El día en que López, periodistas y dirigentes fueron enjuiciados

Heridos, golpeados, insultados… así se fueron muchos. La intolerancia fue la gran protagonista del día.

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom


Trifulca

Crédito: Sumarium

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium)– Consignas sobre libertad, pancartas en solidaridad a Leopoldo López, la prensa organizada y vigilante de todo cuanto pudiera pasar, banderas color naranja, blancas… la dirigencia de Voluntad Popular (VP) estuvo activa por varias horas el pasado 4 de septiembre, durante la que sería la última audiencia contra López. Pero hoy, 10 de septiembre, fecha para la que fue diferida, el ambiente fue “un tanto” diferente.

Diez de la mañana. En los alrededores del Palacio de Justicia estaba la prensa. Dirigentes de VP pedían libertad para López y los funcionarios de la Guardia Nacional estaban en sus puestos de control.

“Leopoldo, amigo, Aragua está contigo”, se escuchó al fondo de la iglesia Santa Teresa. Un grupo de representantes de VP-Aragua se sumaron a la ola de solidaridad con el dirigente opositor, preso en la cárcel militar de Ramo Verde desde hace más de un año por los sucesos de febrero de 2014.

Poco a poco comenzó a llegar más gente, con una variante… eran integrantes del comité de víctimas de la guarimba: pedían justicia para los caídos en 2014. “Leopoldo, ladrón, te sale Tocorón”, gritaban.

“Venimos acá, mucho más allá de la condena que queremos para el señor Leopoldo, nosotros exigimos la paz (…) Los venezolanos hoy en día queremos justicia”, me dijo a las afueras del Palacio de Justicia Luis Miguel Granadillo, un dirigente de la “revolución bolivariana”.

Crédito: Alex Urbina.

PERO A ESA PAZ LE QUEDABAN POCOS MINUTOS

Pronto los presentes comenzaron a gritar con más furor y se formó esa escena tan repudiada por los venezolanos como frecuente: de un lado estaba el grupo pro oficialista que pedía condena para Leopoldo, y del otro, luego de una barrera de funcionarios de la PNB, los que pedían su absolución.

Para ejemplificarlo, era como un contrapunteo de insultos y consignas. A través de un parlante los representantes de VP hicieron un llamado a la calma y a no caer en provocaciones. “Les pedimos a nuestras mujeres que se agrupen para protegernos entre nosotros”, decían -“¡Ay, para protegernos entre nosotros (risas)!”-, se oía del otro lado del cordón humano.

Crédito: Alex Urbina / Sumarium.

“Queremos conseguir leche y harina”, por un lado, -“asesinos”-, por el otro. Hasta el momento las cosas estaban “bajo control”, pero la tensión era evidente. Entre tanto, una funcionaria de la GNB filmaba todo.

Luego de un padre nuestro que en círculo hicieron dirigentes de VP, a eso de las 11:00 am llegó el dirigente de Primero Justicia Tomás Guanipa. “96% de los delitos en Venezuela, no son ni siquiera castigados ni investigados (…) El pueblo venezolano este 6 de diciembre le dará el castigo al Gobierno por mantener al pueblo haciendo cola, por humillar a un pueblo (…) La justicia que queremos nosotros es en la que no existan colectivos armados y que bajo la chapa de decirse oficialistas puedan actuar libremente en los barrios”… decía el representante de la tolda amarilla mientras un alud de gente le gritaba “asesino”.

Desde ese momento entendimos que no iba a ser una tarea fácil. Nos habíamos planteado una jornada larga a las afueras del Palacio de Justicia, similar a la del 4 de septiembre, pero evidentemente las condiciones eran otras.

Una señora se acercó a un PNB -quien aseguró que habría detenciones- y denunció haber visto entrar a uno de los “violentos” a través del cerco militar en la zona, “vergüenza les debería dar”, espetó.

La prensa se planteaba la posibilidad de permanecer unida para poder recoger declaraciones en orden, cuando de pronto se oyó música: un camión del oficialismo estacionándose en una de las entradas. Al principio, solo se veía una mano salir por encima del camión sosteniendo una cámara, luego le vimos rostro al fotógrafo. En ese momento todo estuvo claro.

Esperábamos la llegada de Lilian Tintori, esposa de López al lugar, pero ya la situación era difícil. Mientras, se oían especulaciones: “al parecer hay infiltrados”. Horas antes le comentaba al fotógrafo que me acompañaba que había visto a sujetos conversar de forma sospechosa. Claro que hablar en una plaza no tiene nada de raro, pero su conducta era “especial” y era evidente que les incomodaba que los mirara; le comenté a mi compañero, “creo que las cosas se pondrán tensas”.

Y SE HIZO REALIDAD…

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Cuando llegó Lilian Tintori, la presa apenas pudo acceder a ella. La protegían, al igual que a Freddy Guevara, pero cuando finalmente ingresaron al Palacio, la escena se volvió incontrolable: una tormenta de piedras, palos y botellas. Y sí, todo sucedió en presencia de la PNB y GNB. Empujones, patadas, golpes, insultos, objetos contundentes volando…

En medio de la confusión le destrozaron una caja con dos palomas blancas a una señora. Desconozco la suerte de las aves. A escasos metros de mí un señor se desplomó, entre empujones no podía ver si estaba herido o desmayado. Luego supimos que se trataba de Horacio Blanco, un activista de 65 años, quien lamentablemente falleció… un infarto.

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Me separé de la turba, trataba de encontrar a mi compañero de prensa, ya habían agredido a varios periodistas, vi claramente cómo -con lo que parecía ser su propio monopie o soporte de cámara- golpearon a un camarógrafo.

Desde las escaleras de la iglesia Santa Teresa logré divisar a nuestro fotógrafo mientras la prensa era acorralada por los manifestantes. Resolvimos irnos del lugar.

Conforme caminábamos buscando salida, el animador que estaba en el camión pro oficialista gritaba, “se van los fascistas de Voluntad Popular”, y efectivamente, a empujones salieron. A nosotros nos despidieron lanzándonos una botella, afortunadamente no alcanzamos a recibir el regalo.

No podría precisar quién comenzó la escena violenta, sí podría decir que aquello parecía un montaje bien planificado. Como ciudadana también puedo decir que todos los que estaban allí eran personas con derecho a expresarse sin ser agredidas por ello -sin distingo ideológico-. Periodistas que hacíamos nuestro trabajo.

Una de las escenas más lamentables fue la de una señora con flores en la mano, que en medio del desorden lloraba aparentemente confundida. No solo era una dirigente y activista, probablemente era una madre y, seguramente una venezolana.

Desde la Plaza Bolívar de Chacao, Freddy Guevara, coordinador encargado de VP, habló con sus dirigentes, que resolvieron reunirse allí: “Lo que ocurrió fue un complot (…) La GNB nos dejó en una emboscada”. Hubo un minuto de silencio por Horacio Blanco y también uno de aplausos. La candidata Manuela Bolívar, quien está embarazada, fue agredida y contó su experiencia. Por su parte, Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática repudió lo ocurrido.

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Heridos, golpeados, insultados… así se fueron muchos. La intolerancia fue la gran protagonista del día. Sí… imágenes como la del cuerpo de Aylan, el niño sirio inmigrante, a orillas de una playa, o como la de una periodista húngara pateando migrantes, son tan degradantes para la humanidad como la que hoy presenciaron cientos de venezolanos frente a la iglesia Santa Teresa en los alrededores del Palacio de Justicia.

Crédito: Alex Urbina / Sumarium.

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