Familias venezolanas se organizan para comer de la basura

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- El hambre sigue aumentando en Venezuela como consecuencia del alto costo de la vida y de la escasez en productos básicos, lo que ha generado que existan venezolanos que comienzan a vivir en condiciones infrahumanas y se estén organizando en grupos de conocidos o en familias completas para poder comer los desperdicios botados en los basureros.

Tal es el caso de una mujer que dijo llamarse Valeria, quien se tuvo que dedicar desde hace algunos meses a buscar comida de la basura. La dama es madre de tres niños de 6,5 y 2 años de edad. Contó para el diario El Tiempo que le da vergüenza, pero prefiere hurgar la bolsa de basura antes que sus hijos se mueran de hambre.

La dama trabajaba como personal de mantenimiento en un centro comercial de Chacaíto, pero fue despedida en diciembre del año pasado.

Tanto ella como su familia, buscan comida en la basura de los edificios de Colinas de Bello Monte. “Por esta zona la basura es buena, la gente de por aquí bota mucha comida. Todo lo que encontramos lo cocinamos otra vez en la casa, le quitamos lo feo. Pero a los niños les damos lo que nos regala la gente, lo de la basura es para nosotros (los adultos)”, contó.

Entretanto, Diego, un hombre de 60 años que en diciembre también perdió su trabajo en un aserradero, comentó desde un basurero de la avenida Francisco Solano, que él agarra los pellejos de pollo y en sus casa los lava bien y los pone a freír hasta que quedan duros, como un chicharrón. “Me los como con un pan o un poquito de arroz. Solo cuando tengo mucha hambre, si consigo algo más o menos me lo como aquí mismo”, explicó.

Los “mejores” lugares son los vertederos de restaurantes y los mercados, que son los más concurridos por los infortunados.

De acuerdo a una encuesta elaborada por la Universidad Católica Andrés Bello y Ecoanalítica en noviembre del 2016 indicó que el 8% de los venezolanos admiten que “recogen de la basura para comer”, lo que equivaldría a 2,4 millones de personas.

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