ELN no encuentra “voluntad de paz” en el gobierno de Colombia

En los años 80 y 90 formaron parte de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar junto con otras organizaciones que ya abandonaron la lucha armada, tras lo cual en los últimos años han mantenido relaciones distantes y a veces tirantes, al punto de que se presentaron combates entre sí

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Bogotá, Colombia. DPA).- La guerrilla colombiana del ELN afirmó hoy que “respeta pero no comparte” el acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC, que será firmado dentro de poco y le permitirá al mayor grupo alzado en armas en la historia del país desmovilizarse y convertirse en un movimiento político legal.

El pronunciamiento fue hecho por el máximo líder del ELN (Ejército de Liberación Nacional), Nicolás Rodríguez, más conocido con el alias de “Gabino”, quien aseguró que su grupo no ha encontrado voluntad de paz en el actual y los anteriores gobiernos de Colombia.

“Gabino”, en una carta dirigida a las FARC, expresó que le desea a ese grupo el “éxitos en camino emprendido de convertirse en una organización o movimiento político legal”.

“Respetamos pero no compartimos la esencia de dichos acuerdos”, señaló el jefe guerrillero, tras recordar que su organización aún no ha empezado un proceso formal de negociaciones con el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, a pesar de acercamientos que empezaron en 2014.

“Los diálogos con el Gobierno del presidente Santos son de carácter exploratorio debido a que no vemos clara la voluntad de paz del Gobierno nacional, que nos permita desde ya trazar una ruta definitiva hacia la paz de Colombia”, escribió “Gabino”.

“Desafortunadamente en ninguno de esos gobiernos, hemos visto voluntad real para buscar la paz y contrario a ella hemos constatado la intención de desarmar las guerrillas sin que a cambio, exista la real voluntad de pactar acuerdos que pongan fin a las causas que originaron el conflicto político social y armado que desangra a la sociedad excluida del poder”, añadió.

“A ustedes compañeros y compañeras de las FARC les deseamos los mejores éxitos en el camino escogido y seguirnos encontrando en los distintos espacios en que la lucha popular y revolucionaria nos coloque”, se despidió “Gabino” en su carta.

EL PROCESO

El Gobierno y las FARC iniciaron un proceso de negociación en noviembre de 2012, que el miércoles pasado llegó a su final con la divulgación de un acuerdo de paz.

Tras el final de las negociaciones, las partes declararon el alto el fuego definitivo, que empezó a regir desde hoy.

Antes de la firma del acuerdo de paz se debe realizar la última conferencia en la historia de las FARC, grupo que surgió hace 52 años, en la cual se debe aprobar su disolución como organización alzada en armas para convertirse en un movimiento político legal.

Según Santos, la firma solemne del acuerdo de paz junto con Rodrigo Londoño, conocido con el alias de “Timochenko” y máximo líder de las FARC, se llevará a cabo entre el 20 y el 30 de septiembre en una sede por definir.

Se prevé que el acto puede llevarse a cabo en Colombia, en La Habana o en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, antes de que el 2 de octubre los colombianos digan en un plebiscito si refrendan o rechazan el acuerdo de paz.

El Gobierno y el ELN anunciaron en marzo pasado que sus contactos informales iniciados en 2014 habían culminado y que estaba próximo a empezar un proceso de negociaciones en Ecuador.

Sin embargo, el Gobierno condicionó el inicio de las negociaciones a la liberación de todos los secuestrados que el ELN tiene en su poder, que serían alrededor de diez, según los organismos de seguridad.

El ELN rechazó la exigencia del Gobierno y aseguró que “la condición que el presidente Santos impuso al proceso de diálogo se ha convertido en un impedimento para la paz”.

Las FARC y el ELN, con alrededor de 8.000 y 2.000 miembros, respectivamente, surgieron casi al mismo tiempo en 1964.

En los años 80 y 90 formaron parte de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar junto con otras organizaciones que ya abandonaron la lucha armada, tras lo cual en los últimos años han mantenido relaciones distantes y a veces tirantes, al punto de que se presentaron combates entre sí.