Media vida en las Farc con el sueño de ver a la familia y a Colombia en paz

"sí se puede hacer una Colombia mejor entre todos"

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Crédito: Mauricio Dueñas Castañeda

(Pondores, Colombia. EFE).- Tilson Páez tiene 54 años y más de la mitad de su vida en las filas de las FARC de las que saldrá este año, al igual que el resto de miembros de esa guerrilla, con la esperanza de reencontrar a su familia y ver una Colombia en paz, según afirma en una entrevista con Efe.

El hombre, de mediana estatura, cabello cano, bigote bien cuidado y rostro curtido por el sol que le hace ver mayor de lo que en realidad es, viste un uniforme verde oliva, gorra negra con el emblema del Bloque Martín Caballero, del cual es uno de los veteranos, y lleva colgado del hombro derecho un fusil.

Al cuello lleva una mochila de colores verde y café, de las tejidas por los indios Wayúu del departamento de La Guajira, en el norte de Colombia, donde está el campamento en el que en los próximos meses dejará las armas a una comisión internacional liderada por la ONU.

“La reconciliación colombiana se puede”, dice a Efe en Pondores, un paraje remoto que hace parte de Fonseca (La Guajira), adonde llegaron este miércoles unos 210 guerrilleros del Frente 59 de las FARC para iniciar el proceso de dejación de armas y desmovilización previsto en el acuerdo de paz firmado con el Gobierno el pasado 24 de noviembre.

Ese deseo de reconciliación fue evidente en el saludo que dio al jefe del Comando Estratégico de Transición, el general del Ejército Javier Flórez, quien asistió a la llegada de los guerrilleros a Pondores junto con el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, y el número dos de las FARC, Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”.

“General, soy Tilson Páez”, le dijo en tono respetuoso al extender la mano al oficial, quien se la estrechó y le correspondió al saludo, acto que, según dice, le hace pensar que “sí se puede hacer una Colombia mejor entre todos”.

Tilson Páez es “el nombre aquí en la guerrilla”, afirma con un cierto temor, como la mayoría de sus compañeros, a revelar su verdadera identidad para no correr riesgos cuando deje las armas y vuelva a la vida en sociedad.

Por la misma razón tampoco dice el pueblo donde nació, y solo cuenta que es “del Magdalena y criado en el Cesar”, ambos departamentos del caribe colombiano y limítrofes con La Guajira.

“Son unos 30 años más o menos” los que dice que lleva en la guerrilla, recuerda que tiene “54 ya cumplidos” y que entró a las FARC muy joven, empujado “por la situación económica y social”.

Cree que con el acuerdo de paz, que empieza a hacerse una realidad a pesar de las dificultades surgidas en la implementación, en especial en la instalación de las 26 zonas donde se reunirán los guerrilleros para desmovilizarse, se pueden conseguir en el país los cambios que las FARC no lograron con la lucha armada.

“Entré (a la guerrilla) con ganas de que Colombia fuera otra Colombia, y creo que con los acuerdos, si llegan a feliz término, se va a conseguir” manifiesta.

Mientras el resto de guerrilleros sale de la formación en la que escucharon a Jaramillo, el general Flórez e “Iván Márquez” hablarles de su futuro fuera de las FARC y hacen una larga fila para recibir una botella de agua helada o un refresco que les calme la sed en la tórrida zona de Pondores, Tilson explica a Efe lo que espera de ahora en adelante.

Lo principal es buscar de nuevo a su familia, de la que asegura que perdió el contacto hace mucho tiempo.

“Encontrar la familia con ganas de ‘reconcilio’, con ganas del reencuentro, de verlos”, esa es su aspiración.

Sin entrar en detalles sobre sus parientes afirma: “Se puede decir que la familia está desaparecida, en este momento no sé donde andan”.

Finalmente, se despide de manera cordial y con un comentario para tener en cuenta: “Los colombianos somos buenos, podemos reconciliarnos”

Crédito: Mauricio Dueñas Castañeda

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