medicinas. No vaya a ser que sufra de otra cardiopatía”, manifestó con preocupación.

Otra historia compartida la protagoniza Élida, quien reside en Petare y ha “sufrido” para darle el tetero a su bebé de dos años. “Me ha tocado arriesgarme saliendo a hacer cola a la una de la mañana. Conseguí un producto colombiano que no necesita leche, aunque también he debido suministrarle cualquier avena cocinada”.

Élida. Crédito: Prensa Unidad Venezuela

La mujer enseñó su nevera a la periodista de Prensa Unidad Venezuela, y las muestra vacías. “No hay arroz, no hay harina, no hay azúcar”. Asintió que viven “la dieta de Maduro”. 

“¿Y qué come uno? Esa interrogante es bárbara, porque lo único que medio hay es yuca, plátano, papa o ñame. El descaro de los supermercados es dar apena dos artículos de la cesta básica por consumidor. ¡Y resulta que aquí vivimos cinco personas!”, manifestó.

A Helen, una joven que vive en el Barrio Bolívar, le ha tocado vivir la misma situación. Atraviesa un “viacrusis” para que su bebé de 4 meses pueda tomar tetero. “No he logrado conseguir fórmulas. Un vecino me dio un poquito de arroz, y mi mamá lo cocinó, y le estoy suministrando la agüita. No sé cómo va a crecer mi niña”, contó.

Helen. Crédito:Prensa Unidad Venezuela.

“Aquí, al contrario de lo que dice el ministro de Alimentación (Rodolfo Marco Torres) no han llegado los Clap. Dependo de lo que otras personas me den y de lo poco que gana mi madre”, afirmó.