Ejecutivos españoles en Venezuela convierten sus casas en “fortines”

Otra de las modalidades es la colocación de botones de pánico, los cuales sirven para llamar a un equipo de seguridad que debe ir al domicilio lo más pronto posible.

Crédito: Reuters
Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – El diario El Confidencial publicó una segunda entrega de las medidas de seguridad que deben optar ejecutivos españoles que viven en Venezuela, a causa de la situación de inseguridad por la que pasa el país latinoamericano.

Ante esto, los ibéricos no solo deben protegerse a sí mismos, sino que deben velar por la seguridad de sus familias, así como de sus hogares, los cuales han convertidos, en muchos casos, en “auténticos fortines” para repeler de alguna forma a los delincuentes.

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Según indica la publicación, la mayor parte de las empresas no financia la protección de las familias de españoles que trabajan en Venezuela, solamente reciben formación básica en autoprotección ofrecida por los guardaespaldas de los ejecutivos.

Además, deben aprender a que solo pueden caminar por la calle lo necesario, sus viviendas deben contar con varios puestos de estacionamiento para recibir a sus invitados y “los niños ni pueden jugar en los parques ni ir al colegio sin medidas de seguridad”.

LAS FAMILIAS DEBEN ADECUAR LA VIVIENDA

Si la vivienda que habitan los familiares de los ejecutivos españoles no cuenta con la infraestructura adecuada para brindar seguridad, son estos quienes deben pagar para colocar rejas electrificadas en sus hogares, unirse a los vecinos, si vive en urbanizaciones, para cerrar las calles y colocar videovigilancia, además colocar un control de seguridad permanente en la entrada del lugar.

Otra de las modalidades es la colocación de botones de pánico, los cuales sirven para llamar a un equipo de seguridad que debe ir al domicilio lo más pronto posible.

También existen las habitaciones de pánico, las cuales sirven para que las personas que se encuentren en el hogar se aíslen del peligro hasta que lleguen las autoridades.

NO QUIEREN VER A SUS FAMILIAS DIVIDIDAS

Según indicó el consejero económico y comercial de la embajada española en Caracas, Juan Carlos Recoder de Casso, los hijos adolescentes y mayores de edad de los ejecutivos no viven en casa, pues son enviados fuera del país para que disfruten sus etapas sin arriesgar la vida.

Asimismo, precisó que los directivos que residen en Venezuela no desean ver a sus familias divididas: “Suelen marcharse a los dos o tres años, aunque existan excepciones como la del presidente de la filial de una entidad financiera muy grande, que lleva unos 10 años”.

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