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¿Qué hace que el Polo Norte se esté moviendo hacia las islas británicas?

La Tierra está en constante movimiento girando, lentamente, cual peonza sobre su eje de rotación, que la atraviesa de polo a polo.

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

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El Polo Norte cambió de rumbo; ya no se dirige a Canadá sino hacia las islas británicas.

La Tierra está en constante movimiento girando, lentamente, cual peonza sobre su eje de rotación, que la atraviesa de polo a polo.

Y, aunque los globos terráqueos que tenemos en casa suelen hacerlo suavemente, la rotación de nuestro planeta es más bien un “bamboleo”, tal y como suelen definirlo quienes estudian la materia.

Pero, hacia el año 2000, los científicos descubrieron un misterioso cambio de rumbo del Polo Norte que no lograban explicar.

Ya no se mueve hacia la Bahía de Hudson (Canadá) sino hacia las islas británicas

Dijo Surendra Adhikari, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA, por sus siglas en inglés).

Efectivamente, el Polo ártico se movía hacia el meridiano de Greenwich al doble de velocidad (unos 17 centímetros cada año).

Los datos muestran el viraje del Polo Norte en los últimos años.

Un cambio de dirección que, aseguran los expertos, es “enorme”.

15 años después, la NASA acaba de revelar por qué, gracias a datos satelitales obtenidos entre 2003 y 2015.

El estudio, publicado por la revista científica Science Advances, hace referencia a tres causas fundamentales:

1. Deshielo de Groenlandia

Una de las causas de este extraño fenómeno es, según los científicos, el alarmante deshielo de Groenlandia y el derretimiento de las capas de hielo de la Antártida Occidental.

El deshielo se produce como consecuencia de la subida de las temperaturas.

Groenlandia perdía en 2012 cinco veces más hielo al año que en 1992.

Y el motivo de fondo no es otro que el cambio climático.

Pero el derretimiento ártico por sí solo no basta para explicar el cambio de rumbo del Polo Norte.

2. Aguas en Eurasia

“El quid de la cuesitón es el déficit de agua en Eurasia: el subcontinente indio y la zona del mar Caspio”
Surendra Adhikari, NASA

La respuesta está, según Adhikari y sus colegas, en las reservas de aguas continentales en Eurasia.

“El quid de la cuestión es el déficit de agua en Eurasia: el subcontinente indio y la zona del mar Caspio”, dijo Adhikari.

Y es que estas reservas llevan décadas moviéndose desde el este hacia el oeste, lo cual afecta también al movimiento del Polo.

El eje rotacional es muy sensible a los cambios de las capas de hielo y de aguas continentales.

“El descubrimiento fue una sorpresa. La región ha perdido agua debido al agotamiento de los acuíferos y a la seguía, pero la pérdida no es ni mucho menos tan grande como el cambio en las capas de hielo”, dicen los científicos.

Pero ¿cómo pudo un pequeño cambio provocar un efecto tan grande?

La enorme sensibilidad del eje rotacional de la Tierra hacia los cambios lo explica.

La investigación de la NASA ilustra cómo “el movimiento del agua alrededor del mundo contribuye al bamboleo rotacional de la Tierra”.

Los datos satelitales obtenidos entre 2003 y 2015 permitieron revelar el misterio.

De acuerdo con la agencia espacial, “el manto terrestre todavía se está reajustando a la pérdida de hielo en América del Norte, luego de la última edad de hielo”.

Aunque algunos movimientos, reconocen, “quedan todavía por explicar”.

3. Sequía y humedad

Por último, al analizar los datos, los científicos descubrieron otro factor clave: los patrones de sequedad y humedad también contribuyen al movimiento del Polo Norte.

“El descubrimiento plantea la posibilidad de que el registro de 115 años de oscilaciones terrestres este-oeste pueda ser, de hecho, un buen resgistro de cambios en el almacenamiento de agua en la Tierra”, explican.

Y el Polo Norte continúa moviéndose. De momento, rumbo a Gran Bretaña.

“Los registros históricos de movimiento polar son completos en su sensibilidad y extraordinariamente precisos”, dijo Erik Ivins, otro de los autores de la investigación.

“Nuestro estudio muestra que este conjunto inicial de datos se puede utilizar para aprovechar información vital sobre los cambios en el almacenamiento de agua continental y las capas de hielo a través del tiempo”, concluyó el científico.

“Eso podría explicar efectos climatológicos pasados, como, por ejemplo, si tuvo lugar una intensificación de la sequía o humedad en alguna región del planeta”, afirmo.

Y mientras buscamos las respuestas, la Tierra seguirá girando.

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