Largas colas y “bachaqueros” con punto: la realidad de conseguir alimentos en escasez

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Largas colas en los supermercados privados dónde llegan algunos productos regulados, Abastos Bicentenarios vacíos, o elevados precios en innumerables mercados informales y puestos de “bachaqueros” representan la realidad de una Venezuela en crisis que se levanta entre anaqueles vacíos.

Es martes y en el supermercado Luz del Chacao, la cola se extiende unos 20 metros hacia cada lado de la esquina. Dos mujeres cuentan a Infobae sus penurias para conseguir arroz y responsabilizaban a Nicolás Maduro. Si no logran comprarlo allí a 6.000 bolívares (USD 0,3) el kilo, deberán recurrir a los “bachaqueros”, el circuito de puesteros que venden a granel en el mercado negro los productos faltantes. Un mercado negro que funciona a plena luz del día y en distintos puntos de la ciudad conocidos por todos, con la complicidad de las autoridades.

Allí, la misma bolsa de arroz cuesta entre 3 y 5 veces más cara. Al lado, en la misma fila, una tercera mujer apunta en cambio por el desabastecimiento a los “empresarios especuladores” mientras reclama “más controles” por parte del gobierno. Hay un conato de discusión.

La experiencia cambia drásticamente durante el recorrido de este medio por el Supermercado Abasto Bicentenario frente a Plaza Venezuela. Medio centenar de agentes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) camuflada para el combate custodia la sucursal. El celo podría hacer suponer que allí hay mucha mercadería y que los agentes del orden están para prevenir saqueos. Pero no. Lo único que abunda en paredes y colgado de los techos son frases de Hugo Chávez y fotos del expresidente en la inauguración del supermercado, con las estanterías y refrigeradores llenos. Hoy, la mayoría de ellos están vacíos. Nada en la góndola de carnes, nada en la de pescados, nada en la de comidas elaboradas. Algunos estantes se llenan de una punta a la otra con el mismo producto de limpieza o el mismo paquete de papas fritas.

El resumen es claro: para abastecerse de productos básicos como azúcar, arroz, harinas o pastas hay que acudir al mercado negro; y preparar el golpe al bolsillo.

¿Cómo hacen para pagar los caraqueños que aún pueden esas sumas si ya casi no hay dinero en efectivo? Los puestos en la feria anuncian con carteles: “Tenemos punto”. Se refieren al Pos, el aparato para las transacciones electrónicas con tarjetas de débito y crédito. ¿Cómo es que lo obtienen esos puestos callejeros ilegales? La fórmula es fácil: un comercio legal que tiene dos o tres, les subalquila uno. Mercado negro al cuadrado. Rebusques comerciales en una Venezuela que sobrevive como puede.

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