¿Cómo cambió Apple el mundo?

La pregunta sobre cuánto y cómo podrá mantenerse Apple en la cima dependerá, en gran medida y a menos que haya algún cambio, de las ventas del iPhone

Publicada por: Redacción Sumarium el redaccionsumarium@gmail.com @sumariumcom

Créditos: Apple

(Cupertino, Estados Unidos. DPA) – Durante sus 40 años de historia, Apple ha tenido tantas luces como sombras: después de un ascenso estratosférico, la compañía se vio al borde de la quiebra hasta que Steve Jobs, el cofundador repudiado, volvió para tomar las riendas y convertirla en el referente definitivo del futuro tecnológico que ha cambiado el mundo.

Apenas dos encuentros casuales cambiaron de manera decisiva la historia de las computadoras. Gracias a un amigo en común, el estudiante de secundaria de 15 años Steve Jobs, y el universitario Steve Wozniak, de 20, se conocieron en 1971. Ambos eran entusiastas de la electrónica, amaban los chistes vulgares y se convirtieron en amigos íntimos a pesar de la diferencia de edad.

Wozniak, al que todo el mundo llamaba “Woz”, era un apasionado desarrollador que destacó como genio de la técnica entre otros jóvenes aficionados a los ordenadores en Silicon Valley. A Jobs, por el contrario, le faltaba ese talento. Sin embargo, lo compensaba con una visión muy definida sobre cómo, ganando dinero además, cambiar el mundo con la tecnología.

En 1977, el inversor de riesgo Mike Markkula se citó con los dos jóvenes melenudos, que por aquel entonces ensamblaban su primer ordenador en el garaje de los padres de Jobs en Los Altos. En abril de 1976, Jobs y Wozniak habían fundado la empresa Apple junto con Ronald Wayne, quien abandonó la compañía poco después tras decidir que, como padre de familia, no podía asumir su parte de la responsabilidad financiera.

Apple necesitaba ingresos con urgencia para abandonar el nicho de aficionados. Markkula, quien con 32 años estaba prácticamente retirado gracias a una serie de exitosas inversiones de riesgo en la industria de los semiconductores, que le convirtieron en millonario, reconoció inmediatamente el potencial de las ideas visionarias de Jobs.

NACE LA PC

Mucho antes de que IBM, Intel o Microsoft sentaran las bases de la computadora personal, Jobs y Wozniak habían llevado a la práctica la idea de un ordenador que se podía utilizar de forma personal. En 1978, los jóvenes empresarios facturaron 7,8 millones de dólares. Dos años más tarde, y coincidiendo con la salida de Apple a bolsa, la facturación ascendió a 117 millones.

Para alcanzar la Primera División de las empresas estadounidenses, Jobs logró en 1983 la incorporación como director ejecutivo del conocido gestor de Pepsico John Sculley. “¿Quiere pasarse el resto de su vida vendiendo agua con azúcar o quiere tener la oportunidad de cambiar el mundo?”, fue la ya mítica pregunta que le hizo.

Sin embargo, “el dúo de ensueño” formado por ambos no funcionó. La introducción de la computadora Lisa resultó ser un fracaso, al igual que el ordenador Macintosh promovido por Jobs, que comenzó de manera muy frágil su andadura en 1984. Esta mala racha acabó por destruir la relación entre Sculley y Jobs. Un enfrentamiento entre ambos durante una reunión de la junta directiva terminó provocando la salida de Jobs de su propia compañía.

Apple consiguió, a pesar de la salida de uno de sus fundadores, alcanzar éxitos relativos con su Mac, sobre todo en la industria editorial. Sin embargo, la compañía fue incapaz de detener el imparable ascenso de Microsoft y su sistema operativo Windows.

El estreno del sistema operativo Windows 95 estrechó aún más la cuota de mercado de los Macs. La empresa de Cupertino registró en 1996 unas pérdidas de mil millones de dólares. El precio de mercado, que en 1991 aún se mantenía en 70 dólares, se derrumbó hasta los 14 en 1996,por lo que Apple estuvo varias semanas al borde de la quiebra.

EL REGRESO DE STEVE JOBS

El ex director ejecutivo, Gilbert Amelio, trató de recuperar entonces a Steve Jobs como consultor ofreciéndole comprar su nueva compañía, Next. Un año después, Jobs reemplazó a Amelio.

Como CEO, Jobs renovó los modelos de los ordenadores de Apple. El primer iMac (1998) estaba orientado a Internet y encontró un gran número de compradores gracias a su insólito diseño. En 2001, el directivo y su equipo asaltaron el mercado musical estrenando el iPod. Antes de él, ya había dispositivos de almacenamiento de canciones en formato MP3, pero nunca antes había sido tan sencillo acumular miles de canciones en el bolsillo.

Las discográficas reconocieron en seguida que la venta de música a través de la plataforma iTunes era una alternativa real a las descargas ilegales. No tardaron en alzarse voces diciendo que Apple estaba monopolizando las ventas.

La maniobra maestra de Jobs fue en 2007, cuando, en una presentación inolvidable en San Francisco revolucionó la industria de la telefonía móvil mostrando el primer iPhone. El nuevo dispositivo de Apple no tardó en desbancar a las grandes compañías como Nokia y Blackberry.

Solo Google fue capaz de aguantar el envite con su sistema Android e incluso logró adelantar a Apple en número de unidades vendidas. Sin embargo, hasta el día de hoy la competencia sólo puede permitirse soñar con lo logrado en beneficios y ventas por el iPhone.

El iPad fue la última presentación de Jobs, ya fuertemente afectado por un cáncer. La tableta tuvo un ritmo de crecimiento gigantesco durante su primer trimestre. Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurre con el exitoso teléfono, perdió fuelle a los tres años. Por ello, el éxito de la compañía hoy en día continúa dependiendo en gran medida del iPhone.

LA NUEVA APPLE

El nuevo CEO, Tim Cook, que accedió al cargo poco antes de la muerte de Jobs en 2011, ha introducido nuevos matices durante su mandato preocupándose por las condiciones políticas, que incluyen la dignidad de las condiciones de los trabajadores de las fábricas chinas, el cuidado del medio ambiente y también el debate acerca de la protección de la privacidad.

La pregunta sobre cuánto y cómo podrá mantenerse Apple en la cima dependerá, en gran medida y a menos que haya algún cambio, de las ventas del iPhone. La compañía también tiene que responder a la pregunta sobre si podrá volver a revolucionar un mercado de la manera en la que lo hizo con su teléfono. De momento, parece que el de los coches será el próximo mercado a revolucionar.