Transgéneros en Venezuela luchan por legalizar el cambio de identidad

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

(Caracas, Venezuela. Redacción Sumarium).- Diversos activistas de la comunidad LGBTI denuncian que luego de la modificación del artículo 146 de la Ley Orgánica del Registro Civil, en materia del cambio de identidad, aún no se ha aprobado la primera modificación en el nombre de una persona transgénero.

El artículo 146 dicta: “Toda persona podrá cambiar su nombre propio, por una sola vez, ante el registrador o la registradora civil cuando éste sea infamante, la someta al escarnio público, atente contra su integridad moral, honor y reputación, o no se corresponda con su género, afectando así el libre desenvolvimiento de su personalidad”.

La diputada por Voluntad Popular, Tamara Adrián, explicó que los legisladores fueron muy cuidadosos en no incluir “la palabra trans y no alarmar”. Detalló que ven “género como sexo, por eso no han permitido ningún cambio”. En este sentido, solo podrían realizar el trámite aquellas personas que hayan nacido con pene y sido registrado con nombre de niña, o nacido con vagina y registrado con nombre masculino. Es decir, toman estrictamente en cuenta el sexo de la persona para realizar el cambio, el aspecto genital, sin considerar el género del solicitante, como lo dicta la ley.

Según reseñó Panorama, Adrián recordó que en todos los países de latinoamérica puede realizarse el cambio de nombre sin ningún inconveniente.

“Fui un gerente exitoso hasta que decidí emprender mi transición”, contó Sam Marín, que tuvo una carrera en auge en el ámbito de la publicidad y mercadeo hasta los 42 años, cuando decidió ser coherente con sus sentimientos e inició su declive económico. Hoy se desempeña como taxista y comerciante informal.

Actualmente, Marín se prepara como coach motivador, pues se resiste a que su identidad sexual perjudique su estabilidad económica y que su capacidad intelectual se vea eclpisada. Por ello, exige una identidad que refleje su realidad y no lo exponga al escarnio público.

“Cuando por fin me siento libre, auténtico, soy castrado por la sociedad. He tenido que reinventarme para poder seguir adelante. Es duro ser etiquetado constantemente. Es increíble la incomodidad tan grande que se genera solo por querer vivir, simplemente ser igual que los demás, libres de ser libres de estar”, explicó el profesional ahora tras el volante por no ser aceptado en el área profesional.

“En los actuales momentos no es mucho lo que se puede hacer en materia de legislación, por eso emprendimos la campaña #StopTransfobia en busca de ejercer presión para que lo señalado en ese artículo se cumpla, se reconozca un derecho. También se entregaron varios miles de firmas al Consejo Nacional Electoral. Sin embargo, no hubo disposición de escucharnos”, explicó Quiteria Franco, profesora universitaria y coordinadora de Unión Afirmativa.

A su parecer, el CNE está subyugando los derechos de los miembros de este grupo de la sociedad, a pesar de existir un texto legal que apoya su solicitud. Actualmente, hay varios casos introducidos en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ): el de la diputada Tamara Adrián y otros cinco transgéneros. Las causas fueron admitidas 12 años después, el TSJ dio ingreso al expediente, pero exigió a cada uno de los solicitantes iniciar un proceso individual con el Estado.

Mientras el proceso legal se sigue discutiendo, los miembros de la comunidad LGBTI padecen de discriminación, burlas, humillaciones y señalizaciones indebidas al presentar un documento de identidad que no se asemeja a su apariencia física.

“Algo tan trivial como comprar, se vuelve incómodo. Me canso de tener que explicar, de tener que justificar. No tengo por qué hacerlo. Como ser humano que soy tengo derechos que tienen que ser reconocidos. Es una lucha diaria y, a veces, cansa, desgasta”, lamentó Alejandro Hidalgo, que luego de padecer estas señalizaciones, decidió optar por adquirir productos “bachaqueados” o en el mercado negro, lo que merma en su economía.