¿Qué significa otorgar el galardón de las letras a Bob Dylan?

Quizá el Nobel sólo demuestre que el concepto de literatura tiene una interpretación más amplia de lo que se asumía hasta ahora

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

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(Estocolmo, Suecia. DPA).- Muchos se llevaron las manos a la cabeza cuando la Academia Sueca anunció el jueves que el Nobel de Literatura era para Bob Dylan. Y es que incluso para los más cercanos al gremio, que el galardón más importante de las letras fuera a parar a manos de un cantautor resultaba impensable.

Así, mientras por un lado legiones de fans y artistas celebran que Estocolmo por fin haya descendido de sus elevados laureles, otros tantos se preguntan: Nobel de Literatura, ¿quo vadis?

Entre los amantes de las apuestas y los editores de joyas literarias que esperaban secretamente que el galardón fuera para alguno de sus autores no hay mucho que celebrar. La “broma” de la Academia no es buena para el negocio. Como mucho, se venderán mejor las biografías y memorias de Dylan, pero no habrá repunte entre las obras de sus prestigiosos escritores.

¿QUÉ LE PASÓ AL JURADO?

¿Qué le ha pasado al jurado del Nobel? ¿Está tratando de hacerse el interesante con una decisión llamativa cada par de años? ¿Se está haciendo el gracioso, como critican muchos? ¿O será que realmente este gremio, tildado con tanta frecuencia de arrogante y resabido, ha decidido de pronto sumarse a la corriente de los tiempos y abrirse al gusto mainstream?

Ya fuera con el chino Gao Xingjian o el egipcio Naguib Mahfuz, en no pocas ocasiones el lector medio tuvo que servirse de ayuda para enterarse de quién era el galardonado. A Dylan, en cambio, lo veneran millones de fans en todo el mundo. Quienes no lo consideran poeta, al menos lo ven como uno de los más geniales cantautores, cuyas influyentes composiciones cambiaron el panorama musical.

Así, la Academia seguramente se hizo eco del clásico de Dylan “The Times They Are A-Changin'”: los tiempos están cambiando. Desde el año pasado, por primera vez una mujer -Sara Danius- figura al frente del gremio. Y aunque los observadores no creen que esta profesora universitaria de estética, amante de la cocina y la cerámica y ex croupière en un casino de Estocolmo, haya insuflado una nueva secularidad al premio, sí parece haberse tomado en serio lo que repitió una y otra vez cuando asumió el cargo: que quien gane el Nobel debe haber renovado la literatura.

OTRA FORMA DE ENTENDER LA LITERATURA

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Ya el primer galardón con Danius como secretaria permanente, el Nobel a la periodista y escritora bielorrusa Svetlana Alexievich, rindió tributo a otra forma de entender la literatura, “pues premiaba el trabajo documental”, explica el editor sueco Stephen Farran-Lee. “En los próximos años veremos si se trata de un cambio a largo plazo en la manera de proceder de la Academia. Yo creo que no lo será”.

Otros más agoreros predicen que con la “chistosa” decisión del jurado, la reputación del Nobel de Literatura entra en decadencia. “Apuesto a que Beyoncé pasa ahora a formar parte de la lista, pues se mueve en el mismo nivel. Démosle 20 años”, ironizaba la escritora y experta en literatura Ebba Witt-Brattström, ex mujer del jurado Nobel Horace Engdahl.

Pero, ¿significa el reconocimiento a Dylan realmente una Trumpificación del Nobel de Literatura, como escribe el crítico Per Svensson en el diario “Sydsvenskan”? Lo más probable es que en 2017 el jurado vuelva a premiar a un representante clásico de las letras, como ocurrió en 2014 con el francés Patrick Modiano, añade.

Con todo, no se puede descartar que en el futuro vaya a haber más premios poco convencionales como el de Dylan. Pues con su elección, el jurado no ha virado tanto como parece a primera vista: al fin y al cabo, antes del cantautor hubo otros 33 poetas distinguidos con el Nobel.

Quizá el premio sólo demuestre que el concepto de literatura tiene una interpretación más amplia de lo que se asumía hasta ahora. Y que el Nobel ya no sólo rinde tributo a esas letras que se esconden en una cuidada edición con forma de libro en las estanterías de las bibliotecas.