Cuando la basura se convierte en un festín… El hambre en las calles del país

Expertos concuerdan en que el fenómeno de la mendicidad parece haberse multiplicado en el transcurso del presente año

Publicada por: Anabel Barrios el anabelbd88@gmail.com @anabelbarrios

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium) – Como si se tratase de un festín, cinco niños –todos varones- devoran con ansiedad los restos de pollo frito que sacan con prisa de una abultada cajita naranja.  Se la dio el vigilante de un local de comida rápida ubicado en el Bulevar de Sabana Grande, no sin antes hacer un gesto de desdén y pedirles que se alejaran.

Comen a pocos metros del lugar, en cuclillas, solo pausan para tragar. Parecen temer que la comida desaparezca de sus manos si no se dan prisa. Por sus rostros curtidos podría considerarse que son familia, pero lo único que los relaciona es la calle… y el hambre.

Un par de cuadras más abajo, en la avenida Casanova, tres hombres y una mujer comparten, en una inusual cordialidad y camaradería, los restos de comida que consiguieron entre los desechos de un restaurante cercano.

Son los dueños del lugar, esa es “su esquina”. Así lo revela con determinación unos de ellos, Jaime, como si las bolsas estuvieran etiquetadas con sus nombres. La pena y el asco fueron sustituidos por la especie de frenesí que causa la comida en un estómago vacío.

Jaime, como él mismo se identifica, dice que vive en un ranchito por Catia y desde “hace años” pregona el destino del transporte público que transita por la Casanova, pero últimamente la propina que le dan los chóferes “no le da para comer”, así que optó por la basura.

En Chacaíto, la seguridad en la feria de comida no ve descaso. Los “gachimanes” van de un lado a otro despachando a los niños y unos cuantos adultos que piden dinero a los comensales o, en su defecto, ruegan por un poco de lo que ven en los platos.

En Caracas la mendicidad tiene varias caras y parece ser cada vez mayor al pasar los días, ensombreciendo el panorama en una neblina de miseria y desesperanza.

EN AUMENTO

Estas escenas se repiten en toda la capital venezolana. Ni uno de los cinco municipios que la conforman está exento de esta realidad.

Expertos concuerdan en que el fenómeno de la mendicidad está comenzando a causar alarma, pues parece haberse multiplicado en el transcurso del presente año.

El profesor Trino Márquez, sociólogo y director académico del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice), asegura que no hay maneras de determinar oficialmente si ha incrementado la mendicidad, dada la opacidad en las cifras oficiales.

Sin embargo, Márquez señala que es notorio el crecimiento de los mendigos o pedigüeños en la capital: está acorde con altos índices de inflación que se registran en el país.

Explica que la inflación en el rubro de los alimentos es incluso mayor a la generalizada y podría estar superando la barrera de los 1000%, lo que dificulta el acceso a estos.

“Esta situación afecta especialmente a los sectores más pobres de la población, ya que el poco ingreso que obtiene se les evapora. Día a día el acceso a la alimentación está más cuesta arriba”, dice.

A falta de cifras oficiales, el estudio de Condiciones de Vida en Venezuela, realizado el año pasado por la universidad Central de Venezuela (UCV), junto a la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y la Simón Bolívar (USB), revela que los pobres no extremos del 2014 pasaron a ser pobres extremos, y la mitad de los no pobres de 2014 pasaron a ser pobres en 2015.

Es de prever que los números no arrojen mejoras en 2016, cuando el país se encuentra sumergido en una profunda crisis económica y social. Mientras que los extremos políticos encabezan disputas en torno a la silla presidencial.

“CARNE DE CAÑÓN”

Más allá del factor hambre y pobreza, la principal alarma está enmarcada en los jóvenes que son víctimas de la actualidad venezolana.

Para Fernando Pereira, coordinador de Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), es perfectamente coherente que haya más niños y adolescentes en la calle, pues son un reflejo de la situación por la que atraviesan sus familias y comunidades, que no les pueden garantizar ni un pedazo de pan, por lo que abandonan sus hogares (mayormente  fracturados) y escuelas bajo su propio instinto de supervivencia.

Advierte que la realidad que hoy conmueve, de no ser atacada a tiempo, mañana incidirá en tazas delictivas. Sostiene que la mayoría de estos niños son presa fácil de las tentaciones de violencia y las bandas criminales, por lo que terminan sucumbiendo a los encantos del “poder” y a una vida llena de recursos por la “vía sencilla”.

Estos niños son carne de cañón, y sin lugar a dudas  pertenecen a un factor de riesgo  para poder ingresar a ese mundo, a ese espiral de violencia, donde posiblemente terminarán siendo víctimas o victimarios.

¿Y LA INVERSIÓN SOCIAL?

Uno de los principales pilares de la Revolución Bolivariana ha sido, sin lugar a dudas, la inversión para el “bienestar social”.  Más de cuatro decenas de misiones en “beneficio del pueblo” han abanderado los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro durante 17 años, pero su resultado parece no haber velado por mejorar la calidad de vida de los venezolanos.

Para el director académico de Cedice, Trino Márquez, la inversión social en Venezuela no ha sido realizada con criterios de eficiencia y, además, es realizada con fines “estrictamente clientelares y demagógicos”, sin que su objetivo sea realmente la ayudar a los ciudadanos en condiciones de necesidad.

Recuerda y se cuestiona el destino de proyectos como Barrio Adentro,  Negra Hipólita,  los comedores populares y Misión Niños y Niñas del Barrio, que si bien dieron respuestas durante su auge, parecen haber quedado en el olvido y solo sirven para abultar los registros de las Memoria y Cuenta.

Por su parte, Pereira sostiene que en la actualidad no existen estrategias de Estado para mitigar las condiciones de los menores en la mendicidad.

“Las casas de abrigo, los comedores escolares…  Están pasándola muy mal porque no tienen acceso a los alimentos ni medicinas. El ejecutivo tampoco está apoyando (a) las instancias que socialmente se encargan de ayudar a los niños con dificultades, y todos estos programas que son claves en cualquier momento, lo son más en estos de crisis y dificultades”, señaló.

PANORAMA INCIERTO

¿Cómo superar esta etapa? Los expertos  apuestan por la urgente y correcta aplicación de políticas públicas capaces de desactivar esta bomba de tiempo. Sin embargo, se trata de un problema de mayor profundidad que tiene como centro la crisis económica, política y social.