Los nombres más sonados del crimen en Venezuela

El texto también recuerda los casos de José Antonio Tovar Colina, “El Picure”, y Jamilton Andrés Ulloa Sánchez, “el Topo”. Ambos “animales” lograron burlar a las autoridades por varios años, mientras se mofaban de cometer masacres a diestra y siniestra

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- La Revista Clímax publicó un reportaje firmado por Deivis Ramírez que da cuenta de los apodos o alias de los antisociales que mantienen en vilo a comunidades enteras. Seudónimos como “El Caimán”, “Boca de Bagre”, “Gandola” o “El Zancudo”, ya son habituales en las paginas de sucesos. La intención es causar temor y resaltar “una perversa cualidad”.

Según el texto, no siempre los delincuentes tienen un alias, sino que es la policía quien se los coloca al momento de detenerlos para darle más peso al procedimiento. Algunos admiten que al pasar los reportes a los superiores son obligados a inventar estos nombres para darle más fuerza a la minuta.

Generalmente, los líderes de las bandas asignan el sobrenombre de sus integrantes. Puede ser un diminutivo o algo que resalte la fisonomía del delincuente, por ejemplo: “Poste Chocao”, “Cara de Curda”, “Petróleo” o “Hulk”.

El reportaje cuenta, entre otras, la historia de “El Koala”, un antisocial de la parroquia El Valle y líder de una organización delictiva dedicada al secuestro, la extorsión, los homicidios y robos en Caracas. Lo llamaron así desde niño por su ligero parecido al animal. Era de cara redonda y pequeña con ojos saltones. “El Koala” trabajaba para Oswaldo Oropeza Guariguan, alias “Lucifer”. Su apodo le dio fama de poderoso y temerario, que constantemente libraba una lucha entre el bien y el mal. “Lucifer” fue ultimado por funcionarios del Sebin el 27 de mayo de este año en un hotel de la carretera Panamericana.

Según el psiquiatra Roberto De Vries, “Los apodos concentran o reúnen, en el mayor de los casos, los defectos de la persona. Se ponen por ellos, por resaltarlos. Por lo tanto, usarlos es como quitarle poder y su nombre a quien lo lleva. Generalmente son por debilidades y no por fortalezas”.

El texto también recuerda los casos de José Antonio Tovar Colina, “El Picure”, y Jamilton Andrés Ulloa Sánchez, “el Topo”. Ambos “animales” lograron burlar a las autoridades por varios años, mientras se mofaban de cometer masacres a diestra y siniestra. Otro alias emblemático del reino animal es el de Teófilo Alfredo Rodríguez Carzola, “Conejo”, quien tras las rejas del penal de Margarita, manejaba la mafia carcelaria con mucha seguridad. Otros nombres que resaltan de una manera negativa son: “El Caimán”, “Boca de Bagre”, “Gandola”, “El Zancudo”, “El Rochela”, “Lengua Muerta”, “Puñito”, “Buñuelo”, “Piel Canela”, “El Tiempo”, “El mostaza”, “Salsa Salsa”, “Cara e’ lancha”, entre otros.

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